miércoles, mayo 23, 2007

J.C. Maxwell en Delhi.

Que J.C. Maxwell jamas estuvo en India[1] es cosa de sobra probada, o eso han intentado dejarnos ver sus más prestigiosos biógrafos, que han sido muchos y generalmente bien informados. Pero rasca-vidas aparte, he de confesar que mis colegas Marcel, Hemachandra y yo hemos dado con él en Delhi, una ciudad que como toda que se precie se asienta a su manera a las orillas de un río. Este se llama Yamuna, es afluente del Ganges y tan sagrado como él, y en los días que toco revoltoso y del color de la mierda descafeinada. El río parte pero no reparte, porque la ciudad se asienta mayormente en la orilla oeste del río, aunque su contraria, pasito a pasito, va repuntando.

Delhi es una ciudad como suma de otras veinte y todas astrosas y feas. Quien utilice a Delhi como puerta de India llevara siempre en la memoria un reniego. Hay cierto empeño en partir a Delhi en dos: la nueva y la vieja, pero para unos sentidos entrenados el gambito no funciona. Para bien o par mal Delhi no es partición, sino suma.

Los taxis de Delhi no pasan revisión ni falta que les hace, son mas divertidos. Delhi es ruido, superlativo agitanamiento y especias; esquinas con sorpresa, contaminación y procesiones de los mas raro. Delhi es color, mendicidad, bulevares a la europea, mierda y moscas. Delhi, toda ella, es un divertido mercadillo: caro a veces y a propósito para los bobos occidentales que la visitamos. Pasar sin transición de una avenida magníficamente asfaltada a una calle embarrada por cuyas orillas discurren las aguas residuales es una de las cosas que mas me han divertido. Extremoso que es uno.

Como fuere y por lo que fuere en Delhi hay centros de enseñanza tan excelentes que ya los quisiera yo para España. Sus estudiantes, sujetos a programas de lo mas avanzado, pasan por disciplinados y aplicados: solo había que ver el numero de ellos con los que di en una serie de conferencias sobre la preparación y manipulación de nanoestructuras en forma de películas mediante la técnica de Langmuir-Blodgett. Aclaro que me vi allí como acompañante y no como experto. Pensándolo bien, fío mas el futuro a los indios que a los chinos. Querencias acaso...

Delhi es dilatada hasta la extenuación. Claro, en puridad Delhi es la suma de siete ciudades: La nueva y la vieja, Dhillika, Tughluqabad y Purana Quila puede que sean las más monumentales e importantes. Pero Delhi cuenta con un magnifico metro con mas kilometraje a cielo abierto que subterráneo. Otro punto a su favor: en el lugar no esta mal visto patear en los testículos a un viajero por lograr plaza en un autobús. Quienes presuman de olfato fino mejor que olviden este servicio. Los triciclos (rickshaws), motorizados o no, son mi modo de transporte preferido; el problema reside en que su circulación no es universal, sino que se ve circunscrita a determinadas zonas. De vivir en Delhi este escribiente conduciría un blindado, tal es el miedo que los nativos me producen al volante.

Delhi es además ritos, extrañas usanzas, un torbellino de vida fuertemente arraigada. Asi lo creo y asi lo digo.

Bien guiado, uno puede comer estupendamente fuera de los circuitos hoteleros, aunque hay que ir preparado para ciertas sorpresas vegetales. Tienen una casi pasable cerveza nacional, siempre que se tome fría, muy fría. Cuenta la urbe con una oferta cultural que, aun teniendo que atender a una fuerte diversidad, no es desdeñable. Hay cines y cines y mas cines, cuya decoración y vida interior es difícil de imaginar; las estrellas locales gozan de gran predicamento y lucen en cartelones de delirante optimismo. En los días que traigo a colación la prensa anunciaba un ciclo de películas latinas del oeste, con Sergio Leone como figura predominante. Creo recordar, aunque no lo encuentro entre mis notas, que el español Alex de la Iglesia también estaba incluido en el lote.

En Delhi, en la Delhi autentica y profunda uno se hace entender por señas[2], pues cada uno parla como dios o el diablo le da a entender. La burguesía empresarial del lugar tiene un ingles antañón y repulido, madruga poco, viste muy finolis y gasta un protocolo gestual que acojona. En Delhi hay cucarachas para todos los gustos, y tengo para mi que entre ellas guardan un rígido sistema de castas. Aquí el calor viene con un pegamento de fuerza instantánea incorporado.

Desde la atalaya mas alta del palacete de cinco torres en el que nos alojamos se ve un puente y luego un ensanchamiento considerable del río. En su parte trasera hay un espacio ajardinado, exótico para alguien de las tierras góticas como yo; una pista de tenis; un campo de cricket; un templete barroquizante sobre el que músicos de blanco impoluto descojonan melodías que les son extrañas; un pabellón en el que el alcohol corre libre de impuestos y a toda hora frecuentan nativos de posibles muy trajeados. Todo esto rodeado por una cerca. Por una cerca a la berlinesa: alta, recia, de púas rematada, y vijiada por un energúmeno de profética barba que armado de un riguroso palo monta un elefante. Una diminuta puerta en el muro alambrado da a una inadvertida calle, a la calle en la que con J.C Maxwell topamos.

No Maxwell a secas; sino J.C. Maxwell, con todas las letras, unas letras de dos dedos de grosor a fuer de ser repintadas sobre lo que debió de ser el letrero original, como rezaba un torcido letreron que lucia sobre un muro aquejado de lepra que ocultaba un corralón por el que corrían mas de veinte especies animales. El acceso se llevaba a cabo por una puerta doble, de madera en estado terminal, desgoznada. Tras apartar de nuestro paso a un par de perros famélicos, cabras y gallinas, algún que otro pato de secano y demás fauna llegamos, no sin cierta aprensión, lo reconozco, a un oscuro local donde en caótico orden igual se veían teclados de ordenador que planchas de antes de la arruga, afeitadoras del tamaño de cajas de zapatos o radios de galena...; ya digo, un autentico museo de lo absurdo y desfasado. Roña sobre roña.

Encontramos al presunto propietario, ojos de antracita y menudo cual cuija, con un motorcillo eléctrico entre las manos, sentado en un taburete de bar, de espaldas a una mesa de trabajo llena de cachivaches propios de un museo etnológico. Desde un claro habilitado sin concierto en ella, un endriago que permanecía en cuclillas y gastaba unas gafas mas grandes que la cabeza le cortaba el pelo. Un gato atigrado y hocicudo husmeaba los rizos que caían al suelo. A la pregunta que le hizo Hemachandra sobre la razón del nombre que campeaba sobre el paramento del patio, contesto que no lo sabia con certeza, puesto que el había llegado de Bikaner hacia tan solo siete años. Luego, tras lubricar la maquina pensante mediante reiteradas maniobras repartidas entre orejas y nariz, dijo recordar haber oído que acaso aquello del nombre se debiera a que allí vivió un electricista ingles muy famoso, de los que salen en los libros... ¡Y el mundo gira y gira..., habrase visto!

Y cierro ya esta evocación india para confesar sin sonrojo que J.C. Maxwell, el Maxwell del que ahora vengo a hablar, tuvome durante años como a puta por rastrojo: con el culo pelado y las neuronas estragadas por mejor decir. No propiamente él, hombre sin tacha y un si no es apocado, pobriño, sino aquellas sus ecuaciones que vinieron a sentarme como un potaje de garbanzos de acero.

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Fue mi torturador de ayer (permítaseme la licencia) hijo de un terrateniente escocés. Aplicado además, puesto que en vez de dedicarse, como Dios manda, a la destilación de espirituosos, a dar plomo a cuanto bicho se moviera o a perseguir acezante a las mozas por prados y henales, dedicose a la investigación y a la enseñanza. Maxwell, discípulo de Faraday, tenía un buen pasar económico, la barba poblada, un perro que no se llamaba Lulu[3] y una mujer que le ayudaba en su trabajo. Se llamaba esta Katherine Mary, y hay retratos en los que sale elegante pero envarada. En 1873 Maxwell dio a la luz un tocho titulado «Treatise on Electricity and Magnetism», en el que compendiaba y "sintetizaba", con menos claridad que sabiduría, todos los conocimientos sobre tan brumosos temas. El resultado fue ese conjunto de ecuaciones que hoy conocemos como «ecuaciones de Maxwell», en las cuales vino a deducir que las leyes experimentales de la electricidad y el magnetismo (léase leyes de Coulomb, Gaus, Ampere, Biot-Savart, Faraday) podían resumirse de una forma matemática simplificada. En realidad, lo que hacen las ecuaciones de Maxwell es relacionar los vectores de campo eléctrico y magnético (E y B) con sus fuentes: las cargas eléctricas, las corrientes y los campos variables. Estas "apestosas" ecuaciones, cuya aplicación a la mayoría de los problemas exige un buen rodaje matemático, vienen a ser al electromagnetismo clásico lo que las leyes de Newton a la mecánica clásica. Además, como bien sabéis, la fuerza electromagnética es indispensable para la vida, pues es la responsable de que los átomos se liguen entre si gracias a la llamada «fuerza electromagnética residual» Maxwell palmolive en 1879, nueve años antes de que los experimentos de Hertz confirmaran la validez de su teoria.

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NOTAS:

[1].- En plan puntilloso diríamos que tal aseveración no es cierta, puesto que Maxwell nació en la casa que la familia poseía en el 14 de India Street, Edinburgh.

[2].- La India es abiertamente plurilingüe. El hindi y el ingles pasan por ser los dos idiomas oficiales, aunque la Constitución reconoce como "principales" a otras 18 lenguas. A mas de las citadas existen otras 418 "enumeradas", cada una de ellas hablada por mas de 10.000 personas. Y aun hay mas, variantes de las citadas unas, pertenecientes a minorías arcaicas otras.

[3].- En realidad aquel con el que tantas veces salió fotografiado se llamaba "Choli".

CORRESPONDENCIAS:

· School of Mathematical and Computational Sciences University of St Andrews: James Clerk Maxwell.

· physicsweb: James Clerk Maxwell: a force for physics

· SONNET: Biografia J.C. Maxwell. Excelente biografía aunque en ingles. Recomiendo su descarga.

· Joint Astronomy Centre: James Clerk Maxwell Telescope.

· Soko: Ondas electromagnéticas (Autora: Silvia Sokolovsky)

· Centro de Conocimientos: Historia del Desarrollo de la Electricidad.

· Universidad del Pais Vasco: Demostración de la ley de Faraday (I)


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lunes, mayo 14, 2007

De tonadilleras, balcones y un montón de amonedado.


Aunque no lo parezca, esto sigue siendo un espacio dedicado mayormente a la ciencia y sus aledaños. Ocurre que a falta de tiempo para originalidades, he optado por patear -con su correspondiente befa y estrépito- a toda noticia que generada por la estulticia me venga a mano. Y sea de momento este el ultimo rebrote febril, porque tantos encajes de resopón me merman prestigio y confianza.

Vuelvo ahora al esquizofrénico titulo.

"España" es un país de balcones. De balcones para ver y para ser visto. De balcones de luto estricto o de abigarrado colorido. Cada "maja" su balcón, y cada pronunciamiento o proclama; cada justa, cada festejo o ajusticiamiento... Cada español ve el mundo desde un balcón, a mas de los balcones de sus ojos. De ahí que el tercer ojo del español sea un balcón inamovible y ferrado.

Se cuenta que en Valladolid, donde se derramara en torrentia de penas una tonadillera dicha "la Pantoja", pilosa y tirando a la machorrez ella, viuda de torero y al martillo de la ley pretendiente, ofertanse balcones por no menos de 6000 para verla cacarear, cual gallinita sin gallo y locuela, en olor a pueblo. ¡Menudo convite para el ojo lapidatorio de fisgones y vecindogas!

Pero que tal ocurra en Valladolid no es nada nuevo, que para esto del espectáculo los señores pincianos se pintan solos y siempre han tenido querencia por los tablados, balcones y tejados.

¿Quien ha sido el malsin que ha dicho que no es cierto?

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Narracion mas o menos somera del auto de fe que verificóse el domingo, día de la Trinidad, 21
de mayo de 1559, en la Plaza Mayor de Valladolid.

.... Alzóse en la plaza de Valladolid un tablado de madera, alto y suntuoso, en forma de Y griega, defendido por verjas y balaustres. El frente daba a las Casas Consistoriales, la espalda al Monasterio de San Francisco. Gradas en forma circular para los penitentes; un púlpito para que de uno en uno oyesen la sentencia; otro enfrente para el predicador; una valla o palenque de madera, de doce pies de ancho, que desde las cárceles de la Inquisición protegía el camino hasta la plaza; un tablado más bajo, en forma triangular, para los ministros del Santo Oficio, con tribunas para los relatores; en los corredores de las Casas Consistoriales, prevenidos asientos para la infanta gobernadora y el príncipe D. Carlos, para sus damas y servidunbre, para los Consejos, Chancillería y grandes señores, y, finalmente, más de doscientos tablados para los curiosos, que llegaron a tomar asiento desde media noche, y pagaron por ellos doce, trece y hasta veinte reales. Los que no pudieron acomodarse se encaramaron a los tejados y ventanas, y como el calor era grande, se defendían con toldos de angeo. Desde la víspera de la Trinidad mucha gente de armas guardaba el tablado, por temor de que los amigos de Cazalla lo quemasen, como ya lo habían intentado dos noches antes. El primer día de Pascua del Espíritu Santo se había echado pregon, prohibiendo andar a caballo ni traer armas mientras durase el auto. Castilla entera se despobló para acudir a la famosa solemnidad; no solo posadas y mesones, sino las aldeas comarcanas y huertas y granjas se llenaron de gente, y como eran días del florido mayo, muchos durmieron al raso por aquellos campos de pan llevar. «Parezia una general congregación del mundo..., un propio retrato del Juicio», dice Fray Antonio de la Carrera. Muchos se quedaron sin ver nada; pero al menos tuvieron el gusto de recrearse «en la diversidad de gentes, , naciones y lenguas allí presentes», en el aparato de los cadalsos y en la bizarría y hermosura de tantas apuestas damas como ocupaban las finestras y terrados de las calles por donde habían de venir los penitentes. Más de dos mil personas velaban en la plaza, al resplandor de hachas y luminarias.

Entonces se madrugaba mucho. A la una empezó a decirse misa en iglesias y mionasterios, y aún no eran las cinco de la mañana cuando aparecieron en el Consistorio la pricesa gobernadora, Dª Juana, «vestida de raxa, con su manto y toca negra de espumilla a la castellana, jubón de raso, guantes blancos y un abanico dorado y negro en la mano», y el débil y valetudinario príncipe D. Carlos «con capa y ropilla de raxa llana, con media calza de lana de aguja y muslos de terciopelo, y y gorra de paño y su espada y guantes». Les acompañaban el condestable de Castilla, el almirante, el marqués de Astorga, el de Denia; los condes de Miranda, Andrade, Monteagudo, Módica y Lerma; el ayo del príncipe D. García de Toledo; los Arzobispos de Santiago y de Sevilla; el Obispo de Ciudad Rodrigo, domeñador de los feroces conquistadores del Perú. Delante venía la Guardia Real de a pie, con pifanos y tambores.

El orden de la comitiva era éste: a todos precedía el Consejo de Castilla y los grandes; en pos, las damas de la princesa, ricamente ataviadas, aunque de luto. Delante de los príncipes venían dos maceros, cuatro reyes de armas vestidos con dalmáticas de terciopelo carmesí, que mostraban bordadas las armas reales, y el conde de Buendía con el estoque desnudo.

Luego que tomaron asiento los príncipes bajo doseles de brocado, empezó a desfilar la procesión de los penitenciados, delante de la cual venía un pendón de damasco carmesí con una cruz se oro al cabo y otra bordada en medio, y debajo las armas reales, llevado por el fiscal del Santo Oficio Jerónimo Ramírez. En el tablado más alto se colocó la cruz de la parroquia del Salvador, cubierta de luto. Los penitentes eran treinta: llevaban velas y cruces verdes; trece de ellos corozas, Herrezuelo mordaza y los demás sambenitos y candelasen las manos. Los hombres iban sin caperuza. Acompañabanlos sesenta familiares.

Comenzó la fiesta por un sermón del insigne dominico fray Melchor Cano, electo Obispo de Canarias, y fué como de tan gran varón podía esperarse, según declaran unánimes los que le oyeron. Duró una hora, y verso sobre este lugar de San Mateo (VII, 15): «Attendite a falsis prophetis, qui veniunt ad vos in vestimentis ovirum: intrinsecus autem sunt lupi rapaces»

Acabado el sermón, el Arzobispo Valdés, acompañado del inquisidor Francisco Vaca y de su secretario, se acercó a los principes y les hizo jurar sobre la cruz y el misal que «defenderían con su poder y vidas la fe católica que tiene y cree la Santa Madre Iglesia Apostólica de Roma, y la conservación y aumento della; y perseguirían a los herejes y apóstatas, enemigos della; y darían todo favor y ayuda al Santo Oficio y a sus Ministros, para que los herejes pertubadores de la religión cristiana fuesen punidos y castigados conforme a los decretos apostólicos y sacros cánones, sinque hubiese omisión de su parte ni acepción de persona alguna». Leída por un relator la misma fórmula al pueblo, contestaron todos con inmenso alarido: «Sí juramos». Acabado el juramento, leyeron alternativamente las sentencias el licenciado Juan de Ortega, relator, y Juan de Vergara, escribano público de Toledo...

A las cuatro de la tarde acabó el auto. La monja volvió a su convento. D. Pedro Sarmiento, el marqués de Poza y D. Juan Ulloa Pereyra fueron llevados a la cárcel de corte, y los demás reconciliados a la del Santo Oficio. Los relajados al brazo seglar caminanaron hacia la Puerta del Campo, junto a la cual había clavados cinco maderos con argollas para quemarlos. Cazalla, que al bajar del tablado había pedido la bendición del Arzobispo de Santiago, y despídiose con muchas lágrimas de su hermana doña Constanza, cabalgó en su jumento, y fue predicando a la muchedumbre por todo el camino. «Veis aquí -decía- el predicador de los príncipes, regalado del mundo, el que las gentes traían sobre sus hombros; veisle aquí en la confusión que merezía su soberbia; mirad por reverencia de Dios que toméis ejemplo en mi para que no os perdais, ni confieis en vuestra razón ni en la prudencia humana; fiad en la fe de Cristo y en la obediencia de la Iglesia, que este es el camino para no perderse los hombres...»

En vista de sus retractaciones, a él y a los demás se les conmutó el genero de suplicio: fueron agarrotados y reducidos sus cuerpos a ceniza. «De todos quince -dice Illescas-, solo el bachiller Herrezuelo se dejó quemar vivo, con la mayor dureza que jamás se vio. Yo me hallé tan cerca del, que pude ver y notar todos sus meneos. No pudo hablar, porque por sus blasfemias tenía una mordaza en la lengua; pero en todas las cosas pareció duro y empedernido, y que por no doblar sus brazos quiso antes morir ardiendo que creer lo que otros de sus compañeros. Noté mucho en él, que aunque no se quejó ni hizo extremo ninguno con que mostrase dolor, con todo eso murió con con la más extraña tristeza en la cara de quantas yo he visto jamás. Tanto, que ponía espanto mirarle al rostro, como aquél que en un momento había de ser en el infierno con su compañero y maestro Luthero»...

Los primeros agarrotados fueron Cristóbal de Ocampo y doña Beatriz de Vibero, mujer de extremada hermosura, al decir de los contemporaneos. Así fueron discurriendo hasta llegar a Cazalla, que, sentado en el palo y con la coroza en las manos, a grandes voces decía: «Esta es la mitra que Su Majestad me había de dar; este es el pago que da el mundo y el demonio a los que le siguen». Luego arrojó la coroza al suelo, y con grande ánimo y fervor besaba el Cristo, exclamando: «Esta bandera me ha de librar de los lazos en que el demonio me ha puesto; hoy espero la misericordia de Dios que la tendrá de mi ánima; y así se lo suplico, poniendo por intercesor a la Virgen Nuestra Señora».

Y poniendo los ojos en el cielo dijo al verdugo: «Ea, hermano»;y él comenzó a torcer el garrote, y el Dr. Cazalla a decir «Credo, credo», y a besar la cruz; y así fué ahorcado y quemado.


PROTESTA :

Contrario a mi costumbre de esta capillada no pueden esperarse notas ni enlaces. Me disculpo de ello por tratarse de un texto descriptivo alejado de toda intención didáctica. Explicar además el carácter de los personajes, instituciones, usos y costumbres de la época que refleja, es mas de una tesina que de un culto divertimento: mi intención primera y ultima. He venido a contar aquí, según razono someramente en la introducción, del gusto del español por el espectáculo, bueno o malo, culto o nefando. Decir si acaso que la narración, a veces tremenda, esta cargada de truculencia y dramatismo: No tenia, por ejemplo, el Tribunal del Santo Oficio, ese poder en el que el texto nos hace pensar; era en realidad un brazo mas del poder real y como tal se comportaba. La Inquisición española (hubo varias y contradictorias entre si) siempre ha sido espuriamente tratada, como si no importase la verdad de sus actuaciones, leves por demás si los comparamos con la de otros países europeos. Sobre tal, mi libro de cabecera es: "La Inquisición Española" (Nueva Visión, Nuevos Horizontes), recopilación de los trabajos presentados en el I Symposium Internacional sobre la Inquisición española, celebrado en Cuenca en septiembre de 1978.

Vale.

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miércoles, mayo 09, 2007

El Pene del Delfín... de Francia.


Confieso que la idea para la presente capillada me la sugirió un articulo del siempre mesurado J.P. Quiñonero en el que abordaba las peculiaridades sentimentales (léase sexuales si se quiere) de la ampulosa clase política francesa.

Lo cual que en tanto me centro un mínimo y pongo en orden mis notas de viaje, llenare este espacio con las no menos peculiares relaciones que el futuro Luis XIII mantuvo durante su infancia con los adultos y el sexo. Piedra angular del relato es el diario sobre la infancia del "príncipe" llevado con extrema meticulosidad por monsieur Heroard [1], su médico de cabecera.

Tomo pues de una estantería el libro[3] que corresponde, le rasuro someramente (recuérdese que el polvo es la barba de los libros) y paso a copiar a la letra lo que interesa:


El diario de Heroard

El 27 de septiembre de 1601 nace Luis [2].

#1602

24 de julio. Vestido ya a las siete de la mañana, experimenta un gran placer y ríe a carcajadas cuando su nodriza le hace cosquillas en los órganos genitales con la punta de los dedos.

11 de septiembre. Mademoiselle de Ventelet le cuenta que él va a dormir con la infanta (con la cual está comprometido -13 años más tarde, en efecto, se convierte ella en su mujer). Ello le provoca risa.

27 de septiembre. Juega con sus genitales y contrae el vientre para poder verlos mejor (Il se3 joue à sa guillery, repousse son ventre en dedans, qui l'empechoit de la voir).

5 de noviembre. Va a comer con el rey. Deja que varias personas (cortesanos) besen sus órganos genitales. Los cortesanos son mencionados expresamente: Monsieur de Souvre, Monsieur de Termes, Monsieur de Liancourt, Monsieur de Zamet.

12 de diciembre. Hacia las nueve menos cuarto juega a algunos juegos. Se le pregunta: «¿Dónde está el tesoro de papá?» El se muestra a sí mismo y se golpea el vientre. Yo le pregunto: «¿Dónde está el tesoro de la infanta?» El pone la mano sobre sus genitales.

#1603

Su nodriza le pregunta a un cortesano qué ha cenado por la noche. El cortesano responde: «Pollo, salsas, etc» Luego le pregunta al Delfín: «Y tú naricita graciosa, mi pequeño tesoro, ¿qué has comido por la noche?» El responde riéndose: «Mierda» («de la merde»).

#1604

8 de junio. Al levantarse no quiere ponerse su camisón y dice: «Nada de camisón primero quiero echar leche por mi picha» («je veux donner premierement du lait de ma guillery»). Se la sujeta, hace como si tirara de de sus genitales y comienza a hacer «ps, ps, ps», nos salpica a todos con eso y sólo entonces se deja poner el camisón.

12 de agosto. Despierto a las ocho de la mañana, llama a Mademoiselle Bethouzay y le cuenta: «Mamachel, mi picha juega al puente levadizo, arriba y abajo, arriba y abajo. («le vela levé, le vela baissé»).

25 de octubre. Va donde Madame y juega allí con una pequeña cama de terciopelo que le habían regalado a ésta en el día anterior. En ella están Holoformes decapitado, su cabeza y Judith. El pregunta: «¿Dónde está la mujer?» Se le responde: «Ahí». Y él replica: «Eh! ne faut-il pas que la femme soit sous l'homme?» («¡Cómo! ¿No debe estar acaso la mujer debajo del hombre?»).

5 de noviembre. Es llevado adonde la reina. Madame Guise le muestra la cama de la reina y le dice: «Monsieur, voilà où vois avez été fait» (Monsieur, aquí es donde Vd. fue hecho»).
El replica: «Avec maman» («Con mamá»).

#1605

10 de febrero. En este día se ha casado Davienne, su cocinero. El dice: «Mi gran pedazo de asado se ha casado; ahora tiene mujer y va a dormir con ella».

11 de junio. Después de haber comido con la reina. Una vez que él y Madame de han desvestido, se acuestan desnudos en la cama junto al rey, se besan, se susurran («gazouillent» chillan, gorjean, susurran, ¿ambivalente?) y le provocan al rey mucho placer. El rey pregunta: «Hijo mío, ¿donde tiene la infanta el paquetito?» («le paquet de l'Infante»). El lo señala y dice: «pero no hay ningún hueso adentro, papá». Luego, después que el pene ha comenzado a ponerse erecto: «ahora sí, y muchas veces sí que sí».

19 de junio. Se pone a cantar una canción de cuna:
Bourbon l'a tant aimée
Qu'à la fin l'engrossa
Vive la fleur de lis...
(Borbón la amaba tanto, que por fin la dejó encinta. Viva la flor de lis...)

#1606

20 de abril. Juega con su nodriza, la besa, la acaricia, le desabrocha el vestido y le chupa las tetas.

7 de mayo. Mademoiselle Mercier, una de sus camareras, acaba de pasar la noche en la misma habitación que el Delfín y sigue recostada en su cama, frente a la de él. El juega con ella y le cuenta luego a su nodriza que ha podido ver su vagina mientras jugaba.

26 de junio. Conversa con las señoras de Vitry y de Saint-Georges. Aquí Heroard se vuelve en su relato claramente más escueto e indirecto: «... il dit mots noveuaux et paroles honteuses et indignes, disant que celle de papa est bien plud longue que la sienne, qu'elle est aussi longue que cela, montrant la moitíe de son bras»
Aclara el traductor: «... inventa palabras nuevas y dice frases vergonzosas e indignas, dice que la de su papá es mucho más larga que la suya, que es así de larga, y muestra la mitad de su brazo».

23 de agosto. Madame de Saint-Georges le pregunta: «Monsieur, ¿dónde hay que mirar para saber si es una mujer o un hombre?» - «Entre las piernas».

#1607

26 de enero. Asiste a la representación de una pieza de teatro, una farsa en la que Laforset hace el papel de marido engañado, el barón Montglant el de la esposa infiel e Indret es el amante.

16 de junio. En la cama con Madame de Montglat y su marido.

19 de noviembre. Va a las habitaciones de su ama y de Madame de Montglat y les hace burlas porque siempre están en la cama con sus maridos.

14 de febrero. Desvestido hacia las diez de la noche y metido en la cama , me pregunta, después de haber rezado la oración de la noche: «Mousseu Heroua, ¿puede Usted adivinar díonde tengo mis manos?» - «Señor, entre las piernas». «Las pongo siempre sobre mi picha» («je les mets toujours sur ma guillery»).

#1612

26 de enero. Después de la cena la reina le dice: «Hijo mío, quisiera casarme con Usted, ¿está Usted de acuerdo?» - « Sí, señora». - «Pero Usted no sabe cómo se fabrican los niños». - «Por cierto que sí, señora». - «¿Y cómo lo sabe usted?» - «Monsieur de Souvre me lo ha enseñado».



Y con esto doy cabo a las - me parece a mi - prematuras querencias venereas del “lindo don Luis”. Decir por acabar, sin embargo, que llama la atención y sorprende la escasa escrupulosidad con la que se trataba sobre lo sexual en el seno de la clase aristocrática francesa, así como la conducta desinhibida que observaban los cortesanos frente al príncipe heredero. Toca ahora, picado por la curiosidad, averiguar en que época y condiciones se impusieron los tabúes y constricciones sobre la sexualidad a los que nos acostumbró la clase burguesa.


NOTAS:

1.- Especifica la autora: “Heroard estaba al servicio de María de Médicis, cuyo interés por el Delfín, o sea, por el sucesor masculino del trono, era primordialmente un interés político que Heroard, sin duda, halagaba con su particular atención hacia las cualidades fálicas del infante Luis XIII.

2.- Contemporáneo del gabachin en balbuceos, mocos y babas fue nuestro Felipe IV, a quien conociendo el paño que guardaba el arca de los Austrias, no imagino en trances gozosos semejantes. Cierto que con el tiempo resultaría el pájaro de lo mas extremoso: tan piadoso como rijoso, tan trentino como libertino y putero tapado. Aun obviando el concurso de cortesanos pelotas, aquel encoñamiento suyo que dio lugar al episodio del Convento de San Placido no deja de ser memorablemente sabroso.

Para obtener una visión general sobre la época de tal genitor de modorros recomiendo la consulta de la obra de José Deleito y Piñuela; en especial de los amenisimos y nada farragosos "El rey se divierte" y "La mala vida en la España de Felipe IV".

3.- «El juego de los niños» Estudios sobre la génesis de la infancia, por D. Elschenbroich. Colección: "Promoción del Pueblo", nº 36.


Don Gaiferos (el "don" es imprescindible)

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miércoles, marzo 28, 2007

De Tomacopas y Mozas de Tronco.


Esta va a ser una capillada extraña. Quienes tenéis la amabilidad de seguir mis erráticos pasos sabéis que pocas veces hablo de algo sin tener en cuenta y, a mi manera, su intimo y cartesiano substrato. Hoy, con vuestro permiso, voy a derramarme en torrentias de contradicciones. Voy a ser arbitrario y que me lleven los diablos. Además, sabedor de que todo individuo tiene su vanidad definitoria, deflagrar y quedar como un incivil hideputa me importa un güebo. Por cierto, eso que escribí lineas arriba de "con vuestro permiso" es una cochina trampa retórica.

Me adorno ahora con la túnica atributicia de los seguidores de Manes y sigo:

¡Qué grandes señoras! ¡Qué cuajo! ¡Qué modo espectacular de airear, incluso en el modo expresivo, su ignorancia sobre todo lo que tocan!

Conque paso firme y unísono tiran del patrio carro. Que empeño tan noble ese de mirar con sufrida vocación por todos nosotros... pecadores. ¿Que quieren ustedes que les diga si me tienen embelesado? Todas ellas, sin distingos ni subdistingos. Y seguro que no soy el único abducido por su embeleco. Otros habrá, lo doy por cierto, que ante su sola presencia tiemblen como vara verde, de arriba abajo, sobresaltados. No es para menos, pues el suyo es un duro trabajo que requiere de capacidades inéditas para llegar a la sublime incompetencia. Por la misma razón, es decir por la misma ignorancia, es por la que sus mercedes, a falta de rabo con el que moscas espantar, idean tal cantidad de cosas y causas disparatadas y fuera del sentido común a las que servir.

Y todo este concierto, digo yo, merced a la diáfana visión del Buda de la Edad. De nuestro racial Avatar: los siglos guarden su memoria y no permitan que, como me temo, un pueblo tan desagradecido como el nuestro solo perpetúe su memoria en las puertas de los retretes de los baretos más roñosos de carretera. No merece tal destino, de verdad, profeta tan señero; absentista de la razón tan excelso; sosainas tan banal; burócrata tan olímpicamente mediocre; tiranobanderolista tan pedante e iterativo; bocalan tan conspicuo que de las fábulas hace historia; polemiólogo tan adelantado que a la diatriba cursi la convierte en aplauso, en aplauso pancista y agradecido; juez tan ecuánime que lleva muelle en los pantalones; cazador que asusta mas que mata; cursilindo tan disparatado que al pene llama pena y a la pena -de las víctimas- paz; demócrata tan exquisitamente perverso que de la disensión hace bandera, pues con él, con su excelsitud "nació la discordia, que hoy dura con señas de vida muy larga", como diría mi señor Don Francisco de Quevedo; demócrata tan severo que a todo asomo de verdad levanta falso testimonio, o como se llame a esta figura; avisado vendedor por cuya ventrílocua boca fluyen afrentas supositicias e historias ruines y dislatadas...

Y este feérico corregimiento entre Planilandia -si atendemos al estado de la psique de sus oficiales- y Jauja -si atendemos a su natural godería- sépase que es de gobernar trino, aunque como doctrinalmente es inevitable, con la figura de nuestro "Simplicisimus" (dicho también "don Alicio", o "San Pamplinas", como vienen solicitando en el puto ojete del mundo esos sus hierofantes que devengan para Su Persona titulo de santidad), como mango de tenedor, por no decir -que es pecado- como miembro enhiesto.

Y ellas, unas e indisolubles en cuanto a calidad y esencia con El, y junto con los coprincipes de las Tierras Imaginarias, su orfeón universal y aunado, dale que te pego al estofado. Congratulémonos pues de sus excelsas gracias. Porque graciosas lo son un rato. Es mas, este escribiente cada vez que abren la boca se mea; no en boca ajena, oigan, sino en los pantalones. Porque hasta en el decir son extraordinariamente talentudas y donairosas. E igual me da si, como dice la canalla detractora, jamas dicen nada acertado y con substancia. En mi sincera admiración me basta conque conserven la cabeza como hasta el presente: insolvente y aturullada, magníficamente pertrechada de sinrazones, bien llenita de necedades y extravagancias. ¿O es que nadie entiende que hay cargos tan regalados que por inercia aguan y relajan el cerebro?

Inmiscuirse en lo ajeno, mezclar lo publico con lo privado, tocar innecesariamente los colgones, prohibir por decreto y mangonear allí donde las dejan son sus lemas.

Con dos cojones y sin rebozo, y antes de emprenderla a prohibir o legislar sobre los calcetines bajos; los teleosteos abdominales; las canicas de colores; los triángulos acutangulos; los zapatos con cordones; el numero de ruedas de las bicicletas y el de los meses de embarazo; la precesión de los equinocios; los macarrones con tomate; la sepsis por escherichia coli; los antónimos; las lúnulas de Hipócrates; las nevadas en autopistas, autovías y carreteras nacionales; el hambre; los sistemas binarios estelares; el mus y el billar americano; el Calendario Zaragozano; las guitarras de doce cuerdas; los medidores de impedancia; las estrofas de tres versos endecasílabos; los relojes de manillas; los mapas de carreteras y estelares; el empalme de doble cola de milano; las plantas aromáticas; el positivismo; los bailes de salón; la cerebroesclerosis crónica; la boina rabuda; el formateo de los discos duros; los ligueros y otro centón de aberraciones similares, ya lo han hecho, con furia bobalicona y una seudoerudición tan gilipollas como inoportuna, con buen numero de asuntos que, aun siendo totalmente ajenos a la razón de su cargo, parecen ser el único carburante capaz de dar vidilla a su maquina pensante.

En los días que corren la han tomado (nótese como de sus Gracias hago paquete comanditario, único tronco de tiro; natural, oigan, que cada una vale poco y entre todas nada, lo cual me permite aunarlas sin perjuicio del resultado) con los alcoholes. Con el vino por extensión. Con el sacrosanto caldo de la vid, con su quintaesencia divina. Y ya esta aquí el suma y sigue que hace revolear sus togas inquisitoriales. No podía ser de otra manera; sin saber que hacer y con ganas de aparentar que saben, les ha faltado tiempo para despertar la ojeriza de todo bebedor honrado y moderado. Yo el primero, estoy convencido de ello, en guardarlas inquina en base a las mediciones de ese sismometro interior que nos activan quienes sin mas motivo que el capricho ponen todo su empeño en joder al prójimo.

Porque este posante es un tomacopas. Un conversador tenaz de vinos claretes, tintos y blancos. Un bebedor selectivo que en cada estación cambia de caldo (disfruto más del vino tinto en otoño que en verano p.e.). Y he dicho conversador y selectivo, señoras mozas de tronco y cuota, porque los bebedores rituales tendemos a pensar que la embriaguez es un estado falto de dignidad y frívolo, y no necesitamos ni del alcohol ni de negros literarios (ustedes me entienden) para discursear socráticos. Somos esos bebedores ponderados y culturalmente alertados, o al menos no embotados, que, con aplomo y serenidad y sin afearles a ustedes su dialéctica modorra e irreflexiva, salvamos sus insulsas y peripatéticas reuniones. Y créanme que se de lo que hablo, pues uno, que para bien o mal, es de genio ambulativo, está más que harto de ver y socorrer a diaconisas de su condición y prohibitiva cuerda que caen derrengadas y semiconscientes tras largas y fantasmagóricas -por eso de aparecer y desaparecer del lugar común como conejo en chistera de mago- sobremesas. En fin, los avisados me entienden...

En realidad los prohibicionistas son una panda deplorable de "canuteros", y no se sulfuren ni tuerzan el morrito que ahorita se lo explico: Fue que antiguamente y en los reinos o naciones de las tierras conocidas, se equiparó la embriaguez alcohólica con el soplo divino; más aún, llegose a aplicar el estado de santidad al borrachuzo que palmaba tras el lance redentor de darle y darle al palo de su gusto. Esto ocurría en Suecia, hasta que un reinante de nombre Canuto (escribo de corrido y con prisa y no recuerdo el ordinal), fue puesto firme por los metemuertos al servicio del papado... Y ya es pena que tal sinsorgada tenga que explicarla. ¿En que van a quedar las figuras literarias?

Y fue en este hito donde dejé el camino, embósqueme entre unas carrascas y eche una meada a favor del viento. Luego, tras cercionarme de que la policía de costumbres no merodeaba por los alrededores, metí amoroso un buen achuchón a mi resobada bota. Precaución, señores. Pues en la España de los días cada tribu adereza al gusto la ley que debería de ser común y nadie conoce la vara con la que su falta va a ser medida. En fin, la eterna historia; ese eterno sometimiento a cualquier gilipollas que se autoproclane "guerrero de sangre azul".

Mas fuera como fuere, aquí fue donde a pique estuve de ilustrar a "mis damas" con una mano de referencias expresas sobre la noetica viña; o sobre don Baco, dicho también don Dionisio, pareja indistinguible que corrió innumerables tierras enseñando a los hombres a plantar la viña. Me vinieron además a las mientes Platon, que, sépanlo sus señorías, no es un recipiente a la medida de sus deseos en el que comer jamón de gorra; en Shakespeare también pense, y en Paul Valéry, Ronsard, San Agustín, Borges, Sharâf al-dîn 'Umar ibn al-Fârid, Sagarra, Claude Tiller, Anacreonte, García Lorca, Gonzalo de Berceo, Omar-Al-Kayan, Meléndez Valdés, Villon, Cervantes, Verlaine, Hafiz el persa, Schiller, mi señor Quevedo, Nietszche, Verlaine, Lope de Vega, Apollinaire, Goethe, Rubén mismo...

Pero en eso quedó. En un atisbo de intención. Aun así, grábese sobre piedra que si como "mis señoras" tuviese yo, don Gaiferos, que tomar por fuerza y a diario "un zapatazo de blanco amontillado", no solo abominaría del vino sino que con uñas y dientes estragaría todas las viñas del planeta. No esta uno para semejante lavativa diaria.

En fin, toda esta cuajada de certezas trufada de bufonadas para decir que consiento desbaraten lo habido y por haber -bueno o malo, cierto o falso...- en tanto no me toquen el vino, cuya esencia microbiologica callo porque los aviones no esperan. Por lo menos a mi...

________________________________


IMAGEN:

De la exposición 12 Combinados Gráficos con Brandy de Jerez, impulsada por El Consejo Regulador de la denominación específica Brandy de Jerez, e inaugurada en Madrid, Galería Moriarty, el 14 de noviembre de 1991.Múltiples caras presididas por mujer y bodegón es la particularidad que muestra Ceesepe en este trabajo titulado Brandy Solo.

Los demás autores que participaron en la muestra son Javier Mariscal, autor de Café, copa y puro; América Sánchez que mostró el Brandy Julepe; Sigfrido Martín Begué firmó Capricho Gitano; Peret y su Brandy Cálido; Flavio Morais expuso Sangría; Valentín Toledo fue el artífice de Brandy Lumumba; Regina Saura se dejó los pinceles en Leche de Pantera; Gonzalo Torné realizó Oro y hielo; Javier de Juan fue el responsable del racial Carajillo; Nazario se destapó con el Brandy con naranja; y, por último, Outumuro, autor del catálogo y coordinador de los autores citados firmó Brandy Cola.

Que sea la presente y no otra la imagen elegida para ilustrar este texto, obedece únicamente a principios de interpretación y no estéticos. Objetivamente y vistas al detalle las demás, no seré yo quien ose pontificar sobre las bondades académicas de unas y otras. En realidad si tuviera que llevarme una a casa esta seria la de Martín Begué. Pero para gustos...

ADDENDA:

Me viene ahora a las mientes un hecho irrefutable: El estado como agente recaudador al servicio de entidades privadas, léase esgae si se quiere. Menudo cónclave de rebotica y púlpito político, apandadores y logreros... Pero bueno, no iba a eso; pretendía decir que unos y otros, dantes y tomantes, han tomado la mania de defender la injusta gabela invocando la palabra "cultura". Joder, si es que a los de este monipodio no hay quien se la quite de la boca. Puro cuento chino.

Tengo para mi que es mucho mas lo que vinateros y aguardenteros han hecho por ella, por la cultura, que todo lo que esta bicéfala cáfila jamas hará. Diré mas. Ni a reclutas o generales de esta tropilla subvencionada les creo capaces, ni aun con ayuda, de componer unas décimas como estas que, a diez duros la palabra (lo cual para la época no era moco de pavo) resultaron, ganadora y finalistas, en un concurso patrocinado por la firma Domecq en el año 1945.

Voy con ellas. Y quien quiera muestras que lleguen hasta el día de hoy que las pida.

JULIAN PEMARTIN.
La áurea torre vertical / se inclina amorosamente / para verterse, hecha fuente, / en el cálido cristal; / se torna trascendental / en los labios el licor; / un edénico sabor / el cuerpo y el alma inunda / la vida se hace jocunda / ¡por ti, Coñac FUNDADOR!

FELIX ROS.
A serten aspiran segundas / mil estrellas, que confundes. / ¡Tú al bético sol te fundes, / y en él, FUNDADOR, te fundas! / Ni infundadas baraúndas / ni atropellados errores / divulgaron tus primores / o adocenaron tu fama. / Quien te cató te proclama / Fundador de fundadores.

MANUEL GONZALEZ HOYOS.
Caminante que caminas / buscando en cada sendero / la sorpresa del venero / de las aguas cristalinas: / Si en tus rutas peregrinas / buscas manantial mejor, / no olvides que el gran señor / de Jerez de la Frontera / DON PEDRO DOMECQ te espera / con su COÑAC FUNDADOR...

ADRIANO DEL VALLE.
Alambique o alquitara, / añoso aroma en el roble, / destilación de lo noble / que su impureza separa. / ¡Quién el FUNDADOR catara, sorbo a sorbo, en su camino, / y en lo humano y lo divino / siempre lo encontrara a mano, / siempre amigo, siempre hermano!... / Y al pan, pan, y al vino, vino...

MARÍA BELLVER. (Ganadora)
¡FUNDADOR!... Marca señera / nacida en la tierra hispana. / Su madre fue jerezana / y noble la sementera. / Lo limpio de tu solera / no se ha empañado jamás. / Eres de España, y no hay más / Eres un DOMECQ, y basta. / ¡Por donde pase tu casta, / descúbranse los demás!...


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viernes, marzo 23, 2007

¿Instituciones vivas u Organismos fosilizados?


Huroneaba entre mis libros a la caza de ciertos datos sobre Gerardo de Cremona (un forastero que gastó vista y vida en el "trujumanato" de Toledo pasando a limpio obras tradicionales griegas importadas por los árabes) cuando di, entre las paginas de uno de ellos[1] y sobre el reverso de una participación de lotería, con una nota de letra apretada, deslavazada por el tiempo, imposible para mis ojos miopes. Refería la tal la gresca que se armó, no importa cuando, por un par de sillones vacantes en la Academia de la Lengua.

Y perdón por lo escueto de lo que sigue. Pero fue aquel endriago de caligrafía minimizada lo que me llevo a meditar sobre el numero de "Reales Academias" que se asientan en España. ¿Seis u Ocho?, esa era la duda que me corroía mientras enlabiaba sus nombres y contaba párvulo con los dedos.

Lo sé: coincidencia, memoria selectiva, recuerdo de alguna lectura repetitiva, selección razonable, yo qué sé. Mas, cierto es, que atiné en mi evaluación primera. Seis y a la vez Ocho. Seis a las que paso a denominar clásicas; dos a las que no se como clasificar, bien por "novísimas" o por resultarme de origen confuso. Y he dicho novísimas porque su inclusión en el Instituto de España no alcanza mas allá de las seis o siete décadas; es decir que hasta entonces no tuvieron carácter de corporaciones publicas ni fueron academias oficiales.

Me refiero, claro, a las Reales Academias de Farmacia y de Jurisprudencia y Legislación.

Pero se trata aquí de recorrer los susodichos organismos reales[2] para que cada uno de ustedes, a sus anchas y con el aplomo que fundamenta el conocimiento, de intimo cumplimiento a la pregunta que titula esta posada.

 Fundada en 1713 por iniciativa de don Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena, y aprobada por Real Cédula de Felipe V del 3 de octubre de 1714: «Limpia, fija y da esplendor».
“Velar por la pureza, propiedad y esplendor de la Lengua Castellana, investigar sus orígenes, fijar sus principios gramaticales, vulgarizar por medio de la estampa los escritos desconocidos y preciosos que se conservan de lejanos siglos y manifiestan el lento y progresivo desarrollo del idioma, promover la reimpresión de las obras clásicas en ediciones esmeradas y publicar láminas excelentes con los retratos de nuestros afamados ingenios, librándolos del olvido”.

 Creada por decreto de 18 de abril de 1738 y Real Cédula de Felipe V de 21 de junio del mismo año: «Nox fugit historiae lumen dum fulgèt iberis».
“Ilustrar la Historia de España antigua y moderna, política, civil, eclesiástica, militar y de las ciencias, letras y artes, o sea de los diversos ramos de la vidas, civilización y cultura de los pueblos españoles”.

 Fundada por iniciativa del escultor don Juan Domingo Olivieri y del marqués de Villarías, primer secretario de estado, por Real Cédula de Felipe V de 13 de julio de 1744. Sin embargo, no fue hasta el 13 de junio de 1752 cuando se celebró su apertura solemne. «Non coronabitur nisi legitime certaverit».
“Promover el estudio y cultivo de la Pintura, Escultura, Arquitectura y Música, estimulando su ejercicio y difundiendo el buen gusto artístico con el ejemplo y la doctrina”.

 A iniciativa del marqués de Molíns, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, y por Real Decreto de la reina doña Isabel de 25 de febrero de 1847, como continuación de la academia de Ciencias Naturales de Madrid. «Observación y cálculo».
“Cultivar el estudio y propagar el conocimiento de las ciencias exactas, físicas y naturales en su esencia y en sus principales aplicaciones”.

 Fundada por Real Decreto de la Reina doña Isabel II de 30 de septiembre de 1857, se inauguró y se declaro legalmente constituida al año siguiente por el ministro de Fomento, marqués de Corvera. «Verum, justum, pulchrum».
“Estudiar las ciencias morales y políticas, ilustrando los puntos y costumbres de mayor importancia, trascendencia y aplicación, según los tiempos y circunstancias”.

 Reorganizada por Real Decreto de la reina doña Isabel de 28 de abril de 1861, en recuerdo de la antigua Real Academia Médica Matritense (1734). «Ars cum natura ad salutem conspirat».
“Fomentar el progreso de la Medícina española, publicar su historia bibliográfica, formar la geografía médica del pais y un diccionario tecnológico de Medicina”.


* * * * * *

NOTAS:

1.- Poseer las obras completas de Menéndez Pelayo es una imposibilidad técnica para un particular como yo. Me faltaría espacio (en detrimento de otros autores) para albergar todo lo escrito por tan fenomenal bibliógrafo. Si trasteo, sin embargo, con "La ciencia española", "Historia de los heterodoxos españoles" y "Bibliografía hispano-latina clásica". Viene el apunte para especificar que fue en la segunda de las obras citadas donde me volqué para disipar mi ignorancia sobre el cremonense. Don Marcelino fue director de la Biblioteca Nacional. Hoy lo es doña Rosa Regás. Comparar a ambos me sitúa entre la lastima y la risa. ¿Quien y para que va a comparar un elefante con una hormiga? Pero cuando la política y no la excelencia es empleo y recreo...

2.- No es este el momento para abundar en el tema, pero no esta de mas que sepáis que en su día hubo disputas por el orden cronológico académico. Por la prelación que debían de tener las Reales Academias basándose en su antigüedad. Fantasías de algunos listillos que quisieron hacer pasar a una tertulia científica como corporación del Estado.

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viernes, marzo 16, 2007

S = K ● logW... por si acaso.

Creo haber dicho que Ludwing Boltzmann era un tipo corto de vista pero largo de miras. Así que cuando paseaba un día, aburrido, por las no menos aburridas calles de Viena, topó con un átomo que falto de personalidad propia e ignorado hasta entonces por las mentes más preclaras[1], se había refugiado perentorio en su barba profética y negra. Boltzmann, que de la ciencia había hecho un libre examen del Mundo Real, le montó sin dilación y a sus lomos se fue, cual Quijano del pensamiento científico, a ese territorio de la razón que, convenientemente cartografiado, viene a ampliar “nuestra” comprensión de la naturaleza del mundo.

Cincelada en una lápida del Zentralfriedhof de Viena, ya he contado que se encuentra, sobre su gentil y poderosa cabeza, una de las más notables expresiones de la ciencia. Su sintaxis:

S = K● logW

La letra S especifica la entropía de un sistema.

K, es una constante fundamental de la naturaleza conocida, no sin justicia, como constante de Boltzmann (1,3804 X 10^-16 erg.grad^-1 o 1,3804 X 10^-23 J/K, representación del cociente entre la constante de los gases ideales y el número de Avogadro).

W da significado al número de microestados posibles de las partículas elementales del sistema. Por ¿explicar? algo más y a la llana: Los microestados conforman el conjunto de estados en que se puede encontrar un sistema a nivel microscópico, y fundanda la observación en un único estado del conjunto como todo macroscopico. Un lío, ya lo se.

O sea que si un sistema macroscópico es capaz de albergar W microestados, su entropía será S = K logW. Y tal como muestra la igualdad, cuántos más microestados se vean implicados en el conjunto (único) macroscópico, mayor será su valor entropico.

La sutileza teórica boltzciana tiene como argumento un gas ideal de "N" particulas idénticas, de las cuales "Ni" son las i-ésimas condiciones (microscópicas) de posición y cantidad de movimiento. Saber en que microestado concreto se encuentra el sistema, o cuál es la probabilidad de encontrar al sistema en un microestado de los varios posibles, es cosa "posible" gracias a la estadística de Maxwell-Boltzmann.

Por cierto ¿alguien ha logrado dar un capotazo a Maxwell sin descomponer figura y gesto? Yo, no. Aseguro además que cuando me enfango en el pecado de orgullo, no tengo mejor penitencia que abrir al azar un tocho “mil y pico” explicativo de Maxwell y tratar de hacer tortas con la masa que allí se ofrece. Joder, menuda "melecina" de efectividad suma para erradicar sin titubeos toda traza de impertinencia y grandeza.

Y sigo ciego y sordo y mudo por no borrar frenético lo dicho y abominar de lo que sigue.

O sea que la igualdad de marras viene a enunciar el segundo principio de la Termodinámica de la siguiente manera: «La entropía de un sistema es proporcional al logaritmo de la probabilidad de que el sistema se encuentre en un determinado estado» Esta ecuación, por lo tanto y como parece de cajón, relaciona a la entropía con el desorden o caos, o con la impredicibilidad por mejor decir.

Abundando: Es el primer miembro la entropía, hija predilecta de la Segunda Ley de la Termodinámica y expresión cabal de los cambios espontáneos. Campea en el segundo la medida relacionada con el desorden, pues define el punto hasta el que la energía se halla dispersa en el sistema. Y ambas variables, S y W, observar que integran en una misma igualdad la termodinámica clásica y la teoría cinética del calor.

Por acabar decir que con Boltzmann se empieza a reconocer que la Segunda Ley de la Termodinámica (esa que establece que existe una magnitud llamada “entropía”[2], la cual permanece constante en algunas transformaciones y aumenta en otras, sin ir a menos nunca[3]) es una ley de naturaleza probabilística. Tal, la probabilidad, implica que sea “posible” que en un sistema aislado pueda ocasionalmente disminuir la entropía. Pero esta contradicción -digamos que aparente- con el enunciado de la segunda Ley, nada invalida, pues la predicción de la ley esta de hecho, garantizada, por el principio fundamental de la estadística: “la ley de los grandes números”; de modo que las excepciones se pierden en el conjunto infinitamente superior de los resultados generales. Como se comprenderá - o eso espero - las excepciones son inevitables, puesto que su naturaleza es de base probabilistica.


* * * * * *


NOTAS.

1.- La terca realidad viene a mostrar que otros científicos y bajo la deriva de sus propias teorías o trabajos, iban conduciendo a la ciencia en el mismo sentido que el tomado por Boltzmann. Max Plank es probable que sea el mas conocido de ellos, lo cual que en su "Autobiografía Científica", aparte de dejar constancia de ello, nos muestre y retrate a un Boltzmann poco condescendiente, a un Boltzmann que también tenia sus rebotes, sus manías, celillos científicos y esa picajosa necesidad intelectual de sobresalir sobre los demás. Así lo cuenta:

«Naturalmente que esta lucha, en la que Boltzmann y Ostwald representaban ideas opuestas, se realizó con cierto acaloramiento y también causó efectos profundos, porque ambos antagonistas rivalizaban en agudeza y talento natural. Después de todo lo referido, en este duelo de inteligencias yo solo podía desempeñar el papel de un subordinado de Boltzmann, cuyos servicios no eran estimados por cierto y ni siquiera tomados en cuenta por él. Porque Boltzmann sabía muy bien que mis ideas eran fundamentalmente distintas a las suyas. Se sentía especialmente molesto por el hecho de que la teoría atómica, base de todas sus investigaciones, no solo me era indiferente sino que hasta cierto punto me mostraba hostil hacia ella. La razón era que, en ese entonces, yo consideraba al principio del aumento de la entropía tan firmemente válido como el mismo principio de la conservación de la energía, mientras que Boltzmann solo lo consideraba como una ley de probabilidades; dicho en otras palabras, como un principio que podía tener excepciones. El valor de la función H también puede aumentar a veces. Boltzmann no tocó este punto al deducir su "teorema H", y un talentoso discípulo mío, E. Zermelo, hizo notar esta omisión al demostrar con rigor el teorema. De hecho Boltzman omitió en su deducción toda mención de la indispensable suposición de la validez de su teorema - o sea, la admisión del desorden molecular. Debe haberlo considerado como algo obvio. De todos modos, su respuesta al joven Zermelo tenía un tono sarcástico, que también en parte iba dirigido a mí, porque el artículo de Zermelo había sido publicado con mi aprobación. Y así fue como Boltzmann adoptó ese tono áspero que siempre siguió demostrándome en adelante, tanto en sus artículos como en nuestra correspondencia personal; sólo en los últimos años de su vida tuvo una actitud más amistosa para conmigo, cuando le informé que mi ley de la radiación tenía una base atómica.»

2.- Para no liaros demasiado entender por "entropía" el peaje establecido por la Segunda Ley de la Termodinámica cuando la energía pasa de un estado a otro. Dicho de forma un tanto brusca pero entendible: La "entropía" es la medida de la cantidad de energía que no se puede convertir en trabajo; o, la medida de la calidad de la energía sometida a transformaciones.

3.- Las transformaciones en las cuales la entropía aumenta de denominan "procesos irreversibles"


CORRESPONDENCIAS.

# U.A.M. Fundamentos de Termodinámica.
# MADRI+D. Entropy.
# WIKIPEDIA. Demonio de Maxwell.
# BRIGHAM YOUNG UNIVERSITY. Botzmamm 3D.
# Nelson Henrique Morgon. Maxwell-Boltzmann.
# José A. Cuesta (Imprescindible). La entropía como creadora de orden.


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sábado, marzo 03, 2007

De Libros y Gritos Inmediatos.


En su amor por la lectura y los libros y la democratización absoluta de la cultura, uno ha llegado al extremo de conceptuar a los países que visita por las bibliotecas publicas que mantienen. Por su áureo numero, como yo digo, y que en el caso que nos ocupa, es esa proporción que relaciona al numero de habitantes con el numero de establecimientos públicos que almacenan tesoros culturales al alcance de todos.

Aun así, la calidad y numero no van, en mi caso, ligados con la emoción, puesto que me he identificado mas con el genio del genero humano en una biblioteca "inope" de un pueblo anónimo de los Andes peruanos que en el mayor "deposito" de libros de Washington .

Quien ha viajado mucho y dilatado a países extraños bien sabe que las Bibliotecas Publicas son bálsamo de la soledad. Una luz en la noche. Una presencia amiga. ¿Pero saben algo de esto los analfabetos culturales que nos gobiernan?

En condiciones normales aquí hablaría de C. Asinius Pollio; de las bibliotecas monásticas y episcopales; de Federigo, duque de Urbino; del rey Matthiass Corvinus; de Hartmann Schedel, humanista de Nuremberg; de su contemporáneo Willibald Pirckheimer; del segundo conde de Arundel; de la biblioteca Mediceo-Laurenziana; de la vieja biblioteca del Estado de Prusia; de Sir Robert Cotton, cuyos fondos, digan lo que digan, fueron la piedra angular del British Museum; De Sir Thomas Bodley, alma de la biblioteca de la Universidad de Oxford; del Borromeo fundador de la biblioteca de Milán (aquí, según el día, igual me daba por extenderme sobre la biblioteca del Museo Británico, la Nacional de Escocia (¿y Gales?); la de Cambridge (tengo para mi que en la literatura de la epoca es la misma que se dice del "Trinirty College"); de la que Naudé colectó para el cardenal Mazarino... Para que seguir si ustedes me entienden...

Otro día, acaso hable de los autores partidarios de esta ignominiosa gabela. Pero será un comentar sobre bobos inadvertidos y plagiarios... A menos que me toquen los colgoness, de momento no merece la pena....

Supongo se entienda la intención de esta capillada, aunque no hable del falso ideal de la cultura de pago, ni de la mentira del diletantismo creador, ni de los legítimos impulsos educacionales, ni de censalistas culturales, ni de la estética creadora y su norma, ni de cabroncetes que a la letra ponen precio...

CORRESPONDENCIAS:


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viernes, febrero 23, 2007

Un genio practico con "mal café".

Cierto. El titulo de esta posada ha quedado melifluo y descafeinado; entre monjil y párvulo. Falto de contundencia expresiva, como si uno rehuyera las expresiones malsonantes, lo cual no es cierto ni opinable. Anótese en mi descargo que si no he utilizado términos injuriosos que aludan metafóricamente a la leche débese al hecho de que el "Peje" del que hoy vengo a hablar fue inventor de una cafetera portátil cuyos principios básicos fueron posteriormente imitados. Bueno, ya esta hecho, lo he soltado de un tirón y tal me reconforta y basta.

Pero en fin, antes de cortar por donde mas duele, reafirmar que en lo sucesivo, ni bajo la pena de tener que leer y, acaso interpretar, uno de esos libros sobre artes mágicas[1] que aguardan a los incautos en todo quiosco que se precie, jamas escogeré un "mal café" en detrimento de una "mala leche". La elección, mas que personal y meditada, parece genéticamente fijada en la grey hispana. ¿Somos pues los españoles un pueblo lacteofobo? Tal lo parece, puesto que no hay nada más negativamente cotidiano que la palabra leche como condimento principalisimo de la coloquial cocina hispana: «¿Qué leche hace ese gilipollas ahí subido?» «¡No me vengas con leches, joder!» «No la menciones las uñas de los pies, tiene una mala leche que te cagas» «¡Te pego una leche que te estorba el cielo pa'dar vueltas!» «Y al salir de la curva se dio una hostia de la leche» «¿Otra vez borracho? ¡Me cagüen la leche que mamaste!»...

La leche que mamaste”. Ahí quería llegar este escribiente.

Interrogados los baretas con los que desde hace años converso vinos, y siendo cada uno de ellos, hasta llegar a catorce todos, de formación académica y "complexión" cultural varia, sobre su parecer respecto al significado de la expresión “mala leche”, he obtenido tres respuestas mayoritarias. Dicen los menos que la expresión es imagen especular de aquella leche que, no teniendo en común con la auténtica mas que su color, debía de hervirse hasta que el proceso eliminara de ella toda sodomía capaz de llevar al mas pintado a la tumba. Otros me contaron que si era hija y reflejo de la impureza de esa secreción licuosa que, en determinadas circunstancias, el miembro generatriz masculino vierte. Los mas, sin que la mayoría pueda considerarse significativa, opinaron que venia el adobo, el "mal adobo", de la calidad impura y malsania de esa substancia que las paridas segregan de sus mamas mediante el concurso de los pezones, dulces "chupetes" horadados por conductos lácteos (tengo oído, no se donde, que su numero oscila entre 15 y 20).

Argüían estos últimos que siendo el termino aplicable tanto a hombres como a mujeres, era lógico entender que, físicamente, procediera el dicho -acertado o errado- de un hecho igualitario como es el mamar: que de teta tanto tiran con deleite varones como hembras.

A todo esto, y con intención de poner un mínimo de orden en la polémica, écheme al monte de mis libros hasta dar, tras largo escrutinio, con algo que me satisfizo... Es demostrable, leí[2], que en la Edad Media era tenido como dogma de fe que cuando en el periodo de lactancia la madre del mamoncete quedaba de nuevo embarazada, lo cual no era inusual, el producto "madre" que éste se metía entre pecho y espalda era impuro y "malo"; y esto, no solo en lo relacionado respecto a la fisiología y salud del lactante, sino en cuanto a la índole de su carácter futuro. Del chiquillo o chiquilla que habían mamado leche tan perversa nada bueno podía esperarse, por tal, era común, ante lo disparatado o aberrante de sus torcidas acciones -si es que las hubiere-, atribuirlas, como algo fatalmente ineludible, a sus días de teta y tildar al prójimo interesado como sujeto de «mala leche».

“Me cagüen la leche”, menudo charco en el que me he metido. Mea Culpa. ¿Cuando llegara el día en el que puesto ante un teclado sepa refrenarme a tiempo? Lo siento, pensaba urdir un colorido tapiz sobre el conde de Rumford[3] cuando, viendo en el titulo mismo un hilván fuera de madre, y tirando y tirando y venga a tirar del mismo fui a caer en el presente abismo. Porca miseria...


NOTAS:

1.- La cabeza o totalidad de las veladas ciencias es la Magia -dice Enrique de Villena-, de la cual salieron cuatro principales que son: matemática, prestigio, maleficio, encantación. De matemáticas salieron nueve, que son hidromancía, piromancía, feomancía, espatulomancía, fulgurancía, ciromancía, tremularia, sonosítica y auspicina. De prestigio salieron seis, que son: absconsoria, pulsoria, congragatoria, transformaria, pasionaria, ludibia. De maleficio salieron diez, que son: mediaria, sopreciaria, invocatoria, nigromancia, estricatoria, fibrica, extaria, sortilegio,amatoria, vastatoria. De la encantación salieron tres, que son: empérica, imprecatoria, ligatoria. De nigromancia salieron cuatro, que son: atromancía, conomancía, pedoxomancía, arnomancía. De estricatoria salieron dos, que son: cursoria y fascinatoria. De conomancía salio una que es la litomancía. Y así son cumplidas las cuarenta artes vedadas.


2.- Sobre esta creencia hay literatura abundosa. A los interesados les recomiendo «Coloquios matrimoniales», de Pedro Luxán. Zaragoza, 1571.


3.- Arruinado el encanto de la sorpresa y su originalidad reglamentaria, paso a copiar, a la letra, el texto que en origen me dio idea para esta capillada. Es su autor John Ziman, y se puede encontrar en «La fuerza del conocimiento (La dimensión científica de la Sociedad)»

Rumford

Contemporáneo de Cavendish, Sir Benjamin Thompson, conde de Rumford (1753-1814) fue un personaje de carácter muy diferente. No era un misántropo, pero ciertamente poco le importaban sus prójimos. Siendo niño campesino de New England, sin educación formal, accedió a través de la intriga y la traición -matrimonio con viudas ricas, espionaje, chantaje político y otros medios sin escrúpulos- a la riqueza, al poder y al título de conde del Sacro Imperio Romano. En su juventud, conquistó a sus superiores; en su vejez, cosechó el odio de sus contemporáneos por su manera de ser pesada y egoísta.

Sin embargo, este hombre ambicioso, desagradable, egocéntrico, fue uno de los científicos de su tiempo con mayor «responsabilidad social». Hoy se le recuerda especialmente por el experimento con el cual demostró que el calor no puede ser una especie de fluido, pero que sí puede producirse casi indefinidamente por el movimiento de fricción. Este experimento nació de que Rumford, entonces ministro de Guerra del elector de Baviera y ocupado principalmente en equipar y entrenar a su ejército, había observado que se producía calor al barrenar un cañón.

En efecto, precisamente el intelecto frío y calculador de Rumford y su amor a la eficacia y al orden motivaban gran parte de su investigación. Quería vestir a sus hombres con el menor gasto posible y, por ello, empezó a investigar sobre la conducción del calor en diferentes clases de telas. Asombrado por las anomalías y fallos de la teoría, descubrió casualmente el fenómeno de la transferencia del calor por convección y, por tanto, la explicación que hoy todos conocemos, de la capacidad de aislamiento que poseen algunos materiales como las pieles, que atrapan el aire en innumerables bolsillas. Motivos semejantes determinaron su invento de la estufa para cocinar, del radiador de vapor para calefacción central, de las lámparas mejoradas de aceite, de las chimeneas sin humo, etc. Estos inventos sencillos, que consideramos casi obvios y que han sido un auténtico beneficio para la existencia humana, tuvieron su origen en su excelente captación de los últimos principios científicos, así como sus investigaciones más fundamentales en la ciencia del calor las motivaron frecuentemente problemas prácticos. Es difícil discernir la presencia de una mente filosófica en sus investigaciones; sin embargo, el ingenio simple que revelan sus experimentos y el valor práctico de sus inventos, son prueba de una inteligencia extraordinariamente poderosa. Llegó a inventar hasta el «colador» gota a gota para hacer café.

Podría decirse que Rumford fue el precursor de los "tecnócratas" benévolos que gozan poniendo en orden a la humanidad para satisfacer su propio ego...




CORRESPONDENCIAS.

# M.C.A. .- COUNT RUMFORD
# Dartmouth .- Count Rumford, Sanborn Brown, and the Rumford Mosaic
# THE ROYAL SOCIETY.- The Rumford Medal
# Institute and Museum of the History of Science.- Rumford's differential thermoscope
# TOM MICHALIK.- Count Rumford (1753-1814)
# PLANETA SEDNA.- Rumford y el calor
# FISICANET.- Thompson, Benjamin Conde Rumford
# Biblioteca de la Universidad de Sevilla.- Ensayos políticos.../ C. de Rumford
# accua.- Rumford y la tortilla noruega
# la ciencia para todos.- Principio Conservación Energía
# Manuel Calvo Hernando.- LA ROYAL INSTITUTION DE GRAN BRETAÑA
# Revista Attos.- Los Misterios y los Mitos del Calor
# HISTORIAS DE LA CIENCIA.- Rumford y la convección
# Sociedad Andaluza de Educación Matemática Thales.- EL CALOR
# RUMFORD FIREPLACES.- Count Rumford
# GUEMISA.- Temperatura y Cuerpos Termométricos


Don Gaiferos (el "don" es imprescindible)

Publicado por Don Gaiferos en 9:22 a. m. |  
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jueves, febrero 15, 2007

La entropía en la tumba de un suicida.


En su día prometí calzar las botas de saltar leguas, de siete en siete, y darme a brincar por entre las tumbas del "cementerio" de Viena. Esta es la ocasión de mi cumplimiento.

S = k logW (Inscripción en la tumba de Ludwing Boltzmann, Feb. 20, 1844 - Sep. 5, 1906)

Si en alguna ocasión entráis en el "Zentralfriedhof" con una flauta, es posible que sin que os la llevéis a los labios esta suene sola. Nadie se alborote. No pasa nada. En el Zentralfriedhof saben música hasta los gusanos. El Zentralfriedhof es el Cementerio Central de Viena, y, desde que un buen numero de músicos insignes tomaron la fea costumbre de irse a morir a la ciudad, el Zentralfriedhof es como un conservatorio de difuntos ilustrados.

Como no podía ser menos en sala de conciertos tan desmesurada, otros hombres ilustres les acompañan. Son su publico mudo y frío. La localidad Group 14C, Number 1, la ocupa, sin que en él se vea animo de abandonarla, el "ahora" reputado físico Ludwing Edward Boltzmann.

Este, de los Boltzmann vieneses de toda la vida, estudió en Oxford y enseñó en Graz, Leipzig, Munich y Viena. Boltzmann y el norteamericano Josiah Willard Gibbs fueron, por separado, los artífices de la llamada "mecánica estadística", disciplina que ha contribuido a la física actual tanto como la relatividad o la mecánica cuántica.

Esto lo trabajó Boltzmann durante la década que parte de 1870, y anunciado quedó en una serie de ensayos - duramente contestados por los santones de la época- en los que demostraba que la segunda ley de la termodinámica era explicable analizando estadísticamente los movimientos de los átomos. En realidad el germen de su idea fue sin duda la hipótesis atómica: “el convencimiento absoluto de que la materia se compone de gran número de "corpúsculos" en continuo movimiento”.

Recordemos, no obstante, que a finales del siglo XIX, cuando Boltzmann pronunció tal teoría, la idea sobre la estructura atómica de la materia no había calado aun en la generalidad de los hombres de ciencia. La mecánica estadística venia a establecer que fenómenos observables, a gran escala, se podían explicar examinando estadísticamente las propiedades ocultas (microscópicas para la época) de un sistema... tal que el movimiento de los átomos.

Boltzmann formuló también una ley que lleva su nombre y, con todo merecimiento, el del físico austríaco Josef Stefan: Atendiendo a que la radiación en forma de ondas electromagnéticas es uno de los mecanismos de transmisión del calor, concluyó que el ritmo mediante el cual un cuerpo radia energía térmica es proporcional al área del cuerpo y a la cuarta potencia de su temperatura absoluta. Este resultado obtenido a pie de obra por Stefan en 1879 y deducido teóricamente por Boltzmann unos años después, es la denominada Ley de Stefan-Boltzmann, que se expresa de la forma I = esAT^4 (I = potencia radiante en vatios; e = emisividad del cuerpo; s = constante universal que recibe el nombre de constante de Stefan; A = área; T = temperatura).

Incomprendido y duramente atacado por sus colegas, Boltzmann, el hombre que desentrañó uno de los misterios fundamentales de la naturaleza, siguió trabajando sin fatiga mes tras mes y año tras año hasta que un día, un mal día, con setenta y dos años, enfermo y desesperanzado, tomó el camino del suicidio en Duino, una hermosa localidad enclavada en el Golfo de Trieste.

Queda ahora dar una idea sobre la expresión inscrita en su tumba: S = K logW. Pero eso lo haré otro día.


Don Gaiferos (el "don" es imprescindible)


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