miércoles, marzo 28, 2007

De Tomacopas y Mozas de Tronco.


Esta va a ser una capillada extraña. Quienes tenéis la amabilidad de seguir mis erráticos pasos sabéis que pocas veces hablo de algo sin tener en cuenta y, a mi manera, su intimo y cartesiano substrato. Hoy, con vuestro permiso, voy a derramarme en torrentias de contradicciones. Voy a ser arbitrario y que me lleven los diablos. Además, sabedor de que todo individuo tiene su vanidad definitoria, deflagrar y quedar como un incivil hideputa me importa un güebo. Por cierto, eso que escribí lineas arriba de "con vuestro permiso" es una cochina trampa retórica.

Me adorno ahora con la túnica atributicia de los seguidores de Manes y sigo:

¡Qué grandes señoras! ¡Qué cuajo! ¡Qué modo espectacular de airear, incluso en el modo expresivo, su ignorancia sobre todo lo que tocan!

Conque paso firme y unísono tiran del patrio carro. Que empeño tan noble ese de mirar con sufrida vocación por todos nosotros... pecadores. ¿Que quieren ustedes que les diga si me tienen embelesado? Todas ellas, sin distingos ni subdistingos. Y seguro que no soy el único abducido por su embeleco. Otros habrá, lo doy por cierto, que ante su sola presencia tiemblen como vara verde, de arriba abajo, sobresaltados. No es para menos, pues el suyo es un duro trabajo que requiere de capacidades inéditas para llegar a la sublime incompetencia. Por la misma razón, es decir por la misma ignorancia, es por la que sus mercedes, a falta de rabo con el que moscas espantar, idean tal cantidad de cosas y causas disparatadas y fuera del sentido común a las que servir.

Y todo este concierto, digo yo, merced a la diáfana visión del Buda de la Edad. De nuestro racial Avatar: los siglos guarden su memoria y no permitan que, como me temo, un pueblo tan desagradecido como el nuestro solo perpetúe su memoria en las puertas de los retretes de los baretos más roñosos de carretera. No merece tal destino, de verdad, profeta tan señero; absentista de la razón tan excelso; sosainas tan banal; burócrata tan olímpicamente mediocre; tiranobanderolista tan pedante e iterativo; bocalan tan conspicuo que de las fábulas hace historia; polemiólogo tan adelantado que a la diatriba cursi la convierte en aplauso, en aplauso pancista y agradecido; juez tan ecuánime que lleva muelle en los pantalones; cazador que asusta mas que mata; cursilindo tan disparatado que al pene llama pena y a la pena -de las víctimas- paz; demócrata tan exquisitamente perverso que de la disensión hace bandera, pues con él, con su excelsitud "nació la discordia, que hoy dura con señas de vida muy larga", como diría mi señor Don Francisco de Quevedo; demócrata tan severo que a todo asomo de verdad levanta falso testimonio, o como se llame a esta figura; avisado vendedor por cuya ventrílocua boca fluyen afrentas supositicias e historias ruines y dislatadas...

Y este feérico corregimiento entre Planilandia -si atendemos al estado de la psique de sus oficiales- y Jauja -si atendemos a su natural godería- sépase que es de gobernar trino, aunque como doctrinalmente es inevitable, con la figura de nuestro "Simplicisimus" (dicho también "don Alicio", o "San Pamplinas", como vienen solicitando en el puto ojete del mundo esos sus hierofantes que devengan para Su Persona titulo de santidad), como mango de tenedor, por no decir -que es pecado- como miembro enhiesto.

Y ellas, unas e indisolubles en cuanto a calidad y esencia con El, y junto con los coprincipes de las Tierras Imaginarias, su orfeón universal y aunado, dale que te pego al estofado. Congratulémonos pues de sus excelsas gracias. Porque graciosas lo son un rato. Es mas, este escribiente cada vez que abren la boca se mea; no en boca ajena, oigan, sino en los pantalones. Porque hasta en el decir son extraordinariamente talentudas y donairosas. E igual me da si, como dice la canalla detractora, jamas dicen nada acertado y con substancia. En mi sincera admiración me basta conque conserven la cabeza como hasta el presente: insolvente y aturullada, magníficamente pertrechada de sinrazones, bien llenita de necedades y extravagancias. ¿O es que nadie entiende que hay cargos tan regalados que por inercia aguan y relajan el cerebro?

Inmiscuirse en lo ajeno, mezclar lo publico con lo privado, tocar innecesariamente los colgones, prohibir por decreto y mangonear allí donde las dejan son sus lemas.

Con dos cojones y sin rebozo, y antes de emprenderla a prohibir o legislar sobre los calcetines bajos; los teleosteos abdominales; las canicas de colores; los triángulos acutangulos; los zapatos con cordones; el numero de ruedas de las bicicletas y el de los meses de embarazo; la precesión de los equinocios; los macarrones con tomate; la sepsis por escherichia coli; los antónimos; las lúnulas de Hipócrates; las nevadas en autopistas, autovías y carreteras nacionales; el hambre; los sistemas binarios estelares; el mus y el billar americano; el Calendario Zaragozano; las guitarras de doce cuerdas; los medidores de impedancia; las estrofas de tres versos endecasílabos; los relojes de manillas; los mapas de carreteras y estelares; el empalme de doble cola de milano; las plantas aromáticas; el positivismo; los bailes de salón; la cerebroesclerosis crónica; la boina rabuda; el formateo de los discos duros; los ligueros y otro centón de aberraciones similares, ya lo han hecho, con furia bobalicona y una seudoerudición tan gilipollas como inoportuna, con buen numero de asuntos que, aun siendo totalmente ajenos a la razón de su cargo, parecen ser el único carburante capaz de dar vidilla a su maquina pensante.

En los días que corren la han tomado (nótese como de sus Gracias hago paquete comanditario, único tronco de tiro; natural, oigan, que cada una vale poco y entre todas nada, lo cual me permite aunarlas sin perjuicio del resultado) con los alcoholes. Con el vino por extensión. Con el sacrosanto caldo de la vid, con su quintaesencia divina. Y ya esta aquí el suma y sigue que hace revolear sus togas inquisitoriales. No podía ser de otra manera; sin saber que hacer y con ganas de aparentar que saben, les ha faltado tiempo para despertar la ojeriza de todo bebedor honrado y moderado. Yo el primero, estoy convencido de ello, en guardarlas inquina en base a las mediciones de ese sismometro interior que nos activan quienes sin mas motivo que el capricho ponen todo su empeño en joder al prójimo.

Porque este posante es un tomacopas. Un conversador tenaz de vinos claretes, tintos y blancos. Un bebedor selectivo que en cada estación cambia de caldo (disfruto más del vino tinto en otoño que en verano p.e.). Y he dicho conversador y selectivo, señoras mozas de tronco y cuota, porque los bebedores rituales tendemos a pensar que la embriaguez es un estado falto de dignidad y frívolo, y no necesitamos ni del alcohol ni de negros literarios (ustedes me entienden) para discursear socráticos. Somos esos bebedores ponderados y culturalmente alertados, o al menos no embotados, que, con aplomo y serenidad y sin afearles a ustedes su dialéctica modorra e irreflexiva, salvamos sus insulsas y peripatéticas reuniones. Y créanme que se de lo que hablo, pues uno, que para bien o mal, es de genio ambulativo, está más que harto de ver y socorrer a diaconisas de su condición y prohibitiva cuerda que caen derrengadas y semiconscientes tras largas y fantasmagóricas -por eso de aparecer y desaparecer del lugar común como conejo en chistera de mago- sobremesas. En fin, los avisados me entienden...

En realidad los prohibicionistas son una panda deplorable de "canuteros", y no se sulfuren ni tuerzan el morrito que ahorita se lo explico: Fue que antiguamente y en los reinos o naciones de las tierras conocidas, se equiparó la embriaguez alcohólica con el soplo divino; más aún, llegose a aplicar el estado de santidad al borrachuzo que palmaba tras el lance redentor de darle y darle al palo de su gusto. Esto ocurría en Suecia, hasta que un reinante de nombre Canuto (escribo de corrido y con prisa y no recuerdo el ordinal), fue puesto firme por los metemuertos al servicio del papado... Y ya es pena que tal sinsorgada tenga que explicarla. ¿En que van a quedar las figuras literarias?

Y fue en este hito donde dejé el camino, embósqueme entre unas carrascas y eche una meada a favor del viento. Luego, tras cercionarme de que la policía de costumbres no merodeaba por los alrededores, metí amoroso un buen achuchón a mi resobada bota. Precaución, señores. Pues en la España de los días cada tribu adereza al gusto la ley que debería de ser común y nadie conoce la vara con la que su falta va a ser medida. En fin, la eterna historia; ese eterno sometimiento a cualquier gilipollas que se autoproclane "guerrero de sangre azul".

Mas fuera como fuere, aquí fue donde a pique estuve de ilustrar a "mis damas" con una mano de referencias expresas sobre la noetica viña; o sobre don Baco, dicho también don Dionisio, pareja indistinguible que corrió innumerables tierras enseñando a los hombres a plantar la viña. Me vinieron además a las mientes Platon, que, sépanlo sus señorías, no es un recipiente a la medida de sus deseos en el que comer jamón de gorra; en Shakespeare también pense, y en Paul Valéry, Ronsard, San Agustín, Borges, Sharâf al-dîn 'Umar ibn al-Fârid, Sagarra, Claude Tiller, Anacreonte, García Lorca, Gonzalo de Berceo, Omar-Al-Kayan, Meléndez Valdés, Villon, Cervantes, Verlaine, Hafiz el persa, Schiller, mi señor Quevedo, Nietszche, Verlaine, Lope de Vega, Apollinaire, Goethe, Rubén mismo...

Pero en eso quedó. En un atisbo de intención. Aun así, grábese sobre piedra que si como "mis señoras" tuviese yo, don Gaiferos, que tomar por fuerza y a diario "un zapatazo de blanco amontillado", no solo abominaría del vino sino que con uñas y dientes estragaría todas las viñas del planeta. No esta uno para semejante lavativa diaria.

En fin, toda esta cuajada de certezas trufada de bufonadas para decir que consiento desbaraten lo habido y por haber -bueno o malo, cierto o falso...- en tanto no me toquen el vino, cuya esencia microbiologica callo porque los aviones no esperan. Por lo menos a mi...

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IMAGEN:

De la exposición 12 Combinados Gráficos con Brandy de Jerez, impulsada por El Consejo Regulador de la denominación específica Brandy de Jerez, e inaugurada en Madrid, Galería Moriarty, el 14 de noviembre de 1991.Múltiples caras presididas por mujer y bodegón es la particularidad que muestra Ceesepe en este trabajo titulado Brandy Solo.

Los demás autores que participaron en la muestra son Javier Mariscal, autor de Café, copa y puro; América Sánchez que mostró el Brandy Julepe; Sigfrido Martín Begué firmó Capricho Gitano; Peret y su Brandy Cálido; Flavio Morais expuso Sangría; Valentín Toledo fue el artífice de Brandy Lumumba; Regina Saura se dejó los pinceles en Leche de Pantera; Gonzalo Torné realizó Oro y hielo; Javier de Juan fue el responsable del racial Carajillo; Nazario se destapó con el Brandy con naranja; y, por último, Outumuro, autor del catálogo y coordinador de los autores citados firmó Brandy Cola.

Que sea la presente y no otra la imagen elegida para ilustrar este texto, obedece únicamente a principios de interpretación y no estéticos. Objetivamente y vistas al detalle las demás, no seré yo quien ose pontificar sobre las bondades académicas de unas y otras. En realidad si tuviera que llevarme una a casa esta seria la de Martín Begué. Pero para gustos...

ADDENDA:

Me viene ahora a las mientes un hecho irrefutable: El estado como agente recaudador al servicio de entidades privadas, léase esgae si se quiere. Menudo cónclave de rebotica y púlpito político, apandadores y logreros... Pero bueno, no iba a eso; pretendía decir que unos y otros, dantes y tomantes, han tomado la mania de defender la injusta gabela invocando la palabra "cultura". Joder, si es que a los de este monipodio no hay quien se la quite de la boca. Puro cuento chino.

Tengo para mi que es mucho mas lo que vinateros y aguardenteros han hecho por ella, por la cultura, que todo lo que esta bicéfala cáfila jamas hará. Diré mas. Ni a reclutas o generales de esta tropilla subvencionada les creo capaces, ni aun con ayuda, de componer unas décimas como estas que, a diez duros la palabra (lo cual para la época no era moco de pavo) resultaron, ganadora y finalistas, en un concurso patrocinado por la firma Domecq en el año 1945.

Voy con ellas. Y quien quiera muestras que lleguen hasta el día de hoy que las pida.

JULIAN PEMARTIN.
La áurea torre vertical / se inclina amorosamente / para verterse, hecha fuente, / en el cálido cristal; / se torna trascendental / en los labios el licor; / un edénico sabor / el cuerpo y el alma inunda / la vida se hace jocunda / ¡por ti, Coñac FUNDADOR!

FELIX ROS.
A serten aspiran segundas / mil estrellas, que confundes. / ¡Tú al bético sol te fundes, / y en él, FUNDADOR, te fundas! / Ni infundadas baraúndas / ni atropellados errores / divulgaron tus primores / o adocenaron tu fama. / Quien te cató te proclama / Fundador de fundadores.

MANUEL GONZALEZ HOYOS.
Caminante que caminas / buscando en cada sendero / la sorpresa del venero / de las aguas cristalinas: / Si en tus rutas peregrinas / buscas manantial mejor, / no olvides que el gran señor / de Jerez de la Frontera / DON PEDRO DOMECQ te espera / con su COÑAC FUNDADOR...

ADRIANO DEL VALLE.
Alambique o alquitara, / añoso aroma en el roble, / destilación de lo noble / que su impureza separa. / ¡Quién el FUNDADOR catara, sorbo a sorbo, en su camino, / y en lo humano y lo divino / siempre lo encontrara a mano, / siempre amigo, siempre hermano!... / Y al pan, pan, y al vino, vino...

MARÍA BELLVER. (Ganadora)
¡FUNDADOR!... Marca señera / nacida en la tierra hispana. / Su madre fue jerezana / y noble la sementera. / Lo limpio de tu solera / no se ha empañado jamás. / Eres de España, y no hay más / Eres un DOMECQ, y basta. / ¡Por donde pase tu casta, / descúbranse los demás!...


Don Gaiferos
(el "don" es imprescindible)


Publicado por Don Gaiferos en 7:17 p. m. |  
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