jueves, enero 20, 2005

Lo mejor entre lo raro


TESTAMENTO DE DON QUIJOTE HECHO POR DON FRANCISCO DE QUEVEDO EN ARGAMASILLA DE ALBA, CON MOTIVO DE SU PASO Y PERNOCTA EN ELLA, A SU REGRESO DE LA TORRE DE JUAN ABAD A MADRID EN EL AÑO 1608 (1)

(primera de las cinco partes en las que cirdan ha decidido partir este romance)

De un molimiento de huesos
A puros palos y piedras
Don Quijote de la Mancha
Yace doliente sin fuerzas.


Tendido sobre un pavés
Cubierto con su rodela
Sacando como tortuga
De entre conchas la cabeza;


Con voz roída y chillando,
Viendo al escribano cerca,
Así por falta de dientes,
Habló con él entre muelas:


Escribid, buen caballero,
Que Dios en quietud mantenga,
El testamento que fago
Por voluntad postrimera.


Y en lo de su entero juicio,
Que ponéis a usanza vuesa
Basta poner decentado,
Cuando entero no lo tenga.


»Item, al buen Rocinante,
Dejo los prados y selvas,
Que crió el Señor del cielo
Para alimentar a las bestias...


CONTINUARA.


1.- Fue que en marzo de 1608, prendió en Don Francisco de Quevedo, varón el más ilustre de cuantos España viera, una enfermedad de esas que pintaban cera, miserere y mármol. No llega a termino el mal y, a medias recuperado, algunos parientes de su madre ( María de Santibánez), residentes en el Fresno de Torote, instanle para que pase a convalecer en la Villa, a la sazón dependiente administrativamente de Alcalá de Henares, donde queda claro que logró restablecerse del todo. Lo cual que al pintar de las cerezas, con el animo renovado, parte para sus propiedades de la Torre de Juan Abad, un poblachon -creo que ubicable en el Campo de Montiel- en el que tengo tomado y conversado su vino terroso y áspero con aceitunas en mojo por acompañamiento.

- Oiga, señor Cirdan, es mi modesto parecer que debería usted dedicarse a poner en letras a t'os esos antros de borrachuzos que tanto alaba.

- Otro día, doña Milagros. Otro día. Venga, salga de aquí y cuide de que las lentejas no se maten a porrazos.

Tomo un mapa de carreteras y sigo... Aunque en realidad lo que debería llevarme a las manos es un itinerario de las viejas vías romanas. No lo hago, empero, porque no tengo ni pajolera idea de donde lo guardo. Estará, digo yo, en alguna caja, haciendo compañía a P. Mela, C. Plinio, Herodoto, Columela, Strábon y demás hierbas. Joder, ya empieza a picarme la curiosidad...

Sosiégase el campo, las cigarras enmudecidas, el áureo polvo de la trilla ya exornado de rocío (Dios, que pijo y redicho soy a la hora de escribir de corrido), hartase don Francisco -cortesano por demás- de mariconadas bucólicas, embaúla prosas y versos, alza la cojitranca para largar un pedo, tira de pañolón para aclarar las lentes, escupe sobre el hombro, da aviso de marcha al cochero y parte para Madrid por la zapateada calzada romana que, pasando por Alhambra, Consuegra y Toledo, pone en la corte al viajero. Tal rumbo le obliga a callejear Argamasilla de Alba, donde por incuria municipal o lo que fuera, una de las mulas que tiraban del coche quedó en un casco* ferida. Presentase el albéitar, que por ser la Mancha prodiga en ganado mular, debía de ser muy diestro y bueno, cata la mancadura de la bestia, pone en ella Bálsamo de Fierabras mular, masculla un "paternoster", mueve dubitativo la cabeza y, perito, recomienda una buena comida y descanso para el sufriente animal. Lo cual que nuestro ingenio debe de interrumpir el viaje y pernoctar en el lugar. Es Don Francisco señor muy principal y es alojado en la Casa Rectoral por Don Juan de Avilés, su titular y del hábito de San Juan. Comen como lo haría nuestro señor Quijano en día feriado y, al alzar de los manteles, agreganse a la sobremesa los más doctos y preclaros varones de la villa, algunos de los cuales, seguramente, conocerían a Cervantes de primera mano. Y es allí, en tal academia improvisada, donde Quevedo improvisó este romance.


*El casco del ganado caballar, mular y asnal, que debe cuidarse con mimo, puesto que un pinchazo en el mismo puede inutilizar al animal, se compone de palma, tapa, ranilla, lumbres, hombros, cuartas partes y talones. Esto, junto a la perdida de miedo a los cuadrúpedos que referencio, a montar, y un montón de bellaquerías a las que aprecio más que a cátedra en la Complutense, me lo enseñó la soldadesca agropecuaria de un Deposito de Sementales junto al que me crié. A cambio mis amigos y yo recadeabamos para los orchis vino y coñá, tabaco, escabeche y variopintas mercancías clandestinas


DE CALAMARES Y FESTOLINES O ALGO PARECIDO...

Listeros amigos, bien conocéis que no preciso de faustos ni trapisondas, ni tan siquiera de la oblicua palabra de sus descastados sobrinos nietos, con piel de oveja pero alobados, para poner en letras a mi buen vecino Quijano. Y no, no me vacila el juicio ante la verdad, que alusiones al paladín de la raza, antes de estos nefastos días en los que trataran de explanarlo, corren y han corrido como en lonja por estas vuestras páginas. Mejor para nosotros, porque como dijo el santo: " El vino añejo tiene ya digerida la hez y asentada, y así no tiene aquellos hervores del nuevo por fuera..."

Y corto, que ya habrá ocasión de volver a las andadas.

En casa, como donde no hay patrón manda marinero, decidieron anoche encargarme la comida del día. No son cabroncetes ni nada; bien conocen, no lo dudéis, a quien arrimar para su regocijo a los pucheros. Favor que me hacen en realidad. Y madrugo por tanto, me blindo contra el frío helador con el que la niebla acuchilla las carnes, cargo con la mochila, monto en bici y parto acezante hacia el mercado. Son las siete pasadas y somos media docena en el polar recinto. En tanto me preparan la compra requiebro a las pescaderas, discuto con el frutero, pego el hilo con la pollera, compro el cupón a un ciego madrugador, salgo al bar y me juego un carajillo al mus con los carniceros. Pierdo. Luego meo el helor que llevo acumulado, recojo la compra y regreso a una casa para entonces vacía, a excepción, claro está, del gato de carácter imperial que se digna vivir conmigo. Mi gato (con su permiso el posesivo) es más orgulloso y digno que cualquiera de nuestros por ley mantenidos. Limpio calamares y los relleno, apartando las tintas para un arroz negro. Como algo y preparo la masa para hacer un hojaldrado de guindas y manzana. Vuelvo a ir al estanco, compro sellos y contesto correspondencia atrasada. Lo siguiente es dar de comer a los pájaros que se abastecen durante la invernada en el patio de casa, bajo mi prodiga ventana. Luego echo un vistazo a la prensa, donde todo son dimes y diretes sobre el resbaladizo encuentro entre los encefalopaticoespongiformizados y apuleyescos Berberecho y Zurupeto. Leo a columnistas de banderías varias y echo los papeluchos al gato, que es quien les entiende y mejor trata. Pienso que no hay opción con estos bobos entusiastas que nos han tocado. ¡Cojones, pero si hasta a los delincuentes se les pone carroza para recibirles bajo arcos triunfales! O somos a coro contrarios a las apetencias de estos maniqueos para los que el dialogo es concesión y no otra cosa, o liamos los bártulos y nos exiliamos a otros paramos donde a los insolentes embusteros no se les aúpe, so capa de sociabilidad o cualquier otra cobarde carallada, sobre peanas... En fin, como lo leído me subleva ( Salga fuera el verso airado / con una furia espantosa, / muéstrese el pecho esforzado, / el espíritu indignado / y la lengua rigurosa..., como dejó escrito GIL POLO) por ser contrario al sentido común, tomo algo para pasar el mal trago, hago un par de llamadas y me doy a la lectura de un pliego de autoria nada clara que lleva este titulo:
«Gracioso razonamiento, en que se introducen dos rufianes, el uno preguntando, el otro respondiendo en germanía, de sus vidas e arte de vivir; cuando viene un alguacil: los cuales, como le vieron, fueron huyendo, e no pararon fasta el burdel a casa de sus amigas. La una de las cuales estaba riñendo con un pastor sobre él se quejaba que le habían hurtado los dineros de la bolsa. Y viendo ella su rufian, hácese muerta y él se hace fieros, e dice al pastor que se confiese; el cual haciéndole así acaba.»

Ah, si; luego, antes de irme con la cuadrilla a conversar unos somontanos, empérreme en el mal-oficio de limpiar la sentina de este puto ordenata. Más fácil pintar un pedo de azul, lo juro. ¡Dios, cuanta irrelevancia y mierda guardo! Tendrá algo que ver la teoría de un espacio en constante expansión e infinito? ¿O será que guardo y guardo a raíz de mi temor por una red intervenida y severamente controlada por los poderes públicos? Y conste que esta línea de futuro no puede descartarse por imprevisible. «Es un error no menos antiguo que detestable, aquel por el cual muchos hombres, y, sobre todo, los más favorecidos por el poder y la riqueza, se persuaden o, según yo creo, se procuran persuadir de que lo justo y lo injusto se distinguen, no por su naturaleza, sino por cierta infundada opinión y costumbre de los hombres. De este modo creen que las leyes y la equidad convencional se han encontrado en esto: en que se repriman las disensiones y tumultos de aquellos que han nacido destinados a obedecer. Pero para aquellos que han nacido en la cúspide del rango social, dicen que hay que medir el Derecho por su voluntad, y ésta por la utilidad. No es, por lo tanto, de admirar que este parecer, completamente absurdo y contrario a la naturaleza, haya conseguido alguna autoridad, ya que la enfermedad común del género humano, por la cual lo mismo que a los vicios seguimos a los que los fomenta, se han añadido los artificios de los aduladores a los cuales todo poder se halla sujeto...», dice HUGO GROCIO en el libro que días atrás referencié. Porque aduladores y silenciosos marmolillos pueden encontrarse por montones; de ahí que de un tiempo a esta parte, se haya sibilinamente silenciado esa ley a medida de mirones conocida como LSSIce. La pasividad es mucha y nuestros censores jamas lo han tenido tan facil. Natural, si pensamos que en red hay muchos mascachicles que alegremente permiten que sus derechos se evaporen; para que van a alzar la voz o siquiera insinuar una queja, si los contenidos, mayormente putrefactos, siguen viéndose en colorines. Allá cada cual con su sentido de la libertad.

Y asperjando con "Zotal" las cuadernas cabe las que pienso apontocar una librería, di con un cofrecillo en el que guardaba un ciento de enlaces que, por mi mala cabeza seguramente, olvidé poner en estos escritos con los que os sirvo. No pondré a continuación todos, sino que habréis de conformaros con un puñado de ellos:

Van aquí la casa museo del descubridor de Troya en Ankershagen, así como la opinión de Wellington King sobre el mismo. Y puesto que en Troya estamos, añado un episodio sobre su busca y la página oficial de la Embajada turca en Washington, que tengo para mi que aclara la geografía troyana. A esto sumo un enlace al Hotel ATAMAN, que ofrece una vision rápida sobre Capadocia. Van en el lote unos caballitos muy pintureros del Museo de Historia Natural de Florida, unas imágenes sobre galaxias vistas en la web de Princeton University, cosas sobre el azar y diversos cuerpos geométricos, y documentación sobre mapas raros y otras curiosidades. Ignoro a santo de que, CIRCUS POSTERUS o Jim Crow Museum of Racist Memorabilia, estaban entre el contenido del cofrecilo del que hablo. Este par de tiparracas me confunden, puesto que no tengo ni repajolera idea de lo que hacían allí, encerradas. Fue el pasado año el del genoma, pero esto sobre el DNA quedó varado en la puerta de toriles. Esto era para que tirarais de los hilos de los tragantones que sufrimos, y este palabrero por si su sola mención os hubiera producido daño. ¡Qué raro, fondos de escritorio y fractales! Quise recomendar una lectura sobre Lógica Simbólica que viene aquí, y esto otro sobre Marie CURIE. Recurrente, quise embellecer vuestro escritorio desde Keith's Fractal Art, aunque llegado a este punto debí de enloquecer. Cuando os hablé de la introducción de la "aritmética" árabe en España olvidé dejaros este entretenido enlace, acaso porque tanta matemática de golpe a veces cansa. Disculpad, hay días en los que mi cabezota es un autentico caos. Me gusta trufar de arte las posadas que pongo, pero estas figuras, que ganas me producen de tumbarme a la bartola, seguro que las dejé por cansinas y "espiralidosas". Ya sabéis que soy un cascarrabias de pensamiento mayormente asimétrico. Claro, que más crudo lo tiene un jardinero amigo mío que dedica su tiempo de ocio al proyecto de maquinas de movimiento continuo. Ocurre que somos un país de eléctricos y no de eclécticos, lo cual sería más deseable. Por eso en el verano me fui a navegar, que no tiene uno la fuerza de Zeus para meter en vereda a la peña. Universidades rondamos unas cuantas, pero de lo que más satisfecho estoy es de que seguimos nuestra propia senda y no plagiamos a nadie. Unas cosas las puse con detalle, otras, por su carácter poliédrico, como Dios me dio a entender, que después de unas horas de trabajo, hasta al más pintado se le va la poca ciencia que le queda. Así es la vida, amigos.


CABO

Llegó la hora de finalizar estos desfigurados apuntes; otros vendrán, seguramente, tan faltos de consistencia como los presentes. Ni se ni quiero saber de que trataran. Acaso de algo relacionado con el trabajo, pues de aquí a unos días partiré para un lugar en el que se fabrica equipamento láser para dermatología quirúrgica: Argón -> Colorante impulsado por ion de argón -> Dióxido de carbono (CO2) -> Vapor de cobre -> Ion de kryptón -> Vapor de oro -> Neodimio (YAG) -> Colorante impulsado por lámpara de destellos -> Rubí Q-switched, algunos de ellos ya en desuso en occidente, pero con salida comercial en no pocos países peor equipados. (Y por favor, nadie se asuste ante tal nomenclatura, puesto que aprehendido el fundamento del láser, con cuatro palabras lo aparentemente embrolloso resultara de lo más diáfano). Acaso, si tal me da, peregrine a templo insospechado, puesto que gusto que N-7 sea, a mi displicente modo, diverso y pizca renacentista. Abarcador y ameno. Así es uno...


Vitaminaros, sed felices y manejar vuestra vida -sin olvidar que no es oro todo lo que reluce- con prudencia y alegría. Salud y hasta la próxima.
Publicado por Don Gaiferos en 6:05 p. m. |  
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