jueves, febrero 15, 2007

La entropía en la tumba de un suicida.


En su día prometí calzar las botas de saltar leguas, de siete en siete, y darme a brincar por entre las tumbas del "cementerio" de Viena. Esta es la ocasión de mi cumplimiento.

S = k logW (Inscripción en la tumba de Ludwing Boltzmann, Feb. 20, 1844 - Sep. 5, 1906)

Si en alguna ocasión entráis en el "Zentralfriedhof" con una flauta, es posible que sin que os la llevéis a los labios esta suene sola. Nadie se alborote. No pasa nada. En el Zentralfriedhof saben música hasta los gusanos. El Zentralfriedhof es el Cementerio Central de Viena, y, desde que un buen numero de músicos insignes tomaron la fea costumbre de irse a morir a la ciudad, el Zentralfriedhof es como un conservatorio de difuntos ilustrados.

Como no podía ser menos en sala de conciertos tan desmesurada, otros hombres ilustres les acompañan. Son su publico mudo y frío. La localidad Group 14C, Number 1, la ocupa, sin que en él se vea animo de abandonarla, el "ahora" reputado físico Ludwing Edward Boltzmann.

Este, de los Boltzmann vieneses de toda la vida, estudió en Oxford y enseñó en Graz, Leipzig, Munich y Viena. Boltzmann y el norteamericano Josiah Willard Gibbs fueron, por separado, los artífices de la llamada "mecánica estadística", disciplina que ha contribuido a la física actual tanto como la relatividad o la mecánica cuántica.

Esto lo trabajó Boltzmann durante la década que parte de 1870, y anunciado quedó en una serie de ensayos - duramente contestados por los santones de la época- en los que demostraba que la segunda ley de la termodinámica era explicable analizando estadísticamente los movimientos de los átomos. En realidad el germen de su idea fue sin duda la hipótesis atómica: “el convencimiento absoluto de que la materia se compone de gran número de "corpúsculos" en continuo movimiento”.

Recordemos, no obstante, que a finales del siglo XIX, cuando Boltzmann pronunció tal teoría, la idea sobre la estructura atómica de la materia no había calado aun en la generalidad de los hombres de ciencia. La mecánica estadística venia a establecer que fenómenos observables, a gran escala, se podían explicar examinando estadísticamente las propiedades ocultas (microscópicas para la época) de un sistema... tal que el movimiento de los átomos.

Boltzmann formuló también una ley que lleva su nombre y, con todo merecimiento, el del físico austríaco Josef Stefan: Atendiendo a que la radiación en forma de ondas electromagnéticas es uno de los mecanismos de transmisión del calor, concluyó que el ritmo mediante el cual un cuerpo radia energía térmica es proporcional al área del cuerpo y a la cuarta potencia de su temperatura absoluta. Este resultado obtenido a pie de obra por Stefan en 1879 y deducido teóricamente por Boltzmann unos años después, es la denominada Ley de Stefan-Boltzmann, que se expresa de la forma I = esAT^4 (I = potencia radiante en vatios; e = emisividad del cuerpo; s = constante universal que recibe el nombre de constante de Stefan; A = área; T = temperatura).

Incomprendido y duramente atacado por sus colegas, Boltzmann, el hombre que desentrañó uno de los misterios fundamentales de la naturaleza, siguió trabajando sin fatiga mes tras mes y año tras año hasta que un día, un mal día, con setenta y dos años, enfermo y desesperanzado, tomó el camino del suicidio en Duino, una hermosa localidad enclavada en el Golfo de Trieste.

Queda ahora dar una idea sobre la expresión inscrita en su tumba: S = K logW. Pero eso lo haré otro día.


Don Gaiferos (el "don" es imprescindible)


Publicado por Don Gaiferos en 12:31 p. m. |  
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