miércoles, julio 30, 2003

Un suizo que hizo algo

El padre del PASCAL: Niklaus Wirth

Saber que este ingeniero electrico de origen suizo nacido en 1934 en la 'ciudad asegurada' mas importante del canton suizo (Winterthur) , se especializo rapidamente en computacion. Si nos ponemos a pensar, se arriesgo y mucho al decidirse especializarse en un area tan incipiente y novedosa en aquella epoca, pero desde luego dio en el clavo.

Se le conoce como el inventor del Pascal y originariamente lo creo para usarlo como herramienta para aprender a programar. Nunca intento que se usase con fines comerciales pero asi ocurrio.

Ya metidos en programacion, decir que no solo invento el Pascal, sino tambien el Modula-2 y Oberon. El primero se distingue por su diseño modular y el segundo por ser una mezcla entre lenguaje de programacion y de sistema operativo -con miras a usarlo en estaciones de trabajo-.

Demos gracias a Niklaus Wirth por haber inventado el Pascal y asi­, introducir la programacion en millones de hogares y a millones de personas sin formacion universitaria especi­fica que, simplemente por curiosidad e innovacion tecnoligica se metieron dentro del mundillo de la programacion gracias a este lenguaje. Tambien le debemos a Niklaus que los ordenadores fueran mas faciles de usar y de aprender.

Recemos todos: Padre Niklaus que estas en los cielos, santificado sea tu nombre, ...

PD: para quien quiera aprender algo de Pascal, que pinche aqui­

Buenas vacaciones ;-)
Publicado por Don Gaiferos en 10:05 a. m. |   Enlaces a esta entrada
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viernes, julio 25, 2003

CRONICAS DEL AIRE II



Adiós rí­os, adiós fontes,
adiós regatos pequenos,
adiós vista dos meus ollos,
non sei cando nos veremos.
Miña terra, miña terra,
terra onde me eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que plantei.
Prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento.
.....
Rosalia de Castro.


Una vez hube desayunado un zumo natural de limón, una rebanada de pan untada en aceite de oliva, a la que acompañé con dos tomates y un vaso de vino, un cuarto de sandia y un café, calcé las botas de siete leguas y, sin encomendarme ni Dios ni al diablo, subí a la sierra para colocar vasijas aforadoras en media docena de arroyos: esto para cuadrar las cuentas y averiguar la causa de cierta perdida de caudal observada. Hablo de agüita clara-clarita, por supuesto. Así­ las cosas, y observando someramente las rocas mientras zapateaba sudoroso trochas difí­ciles hasta para las cabras, he visto alguna que otra afloración musgosa de cobre, con su característico color (debido a la oxidación) verdeparduzco; sienita, que es una roca ornamental de estructura y aspecto análogo al del granito, del que difiere por la falta de cuarzo, y que esta compuesta esencialmente de ortosa, plagioclasa, biotita, angita u horblenda, o dos de estos silicatos ferromagnésicos. Vi también, aunque en menor cantidad, algunas calizas microcristalinas de coloraciones variadas, que son las que forman los alabastros y los mármoles y se usan, entre otras cosas, para esculpir sobre ellas.

Tengo que preguntar si hay alguna cantera en las proximidades. En caso afirmativo, y si ésta se encuentra a una distancia moderada, me pasare por ella para tener algo que contar. A juzgar por las afloraciones que he visto es más que probable que alguna haya: la pela es la pela aquí y en la China, y las rocas ornamentales de calidad tienen muy buen mercado.

Pero en esta entrega voy a escribir conciso sobre el agua. Sobre el agua que corre rumorosa y burlona de un lugar a otro.

En efecto, desde que el mundo es mundo y mucho antes de la aparición de la tos, entre los ríos, fuentes y aguas subterráneas existe una relación determinante: Las fuentes se nutren de las aguas subterráneas, y los rí­os no son sino un agregado permanente y seminal de fuentes y más fuentes, siendo el número y caudal de éstas lo que en parte determina su régimen normal.
-¿Y si llueve?
- Pues cojonudo, señora mí­a. Y no me pregunte nada más porque hoy me patinan las entendederas.
Al llegar a la superficie continental, es decir a tierra, el agua de lluvia se distribuye de tres maneras: una parte corre que se las pela por el suelo hacia los barrancos, los ríos y el mar en último extremo (Nuestras vidas son los ríos que van a dar al mar, etc); otra se evapora y regresa a la atmósfera, y otra, la que ha ingresado en el Servicio Secreto mediante un cursillo por correspondencia, se infiltra en el terreno y pasa a formar parte del agua subterránea, que cuando satura terrenos permeables forma las llamadas capas acuí­feras.

Los ríos -me da repelus poner tal perogrullada- son corrientes de agua procedente de las fuentes, de la lluvia que pendonea por las pendientes y de la que resulta de la fusión de las nieves y hielos de las montañas. El régimen hidrográfico de un río viene dado por la forma y longitud de su cauce, la extensión y naturaleza de su cuenca y la cantidad de lluvia caí­da en toda ésta; la forma nos es proporcionada por el perfil transversal del cauce, sirviéndonos el longitudinal para conocer las caracterí­sticas de la corriente fluvial y la pendiente, es decir la relación entre la longitud total y la diferencia de altura entre la desembocadura y el origen del rí­o. Con estos datos a mano podemos calcular su caudal medio, en caso de que conozcamos la velocidad media de sus aguas, pues la cantidad de agua que corre por un río es igual a la sección del cauce multiplicada por la velocidad del agua.

Como es fácil de ver, en el régimen hidrográfico de los ríos influye el clima, la orografía del terreno, su naturaleza y muy especialmente la alimentación. Cuando esta teta nutricia está constituida por fuentes mayormente, el régimen será más discontinuo si el flujo procede de capas freáticas que de capas profundas. Los rí­os alimentados casi exclusivamente por fuentes son rarísimos. Además, como el agua de las fuentes procede de la lluvia, es más sensato dividir el régimen de alimentación en: por nieves, nieves y lluvias, lluvias sólo. Evidentemente todos los ríos de largo curso cuentan con una alimentación mixta, siendo estos los de régimen más regular, ya que la falta de alimentación en invierno por las nieves es compensada por la mayor cantidad de lluvia y menor evaporación, y la sequía del estí­o viene a ser compensada por el caudal que de la montaña enví­an las nieves y glaciares en su proceso de deshielo.

Por ultimo: El agua es la flor de la paciencia, lima tenuisima o basta, según le de, que corroe todo sobre lo que constantemente corre con la seguridad que le dan los siglos. El agua es el puto disolvente universal, el agente geológico por excelencia; las formas topográficas, las erosiones más importantes y los nuevos terrenos se forman casi exclusivamente por la acción machacona y universal de este agente.



Algo tendrá cuando la bendicen y cae del cielo.

Son varias ya las ocasiones en que os he dirigido a webs que, fundamentalmente, tratan sobre el agua..., liquido elemento que afortunadamente sigue corriendo por nuestro planeta, y, a lo que se ve, por el entramado laberintico de mi menguado cerebro. El trabajo al que ahora os envío, formulado como los viejos textos de filosofía a modo de preguntas y respuestas es, sin embargo, mucho más original y completo que los demás. Legible y bien conformado como pocos en su especie, se afianza por si mismo y, poco a poco, nos va llevando, sin que apenas lo advirtamos, desde lo molecular y lo que a nuestra propia "estatura" corresponde hasta las mismas fronteras de la actividad cientí­fica.

He aquí esas preguntas de aparente simplicidad de las que os hablo:

Termodinámica del agua. & ¿Qué es la Termodinámica del agua?. & ¿Qué es más importante, la Termodinámica del agua, la del aire, o la del fuego?. & ¿Qué es la Termodinámica? & ¿Qué es el agua?. & ¿Cómo es que hay tanta agua en el mundo?. & ¿Qué es en teorí­a el agua?. & ¿Cuál es la estructura del H2O?. & ¿Para qué sirve la Termodinámica del agua?. & ¿Hay agua en otros planetas?. & ¿Dónde llueve más, cómo y cuánto?. & ¿Por qué aparece el rocío en las hojas y los automóviles y no en los tallos o el pavimento?. & ¿Cómo varían la temperatura y la salinidad con la profundidad en el océano?. & ¿Cómo congela el mar, un rí­o, un cubito de agua (de mar)? & ¿La nieve es pegajosa (hacer bolas de nieve) o resbaladiza (esquiar)?. & ¿Qué sustancias no acuosas se presentan en estado líquido en la Naturaleza?. & ¿Cuáles son las propiedades térmicas del agua dulce (y del agua de mar)?. & ¿A qué temperatura hierve el agua?. & ¿Por qué dura tan poco la cocción en una olla a presión?, ¿está más caliente que un horno?. & ¿Por qué se tarda tanto en secarse las manos con aire?. & ¿Por qué el agua del tiempo parece estar más fría que el ambiente?. > ¿Qué es el cambio climático y por qué preocupa?. & ¿Es importante la termodinámica del agua en el cambio climático?. & ¿Qué es el efecto invernadero?. & ¿Qué es la desertización?. & ¿Resumen?. & Referencias.

TERMODINÁMICA DEL AGUA, por Isidoro Martinez.

El agua es el fluido vital por excelencia, como se comenta más adelante, aunque en el Génesis parece que el hombre fue hecho de barro (tierra) y una mezcla de aire y fuego (el soplo divino). El fuego ha sido la fuerza motriz de la Termodinámica (el mayor hito fue el trabajo teórico de Carnot de 1824 "Sobre la potencia motriz del fuego"), pero para desarrollarla ha interesado siempre trabajar con fluidos altamente compresibles, por lo que las sustancias de trabajo más comunes en Termodinámica son el aire y el vapor de agua. En el ámbito personal del individuo puede suponerse que el 'fuego' que necesita es el alimento, y así cabría preguntarse qué necesitamos más: agua, aire o alimento. En media, una persona adulta necesita cada dí­a 4 kg de aire, 3 kg de agua y menos de 1 kg de alimento sólido (comida); apenas puede aguantar un par de minutos sin respirar, un par de dí­as sin beber, pero puede aguantar un mes sin comer. Por cierto, el alimento y el aire (el combustible y el aire en los motores) proporcionan la energía para vivir (funcionar), pero ¿para qué necesitamos beber tanta agua?, de hecho, existen animales que no ingieren nada de agua (aunque la generan en su interior por combinación de los átomos de hidrógeno en el alimento con los de oxígeno del aire). Y es que la Termodinámica no es sólo la ciencia de la energía térmica, sino la de todos los procesos térmicos, como se explica más adelante...


Finito. Mañana estoy invitado a la inauguración de una exposición sobre equipamiento naval antes del vapor, o algo por el estilo, así­ que ahorita mismo cogere el troncomovil y pondré rumbo hacia la capital de la Republica. Jatav y tres de sus coloristas y diminutas hijas me acompañarán. Os mantendré al corriente.


Venga, a cuidarse y ojo al parche. Y el que se porte mal castigado en casa sin salir ni leches. Salud.
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domingo, julio 20, 2003

CRONICAS DEL AIRE I

Admiróse un portugués
de ver que en su tierna infancia,
todos los niños, en Francia,
sabían hablar francés.
-Arte diabólica es
-dijo, torciendo el mostacho-,
que para hablar en gabacho
un hidalgo en Portugal
llegue a viejo y lo hable mal
y aquí lo parla un muchacho.


"El trabajo embrutece, envejece y nadie agradece", no cesa de repetirme, a diario, un colega que se dedica al mantenimiento de maquinaria hospitalaria. Me cansa ya la monserga, aunque en este verano en el que no gozaré ni de un solo día de vacaciones, es más que probable que, de una vez por todas, capte su "profundo" significado.

Hasta hace un par de días no estuve seguro de poder poner ni una letra hasta por lo menos el mes de Octubre, pero una feliz coincidencia ha cambiado las cosas. Resulta que para dar el gusto a la horda de rubicundos alemanes que durante gran parte del año le invade, el hotelito en el que me alojo se ha apuntado al confort de esa tecnología que nos va a permitir, de momento al menos, no perdernos de vista y mantenernos en contacto. Con todo, no dispondré de demasiada información, así que hacer cuenta de que lo que en adelante escriba tirara a ligero. Tan ligero, probablemente, que bien pudiera cambiar esa cabecera de CRONICAS DEL AIRE que he puesto, por la mucha más acertada de CRONICAS DE UN CABEZA HUECA. Vosotros mismos...

Hoy, día del Señor..., del señor que me paga, por supuesto, he acabado de delimitar lo que en el futuro será un pequeño embalse que se surtirá con el agua que Dios y dos hermosas cascadas tengan a bien dejarle. Mañana todo será ruido y tierra removida. No me apena demasiado. De hacer las cosas como es debido el estropicio será mínimo y el paisaje circundante quedara reforzado. Además, trampeando un poco, he podido evitar que una lozana higuera tan vieja como las pirámides tenga que ser desarraigada. Se lo debía. Aquí el sol llega a la piel con la contundencia de perdigones candentes, y si ella ha cuidado de mi cuadrilla y de mi, yo debía de cuidar de ella. De aurora boreal, vamos.

Mi lugar de trabajo me gusta. En un contrafuerte de la sierra hay un castillo, desmochado pero hermoso, rielante su piedra rojiza como los tizones de una fragua que se apaga. Es castillo armado por alarifes árabes. Hacia el este, lado contrario al de la desmoronada rampa de acceso, y por encima de un grupo de almendros despejados, el armazón de una escalera metálica deja intuir la entrada de una espelunca, antes camino secreto por el que en los tiempos difíciles los moradores de la fortaleza servianse la intendencia. Por el sur las colinas mudan en accidentada cuesta. Se ven viñedos, y en un hondón, por detrás de una muralla verde oscura, el campanario de una iglesia. A veces el viento trae puñados de sal marina y canela. Recuerdo que el capataz de mi cuadrilla ha prometido llevarme a cenar un exquisito bacalao y eso me abre el apetito. Esta tierra me encanta. La he visitado muchas veces y parece que la cadena que me ata a ella no esta por romperse. Si para bien o para mal no lo sé, pero he sido testigo de excepción de su imparable expansión: pequeños hoteles por doquier, campos de golf, establecimientos de comida rápida, discotecas de lo más in, campings para surfistas, tiendas al modo de las de Londres o París, carreteras mejoradas, urbanizaciones para adinerados ajenos al país... En fin, que la marea del progreso parece fluir imparable desde la costa en almoneda hasta el interior.

La ropa de Jatav siempre huele a especias y sardinas; estas ultimas, asadas, son su secreto vicio publico. Jatav es el dinámico "contremaitre" de mi cuadrilla. Jatav es indio, de Goa, la que fuera antigua colonia portuguesa en la costa de Malabar. Jatav es alegre y padre de seis hijas, nervioso, católico practicante, menudo, diestro con las cosas mecánicas, hincha del Benfica, hablador y un poco farsante. Jatav es el tipo más peligroso que he conocido detrás de un volante.

A Jatav le he hablado de los grandes matemáticos indios. Del que sigue también.


La tuberculosis y el matemático puro.

Un día, inmerso en la lectura de un libro que apenas recuerdo, anoté lo siguiente: «La lección que nos deja todo esto es -quizás- que no se puede legislar sobre el genio. Los teoremas de Ramanujan no son -supongo- la panacea universal, pero son muy hermosos y es bueno no olvidarlos. Ramanujan era, según parece, una mezcla agradable del funcionario indio corriente y del perfecto marginado social. La próxima vez, cuando un hombrecillo ligeramente casposo husmee, en plan apologético, por su puerta y diga que posee algunos resultados interesantes referentes al teorema de "Goldabach" o a la transformación del espacio en tiempo, o al modelo quark de las partículas elementales, será prudente, en beneficio de su propia reputación, que usted no le arroje como si se tratase de un loco. Podría posiblemente ser Srinavasa Ramanujan o Albert Einstein»

Sobre el trabajo de este desafortunado y su importancia -por ejemplo- en la teoría de números, hallareis clara mención en los enlaces que he puesto.


En fin, que me voy a Júpiter para ver que aspecto tienen las playas vecinas desde allí.



Cuando tenga un rato libre, más. Ser buenos y gastar poco.
Publicado por Don Gaiferos en 11:42 p. m. |   Enlaces a esta entrada
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jueves, julio 10, 2003

Darwin (enlaces)



Sea porque tanta tunda sin sentido (a causa de una doctrina tontuna que ni le iba ni le venía) quebrole los costillas y un testículo, sea porque colmada su paciencia, en un acto de lucido disimulo fingió ser muerto a palos, el caso es que el mono ha sido amnistiado.

Me alegro, coño, me alegro.

En las últimas entregas hemos visto como con Darwin (Ineludible añadir a Mendel (1822-1884) a este comentario) culmina un activo periodo de especulación acerca de los mecanismos de la evolución y de la herencia. Luego todo "vendría rodado", especialmente a partir de los años 1950, cuando con el descubrimiento de la estructura molecular del ADN (Ver: martes, junio 17, 2003) y del código genético, estas teorías se asentaron sólidamente mediante un fundamento material.

Lo que sigue son unos enlaces sobre todo esto que nos ha venido ocupando. Seguramente no son los mejores, pero si lo suficimiente esclarecedores. Siento que por falta de tiempo no pueda llegar a más; empero siendo esto vocacional tampoco es para tirarse de los pelos.


Darwin Como Viajero y Escritor, por Janet Browne en Ciencia Al Dia .

La Historia Natural fue una parte crucial de este esfuerzo. Naturalistas como Darwin a menudo viajaban en barcos de exploración europeos y se esperaba de ellos que colectaran e identificaran recursos naturales. Si no habí­a espacio a bordo para un naturalista educado en la universidad, entonces uno de los oficiales del barco cumplía ese papel. El cirujano naval, por ejemplo, colectaba generalmente especímenes de plantas, animales, minerales y etnograficos, e incluso algunas veces seres humanos vivos...


EL ORIGEN DE LAS ESPECIES.

Al considerar el origen de las especies se concibe perfectamente que el naturalista que reflexiona sobre las mutuas afinidades de los seres orgánicos, sobre sus relaciones embriológicas, su distribución geográfica y otros hechos semejantes, puede llegar a deducir que las especies no han sido creadas independientemente, sino que han descendido como variedades de otras especies. A pesar de todo, tal conclusión, aun estando bien fundada, no serí­a satisfactoria hasta poder demostrarse cómo han sido modificadas las innumerables especies que habitan este mundo, hasta adquirir esa perfección de estructura y coadaptación que con justicia excita nuestra admiración. Continuamente los naturalistas la atribuyen a condiciones externas, clima, alimento, etc., como única causa posible de variación, y aunque en sentido limitado, todaví­a consideramos absurdo atribuir a meras condiciones externas la estructura, por ejemplo, del murcielago , que toma su alimento de ciertos árboles, que posee semillas que necesitan ser transportadas por ciertos pájaros y que ofrece flores de sexos separados que requieren absolutamente la acción de ciertos insectos para llevar el polen de una flor a otra. Es igualmente, a nuestro entender, absurdo querer explicar la estructura de este parásito y sus relaciones con los varios seres orgánicos distintos, por los efectos de condiciones externas o de hábito, o por voluntad de la misma planta.

55 páginas en formato PDF a descargar de eBooket.



Viaje de un naturalista alrededor del mundo.

El clásico. XXI maravillosos capí­tulos.Imprescindible.



LA CIENCIA DE LA EVOLUCIÓN.

Las ideas evolucionistas, aunque como más arriba os he dicho, empezaron a interpretarse y a renovar disciplinas e ideas en la segunda mitad del siglo XIX, es evidente que tuvieron un germen histórico anterior. En el siglo XVIII ya fructifican algunas novedades que hacen pensar en la posibilidad de cambio en las especies, aunque por el momento sea confuso el origen de esta mudanza. Ya entonces aparecen algunos autores que, conocidos con en el nombre de transformacionistas, comienzan a admitir la posibilidad de que las especies no sean estables, sino mudables. A partir de Darwin la teoría se asienta y pasa a ser expuesta cientí­ficamente, a la vez que es incorporada a la enseñanza oficial... Pero mejor que leais sobre esto en Evolutionibus, lugar en el que podreis dar con lo que a continuación os apunto:

> Precursores del Evolucionismo: (un extracto sobre la vida y obra de Carlos Linneo; Georges-Louis Lecrec, conde de Buffon; James Hutton; Juan-Baptiste Lamarck; Georges Cuvier...) > Darwin y el Transformismo inglés; > Wallace y el "Origen de las Especies; >La Selección Natural; > Aclaraciones a "El Origen de las Especies; > El Neodarwinismo y la Teoría Sintética; > Mutación y variación; > Las Moléculas en Evolución; > El equilibrio puntuado; >El Gen Egoista; > La Especie y el Aislamiento Reproductivo; > La Genética de las Poblaciones; > Las Pruebas Clásicas de la Evolución; > La Biología Molecular y la Evolución.


El dolor de espalda como chapuza evolutiva.

Todos los biomorfos constan de nueve genes que tienen valores numéricos y el programa en cada generación realiza mutaciones (cambios) aleatorias sobre algunos de ellos de tal manera que nos presenta 6 nuevas alternativas para elegir. Al elegir una de estas alternativas lo que estamos haciendo es dar una curva con nuestro autobús y elegir una nueva ruta evolutiva por este mundo de 9 dimensiones. Podemos decir que cada uno de los genes constituye una dimensión y que cada punto dentro de este espacio de 9 dimensiones nos da lugar a un biomorfo, es decir, cada biomorfo queda perfectamente determinado con nueve valores numéricos, los correspondientes a cada uno de sus genes...

Esto y más, lo dice Rafael Hernández en un original trabajo titulado Los relojes evolucionados. Si llegáis al final de tal artículo, lo cual espero, veréis que se habla de un programa llamado BIOMURFF, y se dice que ha sido escrito en Turbo Basic y que está, documentación incluida, en inglés de Inglaterra. Pero siendo su finalidad sencilla también lo es su funcionamiento; así­ que si queréis echarle un ojo, podéis descargarlo (es un archivo Zip de menos de 36 Kb.) desde la misma página. Para ampliar datos ir a:


Si lo anterior ha sido de vuestro agrado podéis complementarlo con las siguientes lecturas:


Observar profundamente los ojos, por Cristina Junyent en Biomedia .

Los detractores de la teorí­a de la evolución utilizaron la metáfora de que la estructura del ojo es tan compleja que no puede explicarse por medio de la evolución por mutación y selección. La comparan al hecho de que una persona, paseando por el campo encuentre un reloj y pueda creer que ha sido formado de manera natural, por yuxtaposición al azar de sus elementos; según ellos ha debido existir una fuerza superior, un relojero, que lo ha formado. De ahí el título de un libro de un evolucionista: El relojero ciego de Richard Dawkins...



El Pistolero Ciego, por David A. Derrick, M.D.

Los evolucinistas sostienen que las mutaciones genéticas son una avenida de cambio positivo en los organismos vivos. Por ejemplo, Richard Dawkins en su libro, El Relojero Ciego, busca establecer un cosmos sin Dios, del azar, en el que la apariencia de diseño en la vida ha ocurrido por accidente, por la acumulación por incremento gradual de cambios positivos en los genes. Su evidencia relacionada con la bioquímica genética, sin embargo, consiste en modelos teóricos de poca relevancia para el mundo real...
Ver más.



ZONA OSCURA: El teorema del Pigmeo enjaulado.

Un poco de Mitología para abrir boca:

Dicen los libros que los pigmeos eran un pueblo fabuloso, que se suponía haber existido en la Tracia. Se componí­a de hombres que no tenían mas que un codo de alto; sus mujeres parí­an a los tres años de su edad y envejecí­an a los ocho; sus ciudades y sus casas estaban construidas de cascaras de huevo; cuando se hallaban en la campiña se retiraban en unos pequeños hoyos hechos en tierra; segaban el trigo con hachas del mismo modo que si hubieran tenido que cortar un bosque, etc.

Del mito a la realidad:

Los Pigmeos son probablemente los primeros habitantes de África Ecuatorial. Están, en un número aproximado de 200.000, presentes en Ruanda, Burundi, Uganda, R.D.C., Congo Brazzaville, Gabón, Camerún y República Centroafricana. Dispersos en pequeños núcleos de población, se encuentran amenazados por la deforestación sin sentido, los mierdosos gobiernos que a todo trance quieren transformarlos en borrachos sedentarios ( los Pigmeos son cazadores recolectores siempre en movimiento), la presión de otros grupos tribales que les tienen por inferiores, y las explotaciones que requieren gran movimiento de tierras. Su estatura no suele rebasar el metro y medio, siendo sus características somáticas, además de su baja estatura, los cabellos lanosos y crespos, la piel oscura y la nariz, muy ancha y con la raíz deprimida. Inteligentes y sumamente independientes, mantienen relaciones de dependencia económica con los habitantes fronterizos a sus zonas de influencia y hablan varias lenguas, etc.

Dicho esto, os remito a un articulo que os recomiendo leaís con atención critica. Cierto en el fondo, desconozco si esta objetivamente documentado. Creacionistas hay por ahí que, contra las más elementales normas del sentido común, mistifican (falazmente) cualquier hecho aislado con tal de, acientíficamente, arrimar el ascua a su sardina.

Ota Benga:La Historia de un pigmeo exhibido en un zoo, por Jerry Bergman.

Ota Benga fue superviviente de una masacre perpetuada por la Fuerza Pública, un grupo de matones que trabajaban para el gobierno belga, destinados a extraerles tributos (en otras palabras, a robarles) incluyendo materiales de labores de los nativos africanos en el Congo Belga. La historia es como sigue: Ota salió a cazar, y tuvo la fortuna de matar a un elefante, y él volvía con la buena noticia al poblado. Trágicamente, el "campamento" que Ota había dejado, ya no existía...
Continuar.

NOTA: Que se sepa, Darwin apenas hizo referencia acerca de la evolución de las instituciones humanas o de los rasgos culturales o de los caracteres raciales consustanciales de la especie humana. Sin embargo, al ser sus teorías mucho más significativas que cualquier filosofía asentada sobre la "ciencia", a veces han sido traídas a cuento para justificar gran variedad de doctrinas regresivas, ridículas o perversas en un campo que escapa de lo puramente cientí­fico. Si alguno de sus "supuestos" seguidores ha cogido sus ideas y, retorciéndolas, las ha adobado de racismo o de criminalidad o de locura sacándolas del estricto campo de la biología, no es, por supuesto, culpa de Darwin. Quienes tomaron a Darwin por bandera para justificar la guerra entre razas, clases y naciones, dando por supuesto que el más fuerte debe sobrevivir y el más débil debe perecer, son desalmados con el corazón de piedra que hubieran actuado del mismo modo sin que Darwin hubiera existido; pues, su fondo esencial de maldad, les hubiera llevado a tergiversar las ideas de cualquier otra autoridad con tal de llevar a cabo sus fines.



Más de lo mismo

Mente Abierta: El evolucionismo y aledaños tratados con minuciosidad desde varios puntos de vista.



HISTORIA RESUMIDA DE LA INDUSTRIA DE ARCILLA PLÁSTICA EN DEVON DEL SUR.

Los alfareros ingleses de Staffordshire, notables personas claves como los señores; John Astbury, Thomas Whieldon y Josiah Wedgwood, también buscaron algo para mejorar el color de sus vasijas. Encontraron en las arcillas plásticas de Devon, un material que podía ser usado para producir inicialmente un color crema, para finalmente obtener una pieza cocida blanca.

Pongo este interesante enlace aprovechando que cita al abuelo de Darwin.


Un saludo y hasta la proxima
Publicado por Don Gaiferos en 7:28 p. m. |   Enlaces a esta entrada
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domingo, julio 06, 2003

Darwin a secas III



Tras el susto, Darwin se vio obligado a dejar de lado la idea de escribir una monumental obra sobre las especies y abordó lo que él llamó un "resumen" para enviarlo cuanto antes a la imprenta. Trece meses y diez dí­as después quedó por fin redactado "On the Origin of Species by means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life". Y quizá por ello, por la reducción de la escala de la obra, quiero decir, el libro es tan ameno y fue entendido inmediatamente por el público en general. La primera edición de El origen de las especies, que vio la luz el 24 de noviembre de 1859, agotó ese mismo día sus 1250 ejemplares; la segunda, de 3000, desapareció de las librerías en una semana.

Las implicaciones teológicas de la obra, que atribuí­a a la selección natural facultades hasta entonces propias de la divinidad, fueron la causa de que en seguida empezara a formarse una cerril oposición encabezada por la iglesia anglicana. Capitán de la jaurí­a apostólica fue el obispín de Oxford, Samuel Wilberforce, quién con el tarro comido por los consejos del anatomista Richard Owen, la emprendió a hisopazos contra estas teorías en la reunión de la British Association for the Advancement of Science que tuvo lugar el 30 de junio de 1860; ocasión en la que su brillante elocuencia, dio contra el muro bien forjado de razones que levantó contundente a su alrededor el zoólogo Thomas Henry Huxley, adalid de las tesis de Darwin ante la oposición religiosa y comúnmente conocido como "el bulldog de Darwin".

Hasta el final del reinado de la ninfómana Isabel, el conocimiento en España del evolucionismo fue pura filfa, limitándose a comentarios de salón y a unas cuantas reseñas y difusos comentarios en publicaciones minoritarias, ya que la puta y nacional censura estaba autorizada a prohibir la publicación de obras que molestaran a los mangantones que se hacían eco de la ideología dominante. La primera traducción de El origen de las especies data de 1877, aunque eso no quiera decir que no hubiera profesores que la enseñaran. Se sabe, por ejemplo, que el abuelo del poeta Antonio Machado, ya comentaba las teorí­as evolucionistas a comienzos de la década de 1860 en sus cursos de Historia Natural en la Universidad de Sevilla.

No obstante, mientras que en los paí­ses europeos punteros las discrepancias se plantean y substancian en el terreno académico, aquí, en catetolandia, son los polí­ticos agrafos y los curas de dura mollera quienes alzan la voz como si de expertos naturalistas se tratara. A más de esto, consta que hasta casi alumbrado el siglo XX muchos catedráticos afectos a los poderes fácticos fueron furibundos enemigos de esta teoría. De todos modos la cosa debía de ser para descojonarse, a juzgar por las peloteras que hay documentadas entre la clerigalla y lo más sensato del profesorado. Pero esto ya es otra historia...

Doce años después de que On the Origin... viera la luz, publicó "The Descent of Man and Selection in Relation to Sex", donde sostenía que el hombre también había evolucionado desde formas más simples de vida, teoría de más difí­cil admisión pública que la de la selección natural. Sin embargo, Darwin jamás admitió que el hombre fuera el resultado de la evolución de ningún simio conocido. Se quedó en la hipótesis de que ambos tení­an un antepasado común: "No debemos caer en el error de suponer que el primitivo progenitor de los actuales cuadrúmanos, incluido el hombre, fuera idéntico ni siquiera parecido a cualquier simio existente", escribió. En 1876 volvió a publicar, en un solo volumen, dos obras previamente aparecidas por separado: "Volcanic Islands" y "South America". La tan citada "Formation of Vegetable Mould through the Action of Worms" , apareció en 1881. Publicó varios volúmenes sobre temas botánicos, como "Fertilization of Orchids", 1862; "The Effects of Cross -and Self- Fertilization in the Vegetable Kingdom" ,1876; "Different Forms of Flowers on Plants of the Same Species appeared" ,1877; "Climbing Plants" e "Insectivorous Plants", 1875; "The Power of Movement in Plants", 1880. Entre sus obras zoológicas destacar: "A Monograph on the Cirripedia" , 1851-1853; "Fossil Balanidae end Verruccidae", 1854.

Señor rural por vocación y herencia, Darwin vivió apartado del mundanal ruido hasta que el 19 de abril de 1882 le sobrevino la muerte. Esto fue en su apacible casa de Down, a causa de un problema cardíaco que venía sufriendo desde un año antes. Fue enterrado con honores en la abadía de Westminster, vecino de sir Isaac Newton.

Antes de escaparme unos días procurare poner unos cuantos enlaces que den vidilla al tema que nos traemos entre manos.

Salud...
Ah, y cuidadito con lo que haceis por la calle.
Publicado por Don Gaiferos en 9:02 p. m. |   Enlaces a esta entrada
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sábado, julio 05, 2003

Leñe con la eñe.


Poca cosa. Que la impotencia y rabia no me deja decir mucho. Habéis visto en que suerte de asquerosidad se ha convertido la "posada" anterior? ¿Qué ocurre con el blog? ¿Es esto una conspiración judeomasonica e imperial contra el idioma español? Vete tu a saber, cosas más raras se han visto. Leñe con la eñe. Coño con ese arácnido moño que trenzamos sobre algunas sílabas para darlas intensidad a la hora de pronunciarlas.

Para que lo que escribo fuera inteligible mil cosas he intentado. Mil cosas han fallado. Ni subterfugios, ni hostias, todo todito todo hecho una mierda y con el pelo alborotado. He escrito directamente en HTML por si el motor de este calvario fuera de una categoría inmediata inferior a la de un triciclo. He editado y vuelto a reeditar por arreglar el vergonzoso estropicio. He jurado y perjurado... Pero ni por esas, colegas. Erre que erre. Es decir: La mierda mientras más mierda mejor mierda.

No paguemos, pues, los de casa por ello. Exímasenos de toda culpa, puesto que no la tenemos. Lo que ocurre lo desconozco. Servidor se dedica a escribir y las amplias cagadas de los demás le traen al fresco. Hombre, por puro sentido de la estética siento no poco enfado, mas que cada uno cargue con su incompetencia y deje de vender lo que ni es pasable ni da resultado.

Misterio no pequeño es el de como quedara este "post"; aunque ya me de igual. Quede como quede así lo dejo, y véanlo los siglos para escarnio de quienes hacen un trabajo tan largo de posibilidades como las mangas de un chaleco... No sigo porque me rechinan los dientes y esa es mala señal.

Si este llega bien, quizá en unas horas os ponga una nueva entrega sobre Darwin, aunque eso suponga, dadas las circustancias, alucinar en colores.

Cuidaros y procurar no mear fuera del tiesto.

AMEN, COÑO, AMEN.
Publicado por Don Gaiferos en 5:51 p. m. |   Enlaces a esta entrada
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jueves, julio 03, 2003

Darwin a secas II



Tanto ajetreo dio para que Darwin tomara notas para escribir un montón de libros; pero sobre todo, orientó definitivamente su vida por el camino de la ciencia. Forjó, digámoslo así­, un hombre nuevo repleto de inagotable paciencia, laborioso y con una agotadora minuciosidad a la hora de obtener y recopilar datos. Darwin regresó a Inglaterra el 2 de octubre de 1836, "fisicamente cambiado", a decir de su padre, y con la salud para siempre quebrantada. Pese a ello, desde su llegada hasta comienzos de 1839, Darwin curra como un negro por mil diablos poseído­. Prepara su journal, trabaja en la redacción de su diario de viaje y en la elaboración de dos textos en los que hace constar sus observaciones geológicas y zoológicas. El citado Journal (1839) y su obra posterior, "A Naturalist's Voyage Round the World in H.M.S. Beagle" ,se harán clásicos como libros de viajes. Residente londinense desde marzo de 1837, dedica parte de su tiempo a las relaciones sociales, actuando, más bien con desgana, como secretario honorario de la Geological Society.

Es durante este menein capitalino, por lo demás tan extraño al verdadero temperamento de Charles, cuando toma contacto con el que será su corresponsal y amigo Sir Charles Lyell, eminente geólogo escocés, autor de los imprescindibles: "Principles of Geology", que contribuyó a la aceptación de su propia teorí­a evolucionista, y "Elements of Geology", una obra capital en los trabajos de geologí­a estratigráfica y paleontológica. En julio de ese año (recordar que estamos en 1837) empezó a escribir su primer cuaderno de notas sobre sus nuevas ideas acerca de la "transmutación de las especies", pero, preocupado por no montar bronca, se abstuvo por un tiempo de escribir nada en serio sobre la misma. Será en junio de 1842 cuando se permitió un resumen de 35 páginas escritas a lápiz, las cuales amplio hasta 230 en el verano de 1844.

Por entonces, Darwin, durante una breve estancia en Maer Hall, la casa solariega de su fenomenal tí­o Josiah Wedgwood, se habí­a comprometido en matrimonio con su prima Emma, que era, en cierto modo, lo que toda la familia esperaba que hiciera. El matrimonio tuvo lugar el 29 de enero de 1839. Residieron en Londres (concretamente en el número 12 de la calle Upper Gower, frente a la Universidad de Londres y a un tiro de piedra del Museo Británico) hasta septiembre de 1842, cuando la familia se mudó a Down, en el condado de Kent, buscando el beneficio de una vida tranquila que se adecuase mejor a los padecimientos que Charles sufrí­a desde su crucero en el Beagle. Charles y Emma tuvieron diez hijos, seis varones y cuatro mujeres, de los que tres murieron en la infancia. George Howard Darwin , nacido en 1845, enseño astronomí­a y fí­sica experimental en Cambridge, siendo en su época toda una autoridad en cosmogonia.

Plantear alternativas a un sistema en el que se sustituy­an las esencias atribuidas por la divinidad a las cosas por formas transitorias que se iban adaptando al medio, fue nada menos lo que hizo Darwin. De ahí­, que no sean pocos los que defienden que "El Origen de las Especies" es el libro escrito en inglés más influyente en los últimos 200 años, el primero que planteó, metódicamente, unos orí­genes alternativos a los del Antiguo Testamento. Recordemos que por entonces la mayorí­a de los hombres de ciencia aceptaban la denominada teorí­a de la catástrofe, esa que daba por sentado que la Tierra ha experimentado una sucesión de creaciones de vida animal y vegetal y que cada creación ha sido extinguida por una catástrofe divina y repentina. Según tal teorí­a, el último hachazo divino habí­a sido el Diluvio Universal. Estas ideas, como a estas alturas ya habréis visto, fueron cuestionadas por primera vez por el geólogo Charles Lyell. Decir también que la teorí­a darwiniana debe mucho al "Ensayo sobre el principio de población", del economista británico Thomas Robert Malthus, pues fue esta obra, publicada cuarenta años antes, la que le sugirió la explicación de la evolución de los organismos. Después de dar aquí­ y allá con unos párrafos esclarecedores, Darwin anotó en su diario:

"Lo que sugiere y demuestra Malthus es que el hombre, pero seguramente también todas las especies, tiene una capacidad de incrementar el número de sus individuos en forma tal que puede llegar a ser explosiva; la limitación de recursos en su ambiente actúa como un potentisimo selector sobre el exceso de individuos; éstos, al ser diferentes uno del otro, varí­an en sus caracterí­sticas y, consecuentemente, en su capacidad de obtener los escasos recursos, escapar de sus depredadores. etc. Me es claro ya, por la domesticación de animales y plantas y por los datos que he obtenido con los agricultores y granjeros, que las caracterí­sticas de los individuos pueden ser transmitidas a su descendencia. Si los individuos más aptos son los que sobreviven y heredan estas caracterí­sticas a su progenie, entonces se establece un mecanismo que puede cambiar, diferenciar e incluso dar origen a las especies. ¡Finalmente tengo una teorí­a sobre la cual poder trabajar!"

Leí­do el libro de Malthus, transcurren 20 años sin que Darwin publique su teorí­a sobre el origen de las especies, aunque como ya apunté con anterioridad, escribiera algunos ensayos a modo de preliminares. Fue en abril de 1856 cuando tomando al toro por los cuernos empezó una redacción definitiva. Pero dos años más tarde, cuando se hallaba hacia la mitad del trabajo, un acontecimiento inesperado le tiró abajo el sombrajo: Llama dos veces el cartero a su puerta y, cuando se le abre, entrega una carta del naturalista Alfred Russell Wallace, que a la sazón se encontraba recogiendo especí­menes en las islas Molucas. La carta iba acompañada de un manuscrito que Wallace pedí­a Darwin que leyera y enviara a alguna revista cientí­fica si es que lo encontraba de mérito. Lo cual que Darwin rompe lacres, lee el manuscrito, trata de agarrarse al aire, no puede y cae de puto culo al suelo, conmocionado.

El manuscrito de marras contení­a una breve, pero explí­cita, exposición de una teorí­a de la evolución por selección natural, que en todo lo esencial coincidí­a con sus propios puntos de vista. "Jamas supe de coincidencia más total", escribió Darwin casi de inmediato a su amiguete Lyell, al tiempo que le comunicaba sus vacilaciones acerca de cómo proceder respecto a la publicación de sus propias teorí­as, llegando incluso a sugerir la destrucción de sus escritos antes que aparecer como usurpador de los derechos de Wallace a la "primogenitura".

Total, que un poco a la salomónica, la cosa se arregló de la siguiente manera: El primero de julio de 1858, los coleguis de Darwin, Charles Lyell y el botánico Joseph Dalton Hooker, presentaron ante la Linnean Society, el manuscrito de Wallace junto a algunos extractos de los manuscritos y cartas (fundamentalmente una remitida el 5 de septiembre de 1857 al botánico estadounidiense Asa Grey, en la que Darwin hací­a un esbozo de su teorí­a) de Charles a colegas y amigos. Wallace, un hombre excelente por demás, nunca puso en duda la corrección del procedimiento acordado por los cuates de Darwin; catorce años más joven que Charles mantuvo con este una amistad que durarí­a toda la vida; es más, satisfecho por la manera en que la coincidencia se habí­a resuelto, cuando tuvo en sus manos un ejemplar de El origen de las especies llegó a escribir lo siguiente refiriéndose a Darwin: "Ni en sueños me hubiera acercado yo a la perfección de su libro. Confieso mi agradecimiento de que no me incumbiera presentar la teorí­a al mundo"

Con todo, la teorí­a de Wallace diferí­a de la de Darwin en algunos aspectos interesantes: Wallace negaba, por ejemplo, que la selección natural fuera suficiente para dar cuenta del origen del hombre, de modo y manera que su teorí­a no excluí­a la intervención divina directa. Además, sostení­a que el proceso evolutivo habí­a tocado a su fin en los hombres y que la evolución serí­a imposible en adelante.

CONTINUARA

Salud y arriba lo victoriano
Publicado por Don Gaiferos en 9:35 p. m. |   Enlaces a esta entrada
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Darwin a secas I



A causa de los conceptos -aparentemente inamovibles- que puso en solfa, Charles Robert Darwin es con toda seguridad el hombre de ciencia más caricaturizado (vease a tal efecto alguna de las eiquetas de Anis del Mono)de la historia. Por otra parte, su fotografía más publicitada es aquella e la que aparece, ya entrado en la vejez, con cara de aparente mala leche: la barba, larga, cuajada de hebras nevadas; la calavera al descubierto; el ceño fruncido y los ojos ocultos bajo unas cejas crespas y muy pobladas. La boca es un trazo negro que se escurre por las comisuras, y la frente la tiene surcada por profundas arrugas. Un retrato logrado que, a poco que uno se detenga en él, da idea de un Darwin entre reflexivo y doliente, voluntarioso, algo amargado quizá, adusto y recto.

Tío Charles nació el 12 de febrero de 1809 en la vieja e industriosa Shrewsbury, en el seno de una familia prestigiosa y acomodada. Su pantagruelico padre era médico de la localidad, y el padre de este, también médico, fue el famoso Erasmus Darwin, poeta y naturalista, autor del poema «Botanic Garden, de Zoonomia or the Laws of Organic Life», donde enuncia una teoría de la evolución, atribuyendo a la tierra una vida de millones de años - en contra de las ideas sustentadas por los naturalistas de la época- durante la cual las especies habrían cambiado, desarrollándose a parftir de una primera. Digamos, pues, que de casta le venían al joven Charles los reflejos... Su abuelo materno fue Josiah Wedgwood, un millonetis que fabricaba mariconadas de porcelana

Dado su temperamento inquisitivo Charle fue un estudiante deplorable, un novillero de campeonato que prefería andar entre perros cazando ratas, o por los bosques lapidando ranas, dando plomo a los pájaros y recolectando rocas, insectos y mierdas de esas, que permanecer pasivo en la Sherewsbury School mientras un viejales con mal aliento y ganas de repartir leña intentaba meterle en la cabezota cuatro cosas sobre números y muchos latinajos. En 1825 su padre le pone, como era norma familiar, a estudiar medicina en la Universidad de Edimburgo, materia que dejará dos años despues -aburrido de las plúmbeas clases y horrorizado y asqueado por las clases de Anatomía y por las prácticas quirúrgicas- para ingresar en el Christs College de Cambridge y hacerse ministro de la Iglesia de Inglaterra.

Para mearse de risa, porque Charles sigue con su inveterada costumbre de hacer poco o nada. Bueno, la verdad es que como disponía de pasta gansa en el bolsillo, pues se dedicaba a cazar y montar a caballo. No obstante, en Cambridge conoce a dos personalidades que influirian definitivamente en su vida: el geólogo Adam Sedgwick y el naturalista John Stevens Henslow, quién encauzó al discolo mozo hacia la geología y la biología. Tras graduarse en Cambridge en abril de 1831, Henslow le proporciona la oportunidad de dejar Inglaterra y embarcarse como naturalista en un periplo de circunvalación del mundo a bordo del HMS Beagle. Además de por temperamento, influido también por la lectura de los viajes y descripciones de Humboldt y del español Azara, el 27 de diciembre de 1831, Darwin, bajo las ordenes del capitán Robert Fitzro, zarpa de Davenport rumbo a lo que él llamaría su "segunda vida". Tenía 22 años.

En cuatro palabras, decir que el objetivo de aquella expedición al culo del mundo era completar el estudio topográfico de los territorios de la Patagonia y la Tierra del Fuego, la traza de las costas de Chile, Perú y algunas islas del Pacífico, y la realización de una serie de medidas cronométricas alrededor del mundo. Este crucero de estudios, de casi cinco años de duración, llevó a nuestro Charles a lo largo de las costas de América del Sur, para regresar después durante el ultimo año arribando en las islas Galápagos, Tahití, Nueva Zelanda, Australia, Mauricio y Sudáfrica.

CONTINUARA

Salud y buenos alimentos
Publicado por Don Gaiferos en 12:14 a. m. |   Enlaces a esta entrada
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