martes, mayo 11, 2004

El Tren y su Colchón

Lejos Madrid se otea.
Y la locomotora
resuella, silba, humea
y su riel metálico devora,
ya sobre el ancho campo que verdea.

Mariposa montés, negra y dorada,
al azul de la abierta ventanilla
ha asomado un momento, y remozada
una encina de flor verdiamarilla...
Y pasan chopo y chopo en larga hilera,
los almendros del huerto junto al río...
Lejos quedó la amarga primavera
de la alta casa en Guadarrama frío.

Antonio Machado (De “Flor de verbasco”)



Donde entre dimes y diretes se dice como ponerle un buen colchón al tren.

Mi amigo Fernando tiene una Academia en la que la muchachada bebe agua y come ganchitos durante las clases (¡agua amarga y cortezas de puercoespin les iba a dar yo!), una mujer mandona, dos hijas farmacéuticas y los pies planos. Fernando tiene poco carácter, aunque es un fino polemista que suele empecinarse, las mas de las veces, con el significado y ambigüedades de algunas palabras. Sacarle de su error, si es que le hubiere, no es tarea fácil ni agradable. El pasado domingo por la mañana, mientras tomábamos unas cañas dijo balastro por balasto, alguien quiso enmendarle la plana, engallose el bueno de Fernando y en un momento quedó la de Dios es Cristo montada. Fernando no tenía razón, claro. Pero decir eso es una cosa y sacarle de su error otra. Tanto que el hostelero, por no verles disputar (el resto de la peña adoptamos una regocijada y prudente retirada), mandó recado a un hijo para que bajara de casa un diccionario. Era un diccionario que no se que día de la semana sale y se vende con un diario: ese que en muchas tomas televisivas sale en manos de políticos (incluso de los que ni leer saben) que entran y salen, frívolos y sinsustanciados, de esa cueva de las Mil y una Noches que es el Congreso. “Nata in vanos tumultus gens”.

Nada que objetar, que a servidor los diccionarios y las cartas geográficas le encantan. Recuerdo ahora, al vultum tuum, que hubo un par de años en los que desayunaba con dos o tres páginas de un diccionario enciclopédico que me regalaron. Por Dante creo que lo dejé..., seguramente acicateado por el trabajo. Pero no vengo a hablar aquí de mis manías, sino de una polémica substanciada a golpe de diccionario, que para algo deberán de servir semejantes mamotretos. Tengo delante de mi una nota, recién extraída del correo, con la definición sobre balasto que se leyó el domingo de marras. Dice así:

balasto m. Ferr. Capa de grava o de piedra machacada que se tiende sobre la explanación de los ferrocarriles para que la carga de los vehículos se distribuya uniformemente sobre el terreno y también para mantener la vía en en el trazado adecuado. /// Obr. públ. Colomb. Capa de grava o de piedra machacada que se tiende sobre la explanación de las carreteras para colocar sobre ellas el pavimento.

Os ahorrare la segunda parte de la definición, que no es lo mismo que la de la primera aunque lo parezca. O sea, para nosotros el balasto son las piedras partidas, de diferentes tamaños (aunque sujetas a unas especificaciones técnicas de optimización que las sitúen entre un máximo y mínimo), situadas bajo las vías y entre las traviesas para formar una capa sobre la plataforma de tierra o explanación. No se yo, exactamente, cuando ni donde se extendió el primer lecho de balasto bajo la vía del tren; seguro estoy, sin embargo, que su utilización corre pareja a la de los inicios del ferrocarril (1). Confirman esta aseveración viejos tratados en los que se sostiene la necesidad de que la vía repose sobre un lecho elástico de piedra partida. Entiéndase que la elasticidad, dureza, tenacidad y durabilidad de la piedra, son factores que no se pueden soslayar a la hora de elegir esta, que debe de proceder de las masas sanas de los bancos de roca (2).

Siendo yo un joven aprendiz de brujo y mucho menos cínico que ahora, hubo un tiempo en el que me vi sujeto a la disciplina de una empresa dedicada al proyecto, fabricación y montaje de maquinaria para obras publicas, minas y canteras, lo cual me llevó a trotar y danzar por no pocos lugares en los que se extraía piedra para balasto. Recuerdo ahora, sin mucho forzar la memoria, repetidos viajes a canteras de las provincias de Gerona, Málaga, Sevilla, Salamanca, Ciudad Real, Logroño y Cáceres... En fin, que llegaba allí, y, si la explotación era de nuevo cuño, topografiaba el terreno para ver donde colocar tolvas y molinos y machacadoras y cintas y cribas...; regresaba después al trirreme y, bien amarrado al remo, aburriame de lo lindo diseñando la maquinaria pertinente según las especificaciones acordadas. Fue una época peculiar aquella. Primero: porque conocí a magníficos directores de explotación con los que mantengo relaciones ahora. Segundo: porque hube de tratar, a cara de perro, con inversionistas que cuando con el tiempo me abrí a nuevos horizontes, serian mis profesores. Figuraos que desconcierto para mi y que papeleta para ellos.

Acordemos ahora llamar "banco o banqueta" de balasto al conjunto de piedra partida tendida bajo las vías, cuya función principal será la de amortiguar, elásticamente, la acción del paso de los trenes, de modo y manera que no sufran deformaciones ni la propia banqueta ni la banda de rodadura. Pero hay más, pues la banqueta deberá de repartir uniformemente el peso de la circulación e impedir el desplazamiento de la vía, estabilizándola en sentido vertical, longitudinal y transversal. Además, un balasto de calidad y bien tendido, protegerá a la tierra explanada de los avatares climatológicos, facilitara la evacuación del agua procedente de la lluvia o del deshielo y hará posible la recuperación geométrica del tendido mediante operaciones de nivelación, alineación y bateo. La experiencia ha venido a demostrar, no obstante, la conveniencia de introducir, entre la plataforma y la banqueta de balasto, una capa de piedra molida cuyas propiedades granulometricas permitan una compactación más intensa que la propia del balasto. Tal aditamento, al resultar más uniforme y compensado, optimiza la distribución de las cargas e impide la contaminación del balasto por los rebrotes de tierra fina procedentes de la plataforma explanada, a la vez que protege a esta del efecto de las sobrepresiones. A esta capa adicional se la conoce como "sub-balasto".

Hasta donde yo sé, y dependiendo de la naturaleza petrológica de la piedra madre, se comercializan dos tipos de balasto. El de tipo A, procedente de madres ricas en sílice; y el tipo B, procedente de rocas de naturaleza calcárea. Por las condiciones generales de su estructura el primero, en cuanto al tema que nos ocupa, es el mejor de ellos (3). El hecho de que no se puedan mezclar ambos balastos supongo que os resultara evidente, puesto que la mezcla de piedra silicea con caliza desvirtúa la homogeneidad física del conjunto por el desgaste de la más blanda (caliza) al rozar con la más dura (silicea), lo cual origina residuos finos que al ocupar los intersticios habidos entre la piedra partida de la banqueta merman su elasticidad general. Mas, independientemente del tipo de balasto utilizado, este debe de proceder de rocas cuyas características geológicas den lugar a piedra partida con propiedades físicas y químicas (4) especificas: dureza, o resistencia a la abrasión; tenacidad, o resistencia a la fracturación por choque o impacto; durabilidad, o resistencia a los mas extremos fenómenos meteorológicos...

Resumiendo: Un balasto de alta usabilidad debe de estar compuesto por piedras con todas sus caras constituidas por superficies de fractura, de aristas vivas, con las tres dimensiones aproximadamente iguales, poliédricas o cubicas, de un tamaño que oscile entre los 20 y los 90 milímetros y, en zonas de fuertes heladas, con una porosidad que no permita la absorción (de agua) de más del 1,5 por ciento de su peso.

A nadie se le puede escapar que el mayor consumidor nacional de balasto es RENFE. Un submarino que tengo en la empresa me ha soplado que los técnicos del departamento encargado de la adquisición de balasto miran el producto con lupa (Hay un Laboratorio Central en el que se llevan a cabo ensayos sistemáticos, aleatorios en el tiempo y lugar, para cercionarse de que las características del balasto ofertado por las canteras suministradoras son invariables y ciertos). Es más, en los pliegos de condiciones se especifica que los proveedores deben de presentar un informe sobre las cualidades básicas de la piedra partida, las cantidades susceptibles de ser extraídas, reservas, etc. Deben también informar sobre la situación geográfica y las condiciones geológicas generales de la cantera; acompañado todo esto de cartografía geológica, litológica y geotécnica, y de un estudio petrográfico de la roca en lámina delgada... Me apunta un montón de cosas más, pero por parecerme menores las dejo en el tintero.


NOTAS:

(1).- Al ferrocarril no hay que considerarle únicamente desde el punto de vista... económico-mecanicista, por decirlo de algún modo. Piénsese que su implantación modificó la fisonomía misma de las ciudades, cuyo crecimiento y planificación industrial quedó desde entonces supeditado al trazado del ferrocarril. Paralelamente puentes de hierro, señalizaciones, pasos a nivel, andenes, raíles, talleres, depósitos y muelles de carga se convertirían en elementos indispensables del paisaje urbano. Por otra parte, los puentes metálicos ya citados, las marquesinas que cubren los andenes y la estructura arquitectónica misma de las estaciones, fueron uno de los bancos de pruebas en los que se testaron nuevas técnicas y materiales de construcción que, a la postre, harían posible el desarrollo de la arquitectura moderna. Para muestra un botón: En “Teoría de los puentes colgados”, el enciclopédico tarraconense Eduardo Saavedra (director de la Real Academia de la Historia, académico de la Española de la Lengua, fundador y presidente de la Real Sociedad Geográfica, senador, director de Obras Públicas, descubridor y excavador de las ruinas de Numancia, etc), se torna fundamental para la ingeniería de su tiempo al establecer el principio, hasta entonces desconocido, de la equivalencia de los distintos sistemas combinados de cables y tirantes, materia de uso mundialmente indiscutible en años posteriores.

Un buen libro sobre este hombre de amplísimo abarcar:
Mañas Martínez, José.- "Eduardo Saavedra, ingeniero y humanista".- Colegio de Ing. de Caminos, Canales y Puertos.- Prólogo de Julio Caro Baroja.- Ediciones Turner. Madrid, 1983, 450 pág.

(2).- Aquí, por si hubiera dudas, voy a poner algo rápido sobre "algunas" propiedades mecánicas de los minerales. A saber:

Elasticidad.- ¡Que bobada, verdad! En fin, esta es la propiedad que tienen gran numero de minerales para recuperar su forma, cuando por cualquier procedimiento se les ha deformado, en cuanto cesa la fuerza deformadora. A los que carecen de esta propiedad se les llama flexible, puesto que se doblan o deforman fácilmente, sin que al cesar la fuerza deformadora puedan volver a su forma primitiva.

Cohesión.- Los minerales, que son muy suyos, se dejan romper o cortar con más o menos facilidad; unos, por decirlo a la llana, se descojonan y fragmentan fácilmente al golpearlos con el martillo, y, por tal, reciben el nombre de frágiles o quebradizos; otros se desagregan en un pispas hasta presionándoles con los dedos, y quedan reducidos a polvo o tierra, por lo que apurando las neuronas al máximo hemos dado en llamarlos tiernos. Los hay que hasta se dejan cortar con un cuchillo embotado, como si fueran salchichón o madera, y por tal se les llama sectiles; a los que se dejan laminar a zapatillazos o por presión se les conoce como maleables. Dúctiles son los que como los churros o los calamares a la romana son susceptibles de estirarse en hilos inacabables. O al menos algo similar venia a contar mi viejo libro de mineralogía. Vete tu a saber como se les llama ahora...

Exfoliación.- Esto ya es un poco más difícil de explicar. Veamos: Con los minerales ocurre como con los trajes malos: que se rompen por donde quieren y en la direccion que les da la gana. En los trajes no me importa porque ocurre; en los minerales es debido a que su cohesión no es igual en todas las direcciones, ya que pueden romperse o cortarse más fácilmente en unas que en otras, verificándose la rotura paralelamente a una cara existente o posible en el cuerpo cristalino. Tal propiedad, es decir aquella que poseen los minerales de dejarse separar en láminas, es a la que conocemos por exfoliación. Los planos según los cuales se rompe con más facilidad el cristal se llaman de exfoliación o de crucero. Si el mineral exfoliado posee planos de exfoliación en tres direcciones, entonces pueden obtenerse formas cerradas que reciben el nombre de sólidos de exfoliación, los cuales son siempre constantes en cada especie mineral y sirven, por ello, para poder determinarla. Unos minerales pueden fraccionarse en hojas finas: mica, clorita, yeso; otros, al golpearles se parten en pequeños cristales: la sal y la galena lo hacen en cubos, la calcita, en romboedros; hay minerales de fácil exfoliación según una dirección, y menos fácil según las otras dos; en tales casos las caras de la primera se presentan lisas y brillantes, siendo las de las demás rugosas, fibrosas o concoides. Otros minerales no presentan el menor indicio de exfoliación.

Fractura.- Propiedad ligada como la anterior a la cohesión. Cuando se rompen los minerales no exfoliables -o aunque lo sean- si no lo hacen según los planos de crucero, las superficies que resultan, llamadas de fractura, presentan distinto aspecto y, según este, reciben nombres diversos que no necesitan de mayor explicación: concoideas (del griego kogke, concha; eídos, aspecto) , astillosas, planas, terrosas, aciculares, ganchudas, irregulares. En los minerales fácilmente exfoliables la fractura se observa con dificultad.

Pobre bobo sin discernimiento, pensaba liarme aquí con las propiedades térmicas de los minerales, aunque solo fuera por tentar al calor que no llega; tampoco es que me queje, eh, que pintan unos días estupendos para andar ríos y acechar a las escurridizas truchas. Pero no. Lo dejo. Me he dado cuenta de que para que la cosa tuviese una buena inteligencia debería de explicar antes, por lo menudo, unas cuantas cosas sobre cristalografia, puesto que los fenómenos que se manifiestan en los minerales cuando se les somete a cambios de temperatura están en intima relación con su simetría cristalina.

(3) .- Natural. Cuando el material calcáreo se fractura deja finos y polvo que, en presencia de agua, forman una argamasa capaz de unir a la banqueta de balasto como si de una losa de hormigón se tratara; siendo esta masa rígida gravemente perjudicial para la estabilidad de la vía.

(4) .- Alude lo anotado a la composición constante que es peculiar en cada mineral, que a su vez es el resultado de elementos definidos en proporciones fijas. Unos cuantos minerales, sin embargo, se consideran como cuerpos simples (diamante, oro, plata, platino...); pero la mayor parte de los minerales son cuerpos compuestos, siendo las combinaciones más frecuentes las oxigenadas, sulfuradas, halogenadas, arsenicales y antimoniales.


Se acabo el cuento. Hoy, saltando de piedra en piedra, hemos atravesado todos estos charcos:

picturing women
Terry's Fractal Mirage
The Metropolitan Museum
bitkraft
Geosense
http://www.divulcat.com//inicio/articulo.php?id=424
DANGEROUS LABORATORIES
Universidad de Castilla-La Mancha
Bombing!
pascii
NEWSEWM
Akiyoshi's illusion pages
VOLCANO LIVE
UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN SIMON
The European Railway Picture Gallery
TENDENCIAS CIENTIFICAS
C.P.S. Universidad de Zaragoza
TIEMPOS MODERNOS
stormsounds
Fotolog.net
HUESKER
Gene Sequencer
EL CATOBLEPAS
The GAPS index
The Great Central Railway
Wang Qingsong
ASTROFOTOGRAFIA
3.141592...
Jim's Diodon, Submarine(r)
Protección Civil Española
ericzener
Museo de Astronomía y Geofisica.


Salud y cuidadito al cruzar las vias.
Publicado por Don Gaiferos en 7:15 p. m. |  
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