miércoles, marzo 28, 2007

De Tomacopas y Mozas de Tronco.


Esta va a ser una capillada extraña. Quienes tenéis la amabilidad de seguir mis erráticos pasos sabéis que pocas veces hablo de algo sin tener en cuenta y, a mi manera, su intimo y cartesiano substrato. Hoy, con vuestro permiso, voy a derramarme en torrentias de contradicciones. Voy a ser arbitrario y que me lleven los diablos. Además, sabedor de que todo individuo tiene su vanidad definitoria, deflagrar y quedar como un incivil hideputa me importa un güebo. Por cierto, eso que escribí lineas arriba de "con vuestro permiso" es una cochina trampa retórica.

Me adorno ahora con la túnica atributicia de los seguidores de Manes y sigo:

¡Qué grandes señoras! ¡Qué cuajo! ¡Qué modo espectacular de airear, incluso en el modo expresivo, su ignorancia sobre todo lo que tocan!

Conque paso firme y unísono tiran del patrio carro. Que empeño tan noble ese de mirar con sufrida vocación por todos nosotros... pecadores. ¿Que quieren ustedes que les diga si me tienen embelesado? Todas ellas, sin distingos ni subdistingos. Y seguro que no soy el único abducido por su embeleco. Otros habrá, lo doy por cierto, que ante su sola presencia tiemblen como vara verde, de arriba abajo, sobresaltados. No es para menos, pues el suyo es un duro trabajo que requiere de capacidades inéditas para llegar a la sublime incompetencia. Por la misma razón, es decir por la misma ignorancia, es por la que sus mercedes, a falta de rabo con el que moscas espantar, idean tal cantidad de cosas y causas disparatadas y fuera del sentido común a las que servir.

Y todo este concierto, digo yo, merced a la diáfana visión del Buda de la Edad. De nuestro racial Avatar: los siglos guarden su memoria y no permitan que, como me temo, un pueblo tan desagradecido como el nuestro solo perpetúe su memoria en las puertas de los retretes de los baretos más roñosos de carretera. No merece tal destino, de verdad, profeta tan señero; absentista de la razón tan excelso; sosainas tan banal; burócrata tan olímpicamente mediocre; tiranobanderolista tan pedante e iterativo; bocalan tan conspicuo que de las fábulas hace historia; polemiólogo tan adelantado que a la diatriba cursi la convierte en aplauso, en aplauso pancista y agradecido; juez tan ecuánime que lleva muelle en los pantalones; cazador que asusta mas que mata; cursilindo tan disparatado que al pene llama pena y a la pena -de las víctimas- paz; demócrata tan exquisitamente perverso que de la disensión hace bandera, pues con él, con su excelsitud "nació la discordia, que hoy dura con señas de vida muy larga", como diría mi señor Don Francisco de Quevedo; demócrata tan severo que a todo asomo de verdad levanta falso testimonio, o como se llame a esta figura; avisado vendedor por cuya ventrílocua boca fluyen afrentas supositicias e historias ruines y dislatadas...

Y este feérico corregimiento entre Planilandia -si atendemos al estado de la psique de sus oficiales- y Jauja -si atendemos a su natural godería- sépase que es de gobernar trino, aunque como doctrinalmente es inevitable, con la figura de nuestro "Simplicisimus" (dicho también "don Alicio", o "San Pamplinas", como vienen solicitando en el puto ojete del mundo esos sus hierofantes que devengan para Su Persona titulo de santidad), como mango de tenedor, por no decir -que es pecado- como miembro enhiesto.

Y ellas, unas e indisolubles en cuanto a calidad y esencia con El, y junto con los coprincipes de las Tierras Imaginarias, su orfeón universal y aunado, dale que te pego al estofado. Congratulémonos pues de sus excelsas gracias. Porque graciosas lo son un rato. Es mas, este escribiente cada vez que abren la boca se mea; no en boca ajena, oigan, sino en los pantalones. Porque hasta en el decir son extraordinariamente talentudas y donairosas. E igual me da si, como dice la canalla detractora, jamas dicen nada acertado y con substancia. En mi sincera admiración me basta conque conserven la cabeza como hasta el presente: insolvente y aturullada, magníficamente pertrechada de sinrazones, bien llenita de necedades y extravagancias. ¿O es que nadie entiende que hay cargos tan regalados que por inercia aguan y relajan el cerebro?

Inmiscuirse en lo ajeno, mezclar lo publico con lo privado, tocar innecesariamente los colgones, prohibir por decreto y mangonear allí donde las dejan son sus lemas.

Con dos cojones y sin rebozo, y antes de emprenderla a prohibir o legislar sobre los calcetines bajos; los teleosteos abdominales; las canicas de colores; los triángulos acutangulos; los zapatos con cordones; el numero de ruedas de las bicicletas y el de los meses de embarazo; la precesión de los equinocios; los macarrones con tomate; la sepsis por escherichia coli; los antónimos; las lúnulas de Hipócrates; las nevadas en autopistas, autovías y carreteras nacionales; el hambre; los sistemas binarios estelares; el mus y el billar americano; el Calendario Zaragozano; las guitarras de doce cuerdas; los medidores de impedancia; las estrofas de tres versos endecasílabos; los relojes de manillas; los mapas de carreteras y estelares; el empalme de doble cola de milano; las plantas aromáticas; el positivismo; los bailes de salón; la cerebroesclerosis crónica; la boina rabuda; el formateo de los discos duros; los ligueros y otro centón de aberraciones similares, ya lo han hecho, con furia bobalicona y una seudoerudición tan gilipollas como inoportuna, con buen numero de asuntos que, aun siendo totalmente ajenos a la razón de su cargo, parecen ser el único carburante capaz de dar vidilla a su maquina pensante.

En los días que corren la han tomado (nótese como de sus Gracias hago paquete comanditario, único tronco de tiro; natural, oigan, que cada una vale poco y entre todas nada, lo cual me permite aunarlas sin perjuicio del resultado) con los alcoholes. Con el vino por extensión. Con el sacrosanto caldo de la vid, con su quintaesencia divina. Y ya esta aquí el suma y sigue que hace revolear sus togas inquisitoriales. No podía ser de otra manera; sin saber que hacer y con ganas de aparentar que saben, les ha faltado tiempo para despertar la ojeriza de todo bebedor honrado y moderado. Yo el primero, estoy convencido de ello, en guardarlas inquina en base a las mediciones de ese sismometro interior que nos activan quienes sin mas motivo que el capricho ponen todo su empeño en joder al prójimo.

Porque este posante es un tomacopas. Un conversador tenaz de vinos claretes, tintos y blancos. Un bebedor selectivo que en cada estación cambia de caldo (disfruto más del vino tinto en otoño que en verano p.e.). Y he dicho conversador y selectivo, señoras mozas de tronco y cuota, porque los bebedores rituales tendemos a pensar que la embriaguez es un estado falto de dignidad y frívolo, y no necesitamos ni del alcohol ni de negros literarios (ustedes me entienden) para discursear socráticos. Somos esos bebedores ponderados y culturalmente alertados, o al menos no embotados, que, con aplomo y serenidad y sin afearles a ustedes su dialéctica modorra e irreflexiva, salvamos sus insulsas y peripatéticas reuniones. Y créanme que se de lo que hablo, pues uno, que para bien o mal, es de genio ambulativo, está más que harto de ver y socorrer a diaconisas de su condición y prohibitiva cuerda que caen derrengadas y semiconscientes tras largas y fantasmagóricas -por eso de aparecer y desaparecer del lugar común como conejo en chistera de mago- sobremesas. En fin, los avisados me entienden...

En realidad los prohibicionistas son una panda deplorable de "canuteros", y no se sulfuren ni tuerzan el morrito que ahorita se lo explico: Fue que antiguamente y en los reinos o naciones de las tierras conocidas, se equiparó la embriaguez alcohólica con el soplo divino; más aún, llegose a aplicar el estado de santidad al borrachuzo que palmaba tras el lance redentor de darle y darle al palo de su gusto. Esto ocurría en Suecia, hasta que un reinante de nombre Canuto (escribo de corrido y con prisa y no recuerdo el ordinal), fue puesto firme por los metemuertos al servicio del papado... Y ya es pena que tal sinsorgada tenga que explicarla. ¿En que van a quedar las figuras literarias?

Y fue en este hito donde dejé el camino, embósqueme entre unas carrascas y eche una meada a favor del viento. Luego, tras cercionarme de que la policía de costumbres no merodeaba por los alrededores, metí amoroso un buen achuchón a mi resobada bota. Precaución, señores. Pues en la España de los días cada tribu adereza al gusto la ley que debería de ser común y nadie conoce la vara con la que su falta va a ser medida. En fin, la eterna historia; ese eterno sometimiento a cualquier gilipollas que se autoproclane "guerrero de sangre azul".

Mas fuera como fuere, aquí fue donde a pique estuve de ilustrar a "mis damas" con una mano de referencias expresas sobre la noetica viña; o sobre don Baco, dicho también don Dionisio, pareja indistinguible que corrió innumerables tierras enseñando a los hombres a plantar la viña. Me vinieron además a las mientes Platon, que, sépanlo sus señorías, no es un recipiente a la medida de sus deseos en el que comer jamón de gorra; en Shakespeare también pense, y en Paul Valéry, Ronsard, San Agustín, Borges, Sharâf al-dîn 'Umar ibn al-Fârid, Sagarra, Claude Tiller, Anacreonte, García Lorca, Gonzalo de Berceo, Omar-Al-Kayan, Meléndez Valdés, Villon, Cervantes, Verlaine, Hafiz el persa, Schiller, mi señor Quevedo, Nietszche, Verlaine, Lope de Vega, Apollinaire, Goethe, Rubén mismo...

Pero en eso quedó. En un atisbo de intención. Aun así, grábese sobre piedra que si como "mis señoras" tuviese yo, don Gaiferos, que tomar por fuerza y a diario "un zapatazo de blanco amontillado", no solo abominaría del vino sino que con uñas y dientes estragaría todas las viñas del planeta. No esta uno para semejante lavativa diaria.

En fin, toda esta cuajada de certezas trufada de bufonadas para decir que consiento desbaraten lo habido y por haber -bueno o malo, cierto o falso...- en tanto no me toquen el vino, cuya esencia microbiologica callo porque los aviones no esperan. Por lo menos a mi...

________________________________


IMAGEN:

De la exposición 12 Combinados Gráficos con Brandy de Jerez, impulsada por El Consejo Regulador de la denominación específica Brandy de Jerez, e inaugurada en Madrid, Galería Moriarty, el 14 de noviembre de 1991.Múltiples caras presididas por mujer y bodegón es la particularidad que muestra Ceesepe en este trabajo titulado Brandy Solo.

Los demás autores que participaron en la muestra son Javier Mariscal, autor de Café, copa y puro; América Sánchez que mostró el Brandy Julepe; Sigfrido Martín Begué firmó Capricho Gitano; Peret y su Brandy Cálido; Flavio Morais expuso Sangría; Valentín Toledo fue el artífice de Brandy Lumumba; Regina Saura se dejó los pinceles en Leche de Pantera; Gonzalo Torné realizó Oro y hielo; Javier de Juan fue el responsable del racial Carajillo; Nazario se destapó con el Brandy con naranja; y, por último, Outumuro, autor del catálogo y coordinador de los autores citados firmó Brandy Cola.

Que sea la presente y no otra la imagen elegida para ilustrar este texto, obedece únicamente a principios de interpretación y no estéticos. Objetivamente y vistas al detalle las demás, no seré yo quien ose pontificar sobre las bondades académicas de unas y otras. En realidad si tuviera que llevarme una a casa esta seria la de Martín Begué. Pero para gustos...

ADDENDA:

Me viene ahora a las mientes un hecho irrefutable: El estado como agente recaudador al servicio de entidades privadas, léase esgae si se quiere. Menudo cónclave de rebotica y púlpito político, apandadores y logreros... Pero bueno, no iba a eso; pretendía decir que unos y otros, dantes y tomantes, han tomado la mania de defender la injusta gabela invocando la palabra "cultura". Joder, si es que a los de este monipodio no hay quien se la quite de la boca. Puro cuento chino.

Tengo para mi que es mucho mas lo que vinateros y aguardenteros han hecho por ella, por la cultura, que todo lo que esta bicéfala cáfila jamas hará. Diré mas. Ni a reclutas o generales de esta tropilla subvencionada les creo capaces, ni aun con ayuda, de componer unas décimas como estas que, a diez duros la palabra (lo cual para la época no era moco de pavo) resultaron, ganadora y finalistas, en un concurso patrocinado por la firma Domecq en el año 1945.

Voy con ellas. Y quien quiera muestras que lleguen hasta el día de hoy que las pida.

JULIAN PEMARTIN.
La áurea torre vertical / se inclina amorosamente / para verterse, hecha fuente, / en el cálido cristal; / se torna trascendental / en los labios el licor; / un edénico sabor / el cuerpo y el alma inunda / la vida se hace jocunda / ¡por ti, Coñac FUNDADOR!

FELIX ROS.
A serten aspiran segundas / mil estrellas, que confundes. / ¡Tú al bético sol te fundes, / y en él, FUNDADOR, te fundas! / Ni infundadas baraúndas / ni atropellados errores / divulgaron tus primores / o adocenaron tu fama. / Quien te cató te proclama / Fundador de fundadores.

MANUEL GONZALEZ HOYOS.
Caminante que caminas / buscando en cada sendero / la sorpresa del venero / de las aguas cristalinas: / Si en tus rutas peregrinas / buscas manantial mejor, / no olvides que el gran señor / de Jerez de la Frontera / DON PEDRO DOMECQ te espera / con su COÑAC FUNDADOR...

ADRIANO DEL VALLE.
Alambique o alquitara, / añoso aroma en el roble, / destilación de lo noble / que su impureza separa. / ¡Quién el FUNDADOR catara, sorbo a sorbo, en su camino, / y en lo humano y lo divino / siempre lo encontrara a mano, / siempre amigo, siempre hermano!... / Y al pan, pan, y al vino, vino...

MARÍA BELLVER. (Ganadora)
¡FUNDADOR!... Marca señera / nacida en la tierra hispana. / Su madre fue jerezana / y noble la sementera. / Lo limpio de tu solera / no se ha empañado jamás. / Eres de España, y no hay más / Eres un DOMECQ, y basta. / ¡Por donde pase tu casta, / descúbranse los demás!...


Don Gaiferos
(el "don" es imprescindible)


Publicado por Don Gaiferos en 7:17 p. m. |   Enlaces a esta entrada
Etiquetas: ,
viernes, marzo 23, 2007

¿Instituciones vivas u Organismos fosilizados?


Huroneaba entre mis libros a la caza de ciertos datos sobre Gerardo de Cremona (un forastero que gastó vista y vida en el "trujumanato" de Toledo pasando a limpio obras tradicionales griegas importadas por los árabes) cuando di, entre las paginas de uno de ellos[1] y sobre el reverso de una participación de lotería, con una nota de letra apretada, deslavazada por el tiempo, imposible para mis ojos miopes. Refería la tal la gresca que se armó, no importa cuando, por un par de sillones vacantes en la Academia de la Lengua.

Y perdón por lo escueto de lo que sigue. Pero fue aquel endriago de caligrafía minimizada lo que me llevo a meditar sobre el numero de "Reales Academias" que se asientan en España. ¿Seis u Ocho?, esa era la duda que me corroía mientras enlabiaba sus nombres y contaba párvulo con los dedos.

Lo sé: coincidencia, memoria selectiva, recuerdo de alguna lectura repetitiva, selección razonable, yo qué sé. Mas, cierto es, que atiné en mi evaluación primera. Seis y a la vez Ocho. Seis a las que paso a denominar clásicas; dos a las que no se como clasificar, bien por "novísimas" o por resultarme de origen confuso. Y he dicho novísimas porque su inclusión en el Instituto de España no alcanza mas allá de las seis o siete décadas; es decir que hasta entonces no tuvieron carácter de corporaciones publicas ni fueron academias oficiales.

Me refiero, claro, a las Reales Academias de Farmacia y de Jurisprudencia y Legislación.

Pero se trata aquí de recorrer los susodichos organismos reales[2] para que cada uno de ustedes, a sus anchas y con el aplomo que fundamenta el conocimiento, de intimo cumplimiento a la pregunta que titula esta posada.

 Fundada en 1713 por iniciativa de don Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena, y aprobada por Real Cédula de Felipe V del 3 de octubre de 1714: «Limpia, fija y da esplendor».
“Velar por la pureza, propiedad y esplendor de la Lengua Castellana, investigar sus orígenes, fijar sus principios gramaticales, vulgarizar por medio de la estampa los escritos desconocidos y preciosos que se conservan de lejanos siglos y manifiestan el lento y progresivo desarrollo del idioma, promover la reimpresión de las obras clásicas en ediciones esmeradas y publicar láminas excelentes con los retratos de nuestros afamados ingenios, librándolos del olvido”.

 Creada por decreto de 18 de abril de 1738 y Real Cédula de Felipe V de 21 de junio del mismo año: «Nox fugit historiae lumen dum fulgèt iberis».
“Ilustrar la Historia de España antigua y moderna, política, civil, eclesiástica, militar y de las ciencias, letras y artes, o sea de los diversos ramos de la vidas, civilización y cultura de los pueblos españoles”.

 Fundada por iniciativa del escultor don Juan Domingo Olivieri y del marqués de Villarías, primer secretario de estado, por Real Cédula de Felipe V de 13 de julio de 1744. Sin embargo, no fue hasta el 13 de junio de 1752 cuando se celebró su apertura solemne. «Non coronabitur nisi legitime certaverit».
“Promover el estudio y cultivo de la Pintura, Escultura, Arquitectura y Música, estimulando su ejercicio y difundiendo el buen gusto artístico con el ejemplo y la doctrina”.

 A iniciativa del marqués de Molíns, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, y por Real Decreto de la reina doña Isabel de 25 de febrero de 1847, como continuación de la academia de Ciencias Naturales de Madrid. «Observación y cálculo».
“Cultivar el estudio y propagar el conocimiento de las ciencias exactas, físicas y naturales en su esencia y en sus principales aplicaciones”.

 Fundada por Real Decreto de la Reina doña Isabel II de 30 de septiembre de 1857, se inauguró y se declaro legalmente constituida al año siguiente por el ministro de Fomento, marqués de Corvera. «Verum, justum, pulchrum».
“Estudiar las ciencias morales y políticas, ilustrando los puntos y costumbres de mayor importancia, trascendencia y aplicación, según los tiempos y circunstancias”.

 Reorganizada por Real Decreto de la reina doña Isabel de 28 de abril de 1861, en recuerdo de la antigua Real Academia Médica Matritense (1734). «Ars cum natura ad salutem conspirat».
“Fomentar el progreso de la Medícina española, publicar su historia bibliográfica, formar la geografía médica del pais y un diccionario tecnológico de Medicina”.


* * * * * *

NOTAS:

1.- Poseer las obras completas de Menéndez Pelayo es una imposibilidad técnica para un particular como yo. Me faltaría espacio (en detrimento de otros autores) para albergar todo lo escrito por tan fenomenal bibliógrafo. Si trasteo, sin embargo, con "La ciencia española", "Historia de los heterodoxos españoles" y "Bibliografía hispano-latina clásica". Viene el apunte para especificar que fue en la segunda de las obras citadas donde me volqué para disipar mi ignorancia sobre el cremonense. Don Marcelino fue director de la Biblioteca Nacional. Hoy lo es doña Rosa Regás. Comparar a ambos me sitúa entre la lastima y la risa. ¿Quien y para que va a comparar un elefante con una hormiga? Pero cuando la política y no la excelencia es empleo y recreo...

2.- No es este el momento para abundar en el tema, pero no esta de mas que sepáis que en su día hubo disputas por el orden cronológico académico. Por la prelación que debían de tener las Reales Academias basándose en su antigüedad. Fantasías de algunos listillos que quisieron hacer pasar a una tertulia científica como corporación del Estado.

Don Gaiferos (el "don" es imprescindible)


Publicado por Don Gaiferos en 6:29 p. m. |   Enlaces a esta entrada
Etiquetas: ,
viernes, marzo 16, 2007

S = K ● logW... por si acaso.

Creo haber dicho que Ludwing Boltzmann era un tipo corto de vista pero largo de miras. Así que cuando paseaba un día, aburrido, por las no menos aburridas calles de Viena, topó con un átomo que falto de personalidad propia e ignorado hasta entonces por las mentes más preclaras[1], se había refugiado perentorio en su barba profética y negra. Boltzmann, que de la ciencia había hecho un libre examen del Mundo Real, le montó sin dilación y a sus lomos se fue, cual Quijano del pensamiento científico, a ese territorio de la razón que, convenientemente cartografiado, viene a ampliar “nuestra” comprensión de la naturaleza del mundo.

Cincelada en una lápida del Zentralfriedhof de Viena, ya he contado que se encuentra, sobre su gentil y poderosa cabeza, una de las más notables expresiones de la ciencia. Su sintaxis:

S = K● logW

La letra S especifica la entropía de un sistema.

K, es una constante fundamental de la naturaleza conocida, no sin justicia, como constante de Boltzmann (1,3804 X 10^-16 erg.grad^-1 o 1,3804 X 10^-23 J/K, representación del cociente entre la constante de los gases ideales y el número de Avogadro).

W da significado al número de microestados posibles de las partículas elementales del sistema. Por ¿explicar? algo más y a la llana: Los microestados conforman el conjunto de estados en que se puede encontrar un sistema a nivel microscópico, y fundanda la observación en un único estado del conjunto como todo macroscopico. Un lío, ya lo se.

O sea que si un sistema macroscópico es capaz de albergar W microestados, su entropía será S = K logW. Y tal como muestra la igualdad, cuántos más microestados se vean implicados en el conjunto (único) macroscópico, mayor será su valor entropico.

La sutileza teórica boltzciana tiene como argumento un gas ideal de "N" particulas idénticas, de las cuales "Ni" son las i-ésimas condiciones (microscópicas) de posición y cantidad de movimiento. Saber en que microestado concreto se encuentra el sistema, o cuál es la probabilidad de encontrar al sistema en un microestado de los varios posibles, es cosa "posible" gracias a la estadística de Maxwell-Boltzmann.

Por cierto ¿alguien ha logrado dar un capotazo a Maxwell sin descomponer figura y gesto? Yo, no. Aseguro además que cuando me enfango en el pecado de orgullo, no tengo mejor penitencia que abrir al azar un tocho “mil y pico” explicativo de Maxwell y tratar de hacer tortas con la masa que allí se ofrece. Joder, menuda "melecina" de efectividad suma para erradicar sin titubeos toda traza de impertinencia y grandeza.

Y sigo ciego y sordo y mudo por no borrar frenético lo dicho y abominar de lo que sigue.

O sea que la igualdad de marras viene a enunciar el segundo principio de la Termodinámica de la siguiente manera: «La entropía de un sistema es proporcional al logaritmo de la probabilidad de que el sistema se encuentre en un determinado estado» Esta ecuación, por lo tanto y como parece de cajón, relaciona a la entropía con el desorden o caos, o con la impredicibilidad por mejor decir.

Abundando: Es el primer miembro la entropía, hija predilecta de la Segunda Ley de la Termodinámica y expresión cabal de los cambios espontáneos. Campea en el segundo la medida relacionada con el desorden, pues define el punto hasta el que la energía se halla dispersa en el sistema. Y ambas variables, S y W, observar que integran en una misma igualdad la termodinámica clásica y la teoría cinética del calor.

Por acabar decir que con Boltzmann se empieza a reconocer que la Segunda Ley de la Termodinámica (esa que establece que existe una magnitud llamada “entropía”[2], la cual permanece constante en algunas transformaciones y aumenta en otras, sin ir a menos nunca[3]) es una ley de naturaleza probabilística. Tal, la probabilidad, implica que sea “posible” que en un sistema aislado pueda ocasionalmente disminuir la entropía. Pero esta contradicción -digamos que aparente- con el enunciado de la segunda Ley, nada invalida, pues la predicción de la ley esta de hecho, garantizada, por el principio fundamental de la estadística: “la ley de los grandes números”; de modo que las excepciones se pierden en el conjunto infinitamente superior de los resultados generales. Como se comprenderá - o eso espero - las excepciones son inevitables, puesto que su naturaleza es de base probabilistica.


* * * * * *


NOTAS.

1.- La terca realidad viene a mostrar que otros científicos y bajo la deriva de sus propias teorías o trabajos, iban conduciendo a la ciencia en el mismo sentido que el tomado por Boltzmann. Max Plank es probable que sea el mas conocido de ellos, lo cual que en su "Autobiografía Científica", aparte de dejar constancia de ello, nos muestre y retrate a un Boltzmann poco condescendiente, a un Boltzmann que también tenia sus rebotes, sus manías, celillos científicos y esa picajosa necesidad intelectual de sobresalir sobre los demás. Así lo cuenta:

«Naturalmente que esta lucha, en la que Boltzmann y Ostwald representaban ideas opuestas, se realizó con cierto acaloramiento y también causó efectos profundos, porque ambos antagonistas rivalizaban en agudeza y talento natural. Después de todo lo referido, en este duelo de inteligencias yo solo podía desempeñar el papel de un subordinado de Boltzmann, cuyos servicios no eran estimados por cierto y ni siquiera tomados en cuenta por él. Porque Boltzmann sabía muy bien que mis ideas eran fundamentalmente distintas a las suyas. Se sentía especialmente molesto por el hecho de que la teoría atómica, base de todas sus investigaciones, no solo me era indiferente sino que hasta cierto punto me mostraba hostil hacia ella. La razón era que, en ese entonces, yo consideraba al principio del aumento de la entropía tan firmemente válido como el mismo principio de la conservación de la energía, mientras que Boltzmann solo lo consideraba como una ley de probabilidades; dicho en otras palabras, como un principio que podía tener excepciones. El valor de la función H también puede aumentar a veces. Boltzmann no tocó este punto al deducir su "teorema H", y un talentoso discípulo mío, E. Zermelo, hizo notar esta omisión al demostrar con rigor el teorema. De hecho Boltzman omitió en su deducción toda mención de la indispensable suposición de la validez de su teorema - o sea, la admisión del desorden molecular. Debe haberlo considerado como algo obvio. De todos modos, su respuesta al joven Zermelo tenía un tono sarcástico, que también en parte iba dirigido a mí, porque el artículo de Zermelo había sido publicado con mi aprobación. Y así fue como Boltzmann adoptó ese tono áspero que siempre siguió demostrándome en adelante, tanto en sus artículos como en nuestra correspondencia personal; sólo en los últimos años de su vida tuvo una actitud más amistosa para conmigo, cuando le informé que mi ley de la radiación tenía una base atómica.»

2.- Para no liaros demasiado entender por "entropía" el peaje establecido por la Segunda Ley de la Termodinámica cuando la energía pasa de un estado a otro. Dicho de forma un tanto brusca pero entendible: La "entropía" es la medida de la cantidad de energía que no se puede convertir en trabajo; o, la medida de la calidad de la energía sometida a transformaciones.

3.- Las transformaciones en las cuales la entropía aumenta de denominan "procesos irreversibles"


CORRESPONDENCIAS.

# U.A.M. Fundamentos de Termodinámica.
# MADRI+D. Entropy.
# WIKIPEDIA. Demonio de Maxwell.
# BRIGHAM YOUNG UNIVERSITY. Botzmamm 3D.
# Nelson Henrique Morgon. Maxwell-Boltzmann.
# José A. Cuesta (Imprescindible). La entropía como creadora de orden.


Don Gaiferos (el "don" es imprescindible)

Publicado por Don Gaiferos en 9:56 a. m. |   Enlaces a esta entrada
Etiquetas:
sábado, marzo 03, 2007

De Libros y Gritos Inmediatos.


En su amor por la lectura y los libros y la democratización absoluta de la cultura, uno ha llegado al extremo de conceptuar a los países que visita por las bibliotecas publicas que mantienen. Por su áureo numero, como yo digo, y que en el caso que nos ocupa, es esa proporción que relaciona al numero de habitantes con el numero de establecimientos públicos que almacenan tesoros culturales al alcance de todos.

Aun así, la calidad y numero no van, en mi caso, ligados con la emoción, puesto que me he identificado mas con el genio del genero humano en una biblioteca "inope" de un pueblo anónimo de los Andes peruanos que en el mayor "deposito" de libros de Washington .

Quien ha viajado mucho y dilatado a países extraños bien sabe que las Bibliotecas Publicas son bálsamo de la soledad. Una luz en la noche. Una presencia amiga. ¿Pero saben algo de esto los analfabetos culturales que nos gobiernan?

En condiciones normales aquí hablaría de C. Asinius Pollio; de las bibliotecas monásticas y episcopales; de Federigo, duque de Urbino; del rey Matthiass Corvinus; de Hartmann Schedel, humanista de Nuremberg; de su contemporáneo Willibald Pirckheimer; del segundo conde de Arundel; de la biblioteca Mediceo-Laurenziana; de la vieja biblioteca del Estado de Prusia; de Sir Robert Cotton, cuyos fondos, digan lo que digan, fueron la piedra angular del British Museum; De Sir Thomas Bodley, alma de la biblioteca de la Universidad de Oxford; del Borromeo fundador de la biblioteca de Milán (aquí, según el día, igual me daba por extenderme sobre la biblioteca del Museo Británico, la Nacional de Escocia (¿y Gales?); la de Cambridge (tengo para mi que en la literatura de la epoca es la misma que se dice del "Trinirty College"); de la que Naudé colectó para el cardenal Mazarino... Para que seguir si ustedes me entienden...

Otro día, acaso hable de los autores partidarios de esta ignominiosa gabela. Pero será un comentar sobre bobos inadvertidos y plagiarios... A menos que me toquen los colgoness, de momento no merece la pena....

Supongo se entienda la intención de esta capillada, aunque no hable del falso ideal de la cultura de pago, ni de la mentira del diletantismo creador, ni de los legítimos impulsos educacionales, ni de censalistas culturales, ni de la estética creadora y su norma, ni de cabroncetes que a la letra ponen precio...

CORRESPONDENCIAS:


Don Gaiferos (el "don" es imprescindible)


Publicado por Don Gaiferos en 9:04 p. m. |   Enlaces a esta entrada
Etiquetas: ,
Suscribirse a: Entradas (Atom)