martes, agosto 19, 2003

CRONICAS DEL AIRE V

BARCA BELA

Pescador da barca bela,
Onde vais pescar con ela,
Que é táo bela,
Oh pescador?

Náo vés que a última estrela
No céu nublado se vela?
Colhe a vela,
Oh pescador?

Deita a lonço con cautela,
Que a sereia canta bela...
Mas cautela.

Almeida Garret.


Si en un mundo con tendencía a la perfección fuera licito, como es de razón, azotar en foro publico a los tiranos de cualquier condición y genero; a los programadores de televisión; a los obispos mundanos con más orgullo que caridad; a los actores gestuales; a los taxistas guarretes y a los de la tuna; a los que al síndrome de la mano en el cepillo llaman servicio publico; a los menoreros y a los avaros; a los jueces cagañas ("En los pueblos sin justicia los que son justos padecen"... "Hijo, do quiera que vayas, te juzguen justos y no jueces"); a los que creen que llegando a alcalde el comer y el joder es de balde; a los abstemios y a los ególatras y a los intransigentes; a los tristes que a su alrededor provocan pestilencia; a los reporterillos que autodenominandose periodistas hacen buena la idea de dinamitar todas las facultades de ciencias de la información, o como mierda se llamen los prescindibles lugares en que se forman; a los que creen que la exquisitez es ver satisfechos sus caprichos; a los políticos fatuos e iletrados (Hace unos días hice un viaje relámpago a Madrid; comía con menos devoción que prisa en una tabernucha infecta, cuando la televisión mostró algo que acabó con mi poca confianza en la clase política. Imagínese la escena, la patética y vergonzosa escena. Un tío con la inteligencia en la reserva, solicitando respuestas de otro que tal bailaba, ambos, se supone, con los bolsillos bien nutridos por las incongruentes arcas publicas. Vaya par de representantes ciudadanos. Que verbo, que claridad en la expresión, que modo inteligente de inquirir, cuanta instrucción atesorada, que capacidad argumentativa. Dios, que vergúenza para un país en el que la educación primaria se supone universal y obligatoria. ¿Pero de que larvario salen estos pollastres?. A pejes así en mi oficio no les pondrían ni a tocar un silbato. A cretinos tales, después de los azotes, se hace aconsejable enviarles a los cursos de verano de algun parvulario; luego, si no hubiera aprovechamiento por su parte, se les ataría un baúl repleto de metáforas al cuello y se les precipitaría a un pozo a rebosar de mierda... aunque en ultimo extremo se la quitaran unos a otros de la boca) ; a aquellos para quienes toda confidencia es volandera y a los cobardes; a los que sin ser son la voz de su amo; a los apologistas de mentiras y necedades; a los creadores de necesidades vanas; a los guerreros de pantalón planchado que nunca expondrán el tipo en ninguna guerra; a los hosteleros adulteradores; a los vegetarianos con calefacción central y piso enmoquetado; a los profesores que por desidia han quedado anclados al pasado y a los alumnos tocapelotas y zafios; a los que de la paternidad/maternidad hacen obligación de ancianos; a los folklóricos/as revenidos y baldíos que en vez de divertir enfadan; a los bordes y a los que de puerta en puerta van predicando una doctrina salvadora; a los que tratando a la generalidad por imbecil solo escriben obvias mariconadas; a los jilipollas que arriesgan la vida por una estupidez a la que llaman deporte; a mi mismo, patético erudito a la violeta con buenas espaldas para ser latigado; a los que creen que a la "Hacienda" nadie engaña (Hacienda es como la policía. Se autopublicita. En realidad si no es por el cuerpo de soplones ni la una ni la otra se entera de nada); a los que prueban las melodías de los móviles a cualquier hora y en cualquier lugar... malditos telefonillos de mierda; a los pirómanos y a los que consumen inútilmente los recursos naturales; a los ilusos que recurren al concurso de brujas, videntes, sanadores, mánticos y demás legión de impenitentes falsarios (Dice Enrique de Villena: «La cabeza o totalidad de las veladas ciencias es la Magia, de la cual salieron cuatro principales que son: matemática, prestigio, maleficio, encantación. De matemáticas salieron nueve, que son hidromancía, piromancía, feomancí­a, espatulomancí­a, fulgurancía, ciromancí­a, tremularia, sonosí­tica y auspicina. De prestigio salieron seis, que son: absconsoria, pulsoria, congragatoria, transformaria, pasionaria, ludibia. De maleficio salieron diez, que son: mediaria, sopreciaria, invocatoria, nigromancia, estricatoria, fibrica, extaria, sortilegio, amatoria, vastatoria. De la encantación salieron tres, que son: empérica, imprecatoria, ligatoria. De "nigromancía" salieron cuatro, que son: astromancía, conomancía, pedoxomancía, arnomancía. De "estricatoria" salieron dos, que son: cursoria y fascinatoria. De "conomancía" salió una que es la litomancí­a. Y así son cumplidas las cuarenta artes vedadas» Y digo yo: tiene cojones que a estas alturas haya engañabobos que viven de esto); a los quejicas y a los que gastan lengua en contar lo que dejan de tener o tienen; a otros tantos de los que me he olvidado y, sobre todo, he dicho sobre todo, a los vecinos envidiosos y manipuladores y ruidosos y entrometidos.

Son belgas, pero residen en la costa mediterránea de Francia, a un pedo de Mónaco. Cuentan que él cuenta que es directivo de una empresa de seguridad especializada en la custodia de esas zonas residenciales donde se concentran, ratas huidas del honesto barco, torturadores extrañados, mafiosos paneuropeos, presidentes futboleros, estafadores de la división de honor, dictadorcillos depuestos y tintos de sangre, varas de la S.G.A, estrellas de la televisión complacientes, abogados corruptos, editores necrófilos, industriales con mano de obra en galeras, sindicalistas metidos a promotores inmobiliarios...

Él es grande como una escombrera, y se mueve como un robot mal engrasado; el cuello lo tiene robusto, la cara llena y colorada; la nariz es prolongación de la frente y de una incipiente calva subida de color. La mirada la tiene difusa y extraviada, algo porcina, connatural a unos ojos que declaran a las claras el gusto por el buen vivir y la violencia más extremada. De entendederas anda justo y es un guarro que escupe desde la terraza. No le hablo ni me habla. Dicen que me teme porque una noche de calor africano, a fin de entretener a los huéspedes que sudaban bajo el emparrado, fabriqué una bomba con objetos cotidianos: jabón, gasóleo, fertilizante, unos atomizadores de laca para el pelo, azufre del que echan para disimular las meadas de los gatos, clorato potasico, un puñado de virutas de hierro, un par de pilas de petaca y cuatro cosas más que fui encontrando. Cuando pasea, el muy cabrón se hace acompañar de un perro malvado y lleva un bastón con el que decapita a las plantas.

Transubstación de su amo, Obus (sin acento, a lo franchute) se llama el perro: cabeza redonda y fuerte, paticorto, cagón a discreción, feo y fiero. Hasta hace unos días Obus era un puto olisqueador de faldas; ahora ya no lo es; ahora es un chucho tímido y moqueante, una piltrafa canina que tiene en un sin vivir a su amo. Un trozo de carne debajo de la falda de Estrela (la ayudante de cocina que más le sufría), bien adobado con pólvora y pimienta molida, más una buena dosis de un polvo blanco de consumo penalizado hicieron el milagro. Hoy en día Obus retoza con cuanto encuentra a su paso,y tiene el mismo olfato que una caja de zapatos. Es un buen perro, le hemos convertido.

Ella, de un tacada y para no perder el tiempo es estúpida, falsa, mala y entrometida. Bastante guapa y con las tetas operadas (lo proclama a los cuatro vientos) suele vestir vaqueros con agujeros y camisetas sin mangas, estampadas. Un dí­a, estando con el geólogo estudiando un plano para ver donde colocar los pilotes de una ataguí­a (Medio para desviar una corriente de agua. La ataguía conduce el agua, en canal descubierto, a una de las márgenes, mientras se ejecuta la obra en la parte libre del lecho. A esta obra se la dota de suficientes desagües para que en la etapa de construcción del resto de la presa pueda el agua discurrir por los vanos que se dejaron, previa la disposición de otra ataguía que desví­e hacia ellos la corriente), se coló por la terraza en mi habitación..., balbuceante, con un pedo de reglamento, culpando a mi estupefacto colega de haberla dejado sin energía, puesto que ni el secador ni la tele le funcionaban. Natural si se piensa que con los vahos etílicos abrió la caja de conmutadores y desconectó la fuerza. La interrupción me jodio de sobremanera, así que la saqué a trompicones y la enaminé hacia la cocina, donde es público y notorio que la odian aun más que yo. Ella se llama Genoveva y a veces me da pena, porque como explica su marido es estúpida, una estúpida descarada y útil que le viene como anillo al dedo.

Ella y él son los señores Bouquiaux; están a mitad de la treintena, o eso creo, gustan de ver en ví­deo y a todo volumen mariconadas de superheroes: superman, batman..., por altivos no se relacionan ni con su sombra, crean discordia por donde quiera que pasen, carecen del más mínimo tacto y son mis vecinos de la 23.

Mi otro vecino es el bueno de Herr Dürr, de quién en otra ocasión, si pinta bien, con gusto y de largo hablare.


PERO ES HORA DE SEGUIR CON LO HUMANO DE MODO MAS CREATIVO:


1> DE LO BREVE MENSURABLE Y LOS GRANDES NÚMEROS.

Las observaciones de los parámetros cosmológicos hechas por los astrónomos son víctimas de un efecto global de selección: nuestra propia existencia. Esta idea de que la existencia introduce un criterio selectivo, y una «razón suficiente» para los universos fí­sicamente posibles, ha recibido el nombre de « principio antrópico » JOHN D. BARROW, cosmólogo británico.

O sea, que vivimos en un universo de corte y confección, en el que el principio citado constituye una nueva formulación, desde el punto de vista científico, de la relación que existe entre el ser humano y el universo. O, entre la vida y el universo, dirí­a yo, puesto que entre lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño, es donde debemos emplazar este hecho que, por si, constituye el aspecto más misterioso del universo. Digamos que el principio antrópico, termino acuñado por el cosmólogo Brandon Carter en 1973, pretende explicar, aunque cojea, por qué el universo es tan jodidamente grande con respecto al ser humano y cómo es posible nuestra existencia o, por mejor decir, la existencia de vida. Porque la vida vista a través del prisma de la ciencia es una cosa rara, rara... y aun no explicada. Vamos, que todo lo que se cuenta sobre el proceso creativo queda en hipótesis razonables, pero no demostradas. Quizá debamos de estar con los biólogos que dicen que el origen y el camino de la vida serían una consecuencia del «azar» y de la «necesidad» Puesto que la existencia de vida inteligente, formula también el principio antrópico, supone un extenso periodo evolutivo y un largo proceso de formación de moléculas complejas, el universo, en estado de expansión desde el Big Bang, ha debido de crecer hasta las proporciones justas que posibilitaran la aparición de un ente inteligente capaz de formular dicha pregunta. Es decir, el universo ha estado creciendo hasta el nacimiento de Perogrullo. De esta manera se explica que, de no ser el universo de tales proporciones, no hubiera sido posible la existencia de la vida, ese cúmulo de reacciones quí­micas extremadamente complejas que, de forma ininterrumpida, y en pocas millonésimas de segundo...

Pero no os lo voy a contar yo todo, coño. Por si sentís curiosidad, aquí os dejo un ramillete de excelentes enlaces que complementan lo tan someramente descrito.


1-A> Las Coincidencias Cósmicas y el Principio Antropico Cosmológico, por Juan Carlos Gorostizaga.

Fuera de la Cosmologí­a existen también notables coincidencias, ventajosas ya no para todos los seres vivos, sino para los humanos en particular. Por ejemplo, la energí­a calorífica que se desprende al arder unas ramas de árbol, son las suficientes para calentar a animales de tamaño humano. Animales de menor tamaño, como ratones, no pueden hacer hogueras porque necesitarían llamas de fuego mucho más pequeñas, pero estas son inestables y se apagarían al momento, mientras que animales del tamaño de elefantes, para calentarse deberían hacer hogueras con varios troncos de árbol, lo que producirí­a la extinción de todo el bosque en tres o cuatro inviernos...


1-B El Principio Antrópico, por Patricio Díaz Pazos.

Pero el principio antrópico también goza de rechazo por parte de algunos grupos de científicos. Consideran que este principio parece, más que un principio físico, un principio biológico al estilo del de la selección natural de Darwin, aplicado a todo el universo. Sostienen que es una vía de razonamiento totalmente ajena al método habitual que siguen los físicos teóricos para investigar las leyes matemáticas de la naturaleza. Les parece que se trata de una explicación muy tirada por los pelos de las características del universo que los físicos no pueden explicar. Creen que con ello, los fí­sicos abandonan sin motivo el programa fecundo de la ciencia fí­sica convencional: comprender las propiedades cuantitativas de nuestro universo basándose en las leyes fí­sicas universales. Despectivamente indican, que ello puede deberse a sentimientos de frustración y desesperación de parte de algunos investigadores al no lograr descubrir una razón cuantitativa completa de los parámetros cósmicos que caracterizan a nuestro universo real...


1-C> Acerca del llamado principio antrópico, por César González Ochoa, en "Elementos", Nº 41, Vol.8, Marzo-Mayo 2001.

Según algunos autores, incluyendo divulgadores como Asimov, la pregunta de por qué un universo tan enorme es sólo para nosotros tiene una respuesta obvia: el universo es tan grande porque es muy viejo, y ello es para que nosotros tengamos tiempo de evolucionar...


1-D> PRINCIPIO ANTROPICO, por Stephen W. Hawking. (Fragmento de "Historia del tiempo".- VER: Ovación y tres vueltas al ruedo. Boletí­n nº 5 de fractales.org)

Un ejemplo del uso del principio antrópico débil consiste en "explicar" por qué el big bang ocurrió hace unos diez mil millones de años: se necesita aproximadamente ese tiempo para que se desarrollen seres inteligentes. Como se explicó anteriormente, para llegar a donde estamos tuvo que formarse primero una generación previa de estrellas. Estas estrellas convinieron una parte del hidrógeno y del helio originales en elementos como carbono y oxígeno, a partir de los cuales estamos hechos nosotros...


1-E> El Principio Antrópico y el surgimiento de la centralidad del observador en algunos de los recientes desarrollos de las ciencias fí­sicas, por Pietro Chistolini & Salvatore Puledda. Instituto Superiori di Sanitá, Roma.

El P. A. débil no es un principio cognoscitivo sino simplemente un principio metodológico que nos puede ser útil para evitar errores de interpretación y de generalización en nuestras observaciones, y para definir claramente el alcance y el contexto de las mismas. Nos está diciendo que ninguna teoría cosmológica podrá desconocer el proceso que ha cumplido el universo para llegar hasta nosotros. Nosotros somos parte de este proceso y nuestro modo de ver las cosas está condicionado por todo lo que ha ocurrido en tiempos cosmológicos. Nosotros observamos al universo desde una ventana temporal bien delimitada en la historia del universo mismo, y esa ventana no podía existir antes de que se dieran las condiciones para nuestra existencia...


1-F> EL PRINCIPIO ANTROPICO, por Jean Heidmann.

El estado actual de las investigaciones permite presentar el siguiente bosquejo de ese período ultrabreve, pero absolutamente decisivo, de la historia del cosmos. Las tres interacciones se unificaron por encima de 1027K y se separaron por debajo de esa temperatura. Lo cual implica, por razones que no puedo detallar aquí­, que en ese cosmos minísculo y superdenso haya reinado una simetrí­a perfecta antes de los 10-35 segundos. Y que esa simetría se haya roto a continuación. Lo que llamamos "vacío cuántico" habrá sido simétrico hasta ese instante, y disimétrico posteriormente. El vacío, se dice, habría sufrido entonces una "transición de fase". Inútil decir que el vacío en mecánica cuántica no....


1-G> Diseño y principio antrópico, por Hugh Ross. Traducción de CvdB

La disponibilidad de neutrones a medida que el universo se enfría, pasando por las temperaturas apropiadas para la fusión nuclear, determina la cantidad de helio producida durante los minutos primeros del Gran Pum. Si la constante de acople de la fuerza nuclear débil fuera levemente más grande, los neutrones decaerían más fácilmente - y por lo tanto estarí­an menos disponibles. De esto, poco o nada de helio serí­a producido por el Gran Pum. Sin el helio necesario, los elementos pesados suficientes para construir la vida no serían hechos por los hornos nucleares dentro de las estrellas. Por otra parte, si esta constante fuera levemente más pequeña, el gran pum quemaría más o todo el hidrógeno en helio, con una sobre-abundancia subsecuente de elementos pesados hechos por las estrellas. Otra vez, la vida no serí­a posible...


Tal profusión de enlaces para un mismo tema es posible que os parezca excesivo o redundante, mas si tenéis la santa paciencia de echarles un ojo a todos, concluiréis que cada uno de ellos enfoca el "principio" que nos ocupa desde una perspectiva diferente. Eso les hace complementarios, virtud que da una idea practica y global de lo tratado.


Cuando tenga un rato continuare con estas ventosas crónicas. Ahora me voy al trabajo subterraneo y oculto. A los dí­as que son noches.


Cuidaros y ojo con los antros a los que vais. Hay cada cosa por ahi...
Publicado por Don Gaiferos en 10:09 p. m. |  
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